jueves, 27 de marzo de 2008

Ahora toca trabajar

Esa fue una de las últimas afirmaciones públicas, en la radio, en su Espuela, de Alejo García. Del gran Alejo García. El otro día va y se nos muere, sin casi ni decirlo, como ni queriendo protagonizar su propia muerte. No me extraña ese afán por huir de la parca, a ver si no, pero ya veis por dónde voy, lo de la modestia y tal.





¿Qué quién era Alejo García? Uno de la radio. Uno que hacía, supo hacer buena radio, de encantar en el medio, de informar, opinar y dar valor a las opiniones. De su dirección nació la primera tertulia radiofónica española, y eso ya es bastante mérito como para que se le tenga entre los grandes grandes. Recuerdo en mi ya lejana infancia, cuando al pobre le metieron el papelón de cubrir la baja de Luis del Olmo, el sobrevalorado Luis del Olmo, en Radio Nacional, cuando éste se fue a la COPE. Qué cosas, con lo que ha rajado luego Luis. Ay, que mal vasallo, pero eso es otra película. Cuando Olmo huyó a la COPE con armas y bagajes intentó llevarse el nombre del programa que realizaba, pero, isiendo estrella, aún no brillaba tanto como para poderse llevar el título. Así, rebautizó a la cosa como "De costa a costa" pero mantuvo los jingles y sintonías. El marrón en RNE se lo endosaron al pobre Alejo García, que tenía el duro compromiso de sustituir a la estrella con un nuevo "Protagonistas". Creo que Alejo hizo lo que pudo, pero que aquello fue un cierto Waterloo para él. Yo aún no sabía.


Años después, no se cómo, oí en Radio España o en Radio Miramar, ya no se, por primera vez una tertulia que echaban a las doce, mala hora, de tres periodistas capitaneados por Alejo. Era tremendo. Tres contestatarios que destripaban la actualidad y que, entre líneas, no dudaban en colar las morcillas sobre lo que uno, otro o el de más allá les había medio dicho confidencialmente. Aquello agudizaba el ingenio hasta para un jovencito tarugón como yo. Recuerdo como si fuese hoy con qué precisión milimétrica explicaron al minuto la caída en desgracia de Carlos Garaikoetxea, cuando la mitad de la peña ni sabía escribir su nombre y la escisión que estuvo a punto de hacer de Padre Arzallus el último jelkide del PNV. Qué tíos, lo que sabían. Por cierto, ¿aún queda gente que no sabe que Garaikoetxea es navarro de Navarra? Cosas.

A Alejo García ahora le recuerdan unos botarates por la chorrada de lo de la legalización del PC. Le he oído explicarlo más de una vez la cosa y lo divertido es que lo cuenta, porque la tontada era eso, tontada del todo.

Alejo García era aquel de los oyentes, de aquella Radio Nacional de cuando Julio César Iglesias y sus debates de verdad y de ideas, y sobre todo fue aquel de la combativa Espuela, que cambiaba de cadena según resultaba demasiado incómoda, francotiradores de la verdad que a veces pica oír. Su prematura ausencia de los micros era la esperanza de que volviese.

Cuando las municipales, Carlos Herrera le entrevistó un día porque se presentaba a algo de su pueblo en una cosa de independientes, pero eso era lo de menos.

Cuando hace pocos meses le entrevistaban los actuales de la Espuela, se le veía en plena forma, convaleciente de un cáncer fatídico, animado, malagueño, vital, triunfante pese a todo. Entre muchas cosas interesantísimas que explicó, como su lucha y su aparente victoria contra el linfoma que terminaría matándole, habló de política, de que ahora era feliz en su retiro, de las cosas de la prensa, de los recuerdos, de todo un poco. Encomió a sus compañeros a seguir dando estopa con un brioso "ahora toca trabajar" y consiguió que reverdeciésemos laureles sus por entonces insultantemente jóvenes oyentes y hoy jóvenes veteranos del transistor. Entonces, dijeron, hay que traer más a Alejo, que la gente está encantada. La esperanza de que volviese a calzar sus espuelas para picar bien hondo a su aire, serio, simpático, inteligente, con sorna, preciso y riguroso.

El otro día me llama la Hermanadelpianista y, como sabe que tengo la conexión fatal, me dice que si se, que Alejo va y se nos ha muerto. Pues muy mal, hombre, muy mal. Como te admiramos te lo perdonamos, pero que no vuelva a pasar más. Y seguiremos trabajando, claro.

5 comentarios:

E. G-Máiquez dijo...

Lo mejor que he leído sobre Alejo Garcia. Muchas gracias.

enrique dijo...

Un gran periodista que se merece una reseña tan estupenda como la suya, querido oyente.

Dulcinea dijo...

Pues sí, tienes mucha razón en lo que dices. Seguro que a él también le habrá gustado.
Descanse en paz.

Néstor Aparicio dijo...

Pues sí, buena necrológica de una buena persona.

Nodisparenalpianista dijo...

Querido EGMaiquez, me temo que nohayamos tenido oportunidad de leer demasiado a propósito del bueno de Alejo, porque no estaba demasiado en la onda del periodismo actual. De todos modos, pecando de inmodesto porque conozco tu generosidad, me halagas. Y si te parece, traslado el agradecimiento al ya añorado y recordado Alejo.

Estimado Enrique, intento ser tan buen oyente como este gran peridista y algún otro me enseñaron. Viva la radio.

Descanse en paz y quede en la memoria su sensatez, buen hacer y profesionalidad, Dulci. Un buen tipo, si.

Gracias Néstor. Me gusta escribir sobre gente que merece la pena.