viernes, 21 de noviembre de 2008

Las piececitas (I)


El ruido de la pluma al estrellarse contra el suelo le sacó de sus ensoñaciones. Y siguió andando y no pudo evitar que se le escapase una risa un tanto idiota.
Todo estaba servido, bastante lleno y en orden. Al menos eso le hacía sonreir.
Eso siempre lo decimos mal: nos sentamos a la mesa, pero no en la mesa. Cuando le preguntan dice que es funcionario. ¿Por qué le habré dado mal mi número?
Aquí la gente no es de comer fuera, le respondía, hace demasiado frío, en sus casas comen a gusto, son buenos cocineros, es diferente, nos hemos de acomodar a su estilo. Y fue una equivocación.
Al pie de los perfiles de la persiana se acumulaban un par de manchitas frescas de la grasa. Y los noños, el chavalerío que no podía salir de allí, descubriría que su voz, silenciada era tan poderosa como las demás.
"Te imagino. Apoyo mi mano en ti. Duermo en tu calor".
Los martes llegaba la furgoneta de la lavandería. El primer lunes después del primer tostón de los módulos le llevó un tanque de juguete.
Mi suerte cambia. Un café, soñó su paladar, pero ni tuvo tiempo de pensarlo.
Fijó en ella su atención por un instante y decubrió como sin entender nada lo entendía todo. Estaba distraída y ya no atendía a los números.
Por un segundo, tal vez por primera vez ese día, descubrió un lugar acogedor. Y yo, poco puedo hacer, escucharles y decirles que bueno, vale. Al dar un sorbo al café volvió a estar allí.
-Nada, no es nada -dijo retirando la mano, como si ocultando la quemadura en el índice se curase de golpe.
Una vez le dijeron que tenía aspecto de poeta, pero es que no se había peinado. Entonces, pensé, esta gente nos necesita. En mitad de lo que fuese, le daba un arrebato y lo dejaba todo para darle salida. Pero nadie le veía.
Un buen verso merece un trago de absenta, soltó en una verborreica velada entre poetastros. La tinta azul era azul negra. Seguía cavilando, en efecto, mientras los hielos se deshacían en su cocacola. Así que sacaba otra y vuelta a empezar. Recordaba que cuando leía el periódico con su padre, en tiempos de las olimpidas, siempre le decía fíjate, Alemania gana otra medalla en la gimnasia.
El verano sienta mal a los poetas se decía el voluntarioso letraherido mientras se iba olvidando de lo que creía buenas ideas. Chico, pero habrá que hacerlo, ¿no te parece? Y merendaba un dulce y leche o leche y pan o queso y leche. El hambre de los poetastros también se ha de apaciguar aunque sea a base de embutidos.

8 comentarios:

Myriam dijo...

Me gusta, me quedo a la espera de la segunda parte.

Dulcinea dijo...

"verborreica velada entre poetastros." Qué bien explicado. Cuánto complejo de marisabidillo corre entre los que quisieran escribir bien y no saben. Entonces se disfrazan de poeta y, queriendo presumir, hacen el ridículo. Lo malo es la envídia que les corroe cuando alguien, desde el talento y la naturalidad, les supera.

Me gusta mucho cómo escribes, Pianista, te superas cada día. Yo también espero la segunda parte.

Marta dijo...

Últimamente me tienes la mar de consentida ¿eh? Capítulo semanal del Vienés...
"Una vez le dijeron que tenía aspecto de poeta, pero es que no se había peinado". Me encantó :)

Nodisparenalpianista dijo...

Yo también la espero Myriam. Será el regalo por el primer comentario, vale.

Uy, Dulci, si yo te contase. Además, pudiendo envidiar a Lope o a Calderón, hay quien se queda con lo más cutre, pero ya se sabe lo que es la envidia. Jaja, me sobrevaloras, eso si que está claro. Yo también espero anhelante esa segunda parte.

Bueno, Marta, así te espoleo para que tú nos regales alguna de tus alucinantes entradas. Por cierto, sigo en ello, te debo vacas y esculturas, así que más vale que me aplique en esto, ¿no?

Myriam dijo...

Vale me gusta ese regalo, oye pasate por mi garito que ya he conseguido poner las fotos es que Luisa me lo puso muy complicado...

Dulcinea dijo...

Miriam, confiesa. Querías privarnos de las pruebas.

Aunque es verdad que Luisa mandó las fotos con cepo.

Carcajäda* dijo...

Esta entrada es genial pianista, me encanta como has colocado las piececitas, esperaré la segunda parte :)

Nodisparenalpianista dijo...

Myriam, intento pasarme, pero es que voy a pedales y cansado!!!

Juajua, cepofotos, Dulci!!!

Carcajada, qué lujo verte por aquí. Venga, espero que las leas!!!!!