miércoles, 5 de noviembre de 2008

Entre las gotas




Había una gota. O en realidad había muchas, porque llovía. Y hacía frío, así que la inclemencia era eso, inclemente, o sea. Y en esas estábamos los paseantes, o mejor dicho caminantes, porque lloviendo chuzos, ni los más apasionados pasean. Llevar paraguas es una concesión, una derrota, una capitulación ante el barómetro, así que gorro en testa, gabardina corta, manos en los bolsillos, seguimos adelante, aunque allí también llueva. Las rachas de aire, frío. Lo que es.
Una me da en el ojo.
Una me arranca una lágrima camuflada entre las gotas. No, no, no, me digo, no me la quites, que es mía. Tenía una que guardaba como oro en paño para un día que la fuese a necesitar. Y vas y me la arrebatas, aire frío y traidor, pérfido y amigo. Y por allí avanza, empujada por la ventisca, sorteando las gotas, mezclándose con las gotas. Y llega a la comisura y saco la puntita de la lengua y la siento fría y salada. Hola lágrima, hasta aquí llegaste. Y un paso más adelante ya nadie se acuerda de que estuvo, ni de dónde salió ni porqué lo hizo. Y me quedé sin. Bueno.

9 comentarios:

maria jesus dijo...

PRIMER COMENTARIO.¿Cual es el premio? ¿Un pañuelo?

Pianista, muy poetico y esmeradamente escrito, despues de leerte me voy a hacer un cursillo de traductora de sanscrito

Marta dijo...

Conviertes en gigantes las cosas más pequeñas y en fuertes, las más débiles. Qué grande, Pianista.

Néstor Aparicio dijo...

Si con la lluvia se fue también la tristeza escondida en esa lágrima, pues bienvenida sea.

Myriam dijo...

Muy bonito, Pinista, muy bonito.

Anónimo dijo...

El libro, el libro de relatos lluviosos. ¿Para cuándo?

Lidia

Dulcinea dijo...

plas, plas, plas,plas, plas,
Muy bonito, Pianista.

Y qué dibujo más bonito. La bolsa que lleva la niñia de la izquierda, ¿parece del Corte Inglés o es que lo mío por el C.I. ya es obsesivo?

Nodisparenalpianista dijo...

Jo, María Jesús. De premio, en cuanto termine, me pongo a aclarar los saltos de letras... Ya sabes, necesito el curso ese más que la lluvia.

Anda, Marta, cómo te pasas, chata. ¿Sabes que cuando estuve en el Rodin llovía?

No, Néstor, estaba guardada por si acaso. Y si, la lluvia se lo lleva todo.

Gracias, Myriam. Me gusta que os guste.

En cuanto montes tu güep, AnónimoLidia, me pongo.

Gracias Dulci. Tiene toda la pinta, a mi tambiñen me lo pareció. Igual llevaba un móvil dentro...

María dijo...

entre las gotas de lluvia una lágrima. Y nadie se da cuenta, pero tu nos lo cuentas... No guardes lágrimas, siempre encuentran excusas para salir.

Nodisparenalpianista dijo...

Bueno, María, nunca se sabe cuándo vas a necesitarla. Hay que tener una despensa surtida.