viernes, 12 de septiembre de 2008

Los malabaristas


No eran como el de la foto, pero para entendernos ya vale.

Hubo una temporada en la que en el pado de cebra que hay enfrente del Mercadona -si, donde mango la pasta de dientes, ese mismo- se ponían dos tíos con aspecto más bien guarrote, así jipipunquis a hacer acrobacias.
Mira, cada cual que sea lo que le parezca, oye, no digo yo que no, pero jolín duchados, que tampoco es para tanto. La peña le tiene poca afición últimamente, que ya parecemos francesas, que gastan menos en desodorante que yo renovando ordenadores. Pero mi ordenador no huele, como mucho, de vez en cuando se cruje. Pero limpito.
Bueno, pues se ponían dos, uno a cada lado del semáforo, con los chirimmbolos, la camiseta de Extremoduro llena de agujeros o de polilla, o de colillas apagadas, las mallas acartonadas de la mugre que llevaban encima, las rastas atadas con un cintajo asqueroso y el perro pulgoso atado a una farola. O sin atar, que no suelen atarlos. Ay, de eso no me acuerdo, pero la licencia poética es lo que tiene: el perro -pulgoso- sin atar.
O sea, que el semáforo se ponía en rojo para los vehículos y hala, los dos guarropunquis a echarse los chirimbolos. Y qué malos eran. Se les caían todo el rato al suelo, que debían tener los riñones hechos cisco de tanto agacharse a recogerlos. Y las abuelillas que pasaban por el lado y decían peor qué haen estos, anda, a trabajar y a dejar de hacer el tonto, y los camioneros de reparto de la Letona, de la Cocacola, de los yogures que les miraban apoyados en el cristal de la ventanilla como diciendo meto medio acelerón y del tarascazo vas a irte a busdcar los diente a Andorra.
Los mensajeros de las vespas que les miran de reojo por si les atacan las pulgas y el repartidor de Telepizza que echa mano de la pitón por si le van a asaltar para llevarse las cuatro quesos, que estos muertos de hambre son la monda.
Pero el mejor ejercicio era cuando se echaban los chirimbolos de lado a lado el uno al otr. Eran tan malos, tan malos que, como lo sabían, en lugar de intentar cogerlos para hacer esa rueda tan divertida que hacen en el circo, se apartaban. Y a veces, como eran tan cazurros, se agachaban y se tapaban pa cabeza, como para protegerse del golpe. Curioso, con lo resistente que es el serrín y los alcornoques.

Tenía su gracia, las abuelas allí con el cartón de leche y la media barra de pan, los camioneros dando gas, el de la moto desconfiado, aquí uno tirando del carro como un burro y todos pendientes de los bobos aquellos. Hace tiempo que no se ponen. Claro, todo aquello no lo hacían por entretenernos la compra sino para sacarse unas monedillas. Para mi que no solo no les echaban, sino que habría hasta quien les robaría y todo. O eso o cuarto moteros de Jarleis se los pulieron, ante la amenaza de que les manchasen los cromados.

Del pobre perro no se nada. Animalito.

11 comentarios:

Myriam dijo...

No te metas con los jipispulgosos que son amigos mios:).

¿Primier comentario que me llevo?

maria jesus dijo...

Pianista, tu ordenata estará limpísimo, pero desafina que no veas, casi necesito traductor !y tu metiendote con los jipipulgosos!

Néstor Aparicio dijo...

Ja, ja, ja... Es que lo estoy viendo. En especial al de Telepizza (que no les hagan nada, que no les toquen, por Dios) cogiendo la pitón.
Y ese perro... Si es que lo estoy viendo.

El futuro bloguero dijo...

Pues a esos jipispulgosos, les llaman por aquí "perroflautas"

Y de unas perrillas, no sé, pero se habla de entre 100 y 200 euros diarios, trabajando 4 horas más o menos.

Y si multiplicas eso por 4 días a la semana, ya que suelen descansar más que los jornaleros del pedal o del teclado, salen unos 600 a la semana, que no sé yo si nos hemos equivocado de oficio.

Ahora hay otros que van con una bola de cristal y la pasean como si fueran de gimnasia artística...

Animadores de semáforo.

Marta dijo...

Jipipunquis, guarropunquis, serrín y alcornoques ¡¡juas juas, Pianista!! Gran análisis de una escena pulgosa, churretosa y, por lo demás, bastante universal.

Nodisparenalpianista dijo...

Juajua, Myriam, de premio un curso de malabaristas en París, como poco.

Bueno MJesús, es marca d ela casa: sin mis zarpas no sería yo mismo!!!! Ducha ya para los jipipulgosos.

Jeje, Néstor, peor te aviso:algunos son ciclistas. Oye, tú eras accionista de Telepizza, ¿verdad?

Si, si, conozco esa especie, FutBlo: genes recesivos, creo. De todos modos, tus cuentas a esos no les salían ni por casualidad. Vamos, que la peña no les echaba ni pan duro. pero qué tíos más mantas!!!! Y, sin duda, hemos equivocado el oficio, a ver si no.

Joer, y tanto; anda que en el casco viejo no hay de esoso, de la subespecie "pies negros", que hay quien sigue pensando que llevan botas militares y no, es mugre!!!!!!!!!

Myriam dijo...

¡Que bonito premio en París nada menso!. Gracias, es el sueño de mi vida. juas juas

Dulcinea dijo...

No te creas; lo mismo pasó por ahí algún concejal verde-alternativo y les dió una subvención para hacer de teloneros en algún evento municipal.

Que la cosa va así. Ya te digo.

a tiza y papel dijo...

Y luego para irse de okupas por aquí y gastarse la pasta por allá, digo, en Chiapas, o en compañía de las FARC. O por ahí, yo me entiendo.

Nodisparenalpianista dijo...

Pues si, Myriam, en rulot okupa y jipiosa, menuda suerte la tuya. Oye, igual María se apunta, que le debo algunos premios...

Uys, Dulci, ahora que lo dices, el abrazafarolas del alcalde se está dejando rastas. Las malas influencias!!!

Pues si, Atiza, no es por citarme, pero una vez ya hablé de los okupas. Te lo entendemos todos, creo.

Rocío Arana dijo...

¡¡¡HE VUELTO!!! 100% deacuerdo, ¡que se duchen!!! Como siempre, bordas las descripciones, qué tío... y como siempre, metes erratas. Nunca cambies.