lunes, 16 de julio de 2007

El cuarto hombre

Acabo de terminar el libro de Nick Mason titulado "Dentro de Pink Floyd". Bueno, acabo, acabo tampoco. Lo terminé hace un par de días -o más-, pero por mor de las circunstancias, no me había detenido a tratarlo un poquito. Desde su misma portada se trata de un trabajo simpático y curioso. En la cubierta, por cierto de infame diseño, cómo se puede obsevar un poco más adelante, y más tratando sobre un grupo siempre tan cuidadoso en sus presentaciones gráficas, escénicas y tal, aparece el nombre de Mason con una frase aclaratoria: Miembo de la banda. A mi lo de banda me suena al Gang del Chicharrón o a forajidos de la frontera. Con lo sencillo y claro que hubiese sido poner Batería de Pink Floyd. Pero, claro, los baterías no suelen ser muy interesantes para el gran público. Además suelen tener una cierta tendencia a morirse. Bonham, Moon, dos ilustres que la espicharon prematuramente. Fatal. Y eso, los baterías suelen ser unos mazas, con el tema de que le dan a los brazos y las piernas a tope, aunque claro, uno piensa en Mason y en Ringo Starr y se le caen los palos del sombrajo. Supongo que por su situación, casi siempre al fondo de los escenarios, y por su presencia más bien estática, las bufonadas que dan notoriedad se las llevan los guitarras y los cantantes. Y los bajistas, que ahora suelen ser muy altos, muy melenudos y con las vértebras de goma. No se, el tío ese de Metallica nuevo, que venía de Suicidal Tendences, o Mikel Anestesia, de Negu Gorriak y Anestesia, que parecía mentira cómo no se le hacían lacitos las melenonas en el mástil del bajo. Que para que uno se fije en el batería o es su primo o le ha dejado pillada una pasta en el negociado que tengan por enmedio, lo que podría tener relación con lo d ela banda mafiosa que decíamos un pooc más arriba.
Vale, Mason.



Esta es la portada de Inside Out, el libro de Nick Mason.
Su autor, el de la portada, digo, es Storm Thorgeson,
uno de los cerebros de Hypgnosis,
una especie de grupo de diseñadores gráficos, creadores de las mejores portadas de elepés desde los setenta.


Al pobre Mason nunca se le pone en la lista de los mejores baterías y así. Se le define como solvente, efectivo y poco más. Pero a mi siempre me ha encantado. Tal vez porque nunca nos ha castigado con solos de quince minutos que, amigos, lo digo, son un tostón. Mucho Deep Purple y mucha tontería, pero son un taladro de cuidado. A mi me cansa hasta aquel tan bueno de Ten Years After.

En cambio, Mason siempre se revelaba como un soporte muy efectivo, un poder rítmico muy interesante. Vedlo en el Pompeya: parece hacer sencillo lo complicado. Un poco como Gilmour en la guitarra.
Bueno, la cuestión es que Nick Mason, el único músico que ha estado en todas las formaciones de Pink Floyd, cuenta desde dentro, la historia del grupo. No cuenta nada especialmente nuevo, ni se mete en berenjenales o polémicas. De hecho, más bien las evita con ironía y un cierto cariño para todo el resto de componentes. Y esa es la nota que destaca en todo el libro: una ironía seri,a muy británica y en algunos momentos desternillante. Tal vez es de lo mejor, como cuando explica sus primeras giras, sus actuaciones en Estados Unidos, con material prestado por Jimi Hendrix, compartiendo tablas con Janis Joplin mientras ella se les pule el güisqui, explicando los viajes en antiguallas de coches para ir de bolo en bolo, o contando como estuvieron a punto de apedrearles en una especie de festivalín en Gales.
Mason, que ha tenido muy poco peso compositivo en el grupo, se reivindica como en parte creador del sonido, el estilo, el sello Floyd. Este sería, más que una composición o una mera ejecucución instrumental, un cierto aire, un estilo d etocoar como grupo, como banda -aquí en el buen sentido- que trabajaba unidoa para perfilar, cada canción, que solía tocarlas primero en directo, con numerosas variaciones, alargamientos, retoques y que terminaba por grabarla una vez las reunía para darles un cierto toque unitario. De hecho, otro aspecto de interés que explica es que el grupo no se limita a los cuatro músicos, sino que lo extiende a los colaboradores más próximos, desde managers, productores, músicos de acompañamiento en directo o incluso a los diseñadores de las portadas, escenarios y tal. Además, se puede adivinar entre líneas que su presencia fue, durante un tiempo, entre aglutinante y suavizante para los distintos caracteres de los músicos que allí se encontraron.




Esta es la versión española de la portada del libro de Nick Mason. Como se puede apreciar, bonita, pues no es. Foto chula, pero un tanto jipiosos. Sin Gilmour, por cierto.


Se echan episodios de menos, como los relativos a Syd Barret, su periodo brillante y su caída, así como el poco interés que tuvieron por él a partir de su salida del grupo. Sobre lo último apunta la sensación de haberse quitado un lastre, entiendo. También sobre los trabajos en solitario de los cuatro floyds. De hecho casi ni menciona sus dos discos y se deja en el tintero algunos otros.
Sea como sea, recomiendo la lectura a los aficionados a los Floyds, porque no descubrirán nada novísimo, pero se divertirán bastante y verán explicadas desde dentro algunas historias casi legendarias, como las actuaciones en el UFO, la gestación d elas giras, las portadas y otras cosas aparentemente pequeñas que han conformado el estilo Floyd.
Por cierto, envidia la vidorra que se pega Rick Wright, del que apunta lo tacaño que es, de yate en yate, entre Niza y las Bahamas. No se, un alma tan sensible amante de las playas... Otra broma de Nick.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué hay de la vacaelsa, digo de la vaca aurora?

Anónimo dijo...

Pianista,

con lo que nos has escrito hoy me traes a la memoria al locutor de radio de Doctor en Alaska. Todo un personaje.

Explica historias sobre los discos que pone a la audiencia. No se si le gusta Pink Floyd.

Anónimo dijo...

oye, y de Syd Barretina dicen algo?


la portada del libro en inglés es chula...

Anónimo dijo...

sobre los baterías,
el batería de Led Zeppelin: IMPRESIONANTE!!
A mí me encanta...

Carcajada dijo...

No sé demasiado sobre Pink Floyd, pero en mi casa siempre han habido discos de ellos y los he escuchado desde bien pequeña..y he de decir que la música me encanta..pero respecto a sus vidas se más bien poco..
La portada en inglés me gusta..la española..un poco fea..Besos!

Nodisparenalpianista dijo...

Anónimo(noLidia) Yo Aurosa sólo se boreal.
Por lo de Doctoe en Alaska, Dulcinea, claro. Ahora me falta citar a Whitman y tener un jefe astronauta en lugar de un colgado.
7.76 o te levantas temprano (menos que otros, todo hay que decirlo), o sacas buena nota. Syd Barretina espero que no emule tanto a su maestro, no sea que la espiche prematuramente.
Mehedejadounacosa, esa cabeza. Bonham y el famosos doble bombo, qué tío.
Carcajada, sigue atus mayores, como los indios de las praderas. No es necesario que caces búfalos, con escuchar los discos será suficente.
Lo de las portadas es criminal. Animo a la votación.

Paco Becerro dijo...

Es bueno? si es así, lo buscaré. Me gusta mas la portada no española pero...

Los Pink Floyd me gustan mucho, así que, me apetece.

Nodisparenalpianista dijo...

Ese pero me hace temer lo pero, FuturoBloguero. El libtro está muy bien, en realidad no cuenta nada espectacularmente nuevo, pero es bonito ver la historia d los Floyd desde dentro. Y además que el tío tiene una retranca que te partes de risa. Además cuenta sus aventuras con los otros grupos de la época, ue si Janis Joplin que si juntos de taja con los Who, que si las giras en furgoneta o chárter para la banda al Japón. Muy interesante. Y se lee de un tirón casi.

Paco Becerro dijo...

Lo buscaré. El pero era porque en versión en inglés me costará mas leerlo y por eso me conformaré con la española, pese a la horrible portada.