jueves, 23 de abril de 2009

Lo de los libros

Hoy será el día del libro, lo cual me parece una tontería, como lo del día del trabajo, lo de las mujeres trabajadoras (y a las otras que les den morcilla, ay las feministorras, pero qué tarugas son), lo de la fauna y flora y esas zarandajas. Zarandajas sigue molando.
Bueno, lo del libro. Que el día del libro es cada día. Que cada día es bueno para comprar libros y que no hace falta irnos todos a la vez a agotar las existencias y los nervios de los vendedores para comprar unos ladrill
os de ángeles, templarios, secretos ocultos de una logia, un tío tajado de la CIA una chica muy buena, muy buena que ahora se ha de dedicar al estriptís en Baltimore y un abogado jovencillo estilo Néstor que se pelea sin descanso contra una farmacéutica que financia un grupo de mafiosos marselleses un poco de la acera de enfrente que entierran a sus víctimas en los bajos del Museo del Louvre.
Así que, como a mi, que Maruja Torres me firme un whisky, que Boris me firme un muslo o que la trouppe de los Sardá, Buenafuentes o Milás me firmen alguna que otra cochiunada no me interesa nada de nada, pues voy a celebrar el
día a mi bola, esto es, como uno procura hacerlo siempre que el tiempo lo permite. Leyendo.


Y ya que estamos, dejo apuntada una recomendación, que le oí a Carlos Herrera un día y que ando devorando cuando le arranco tiempo al tiempo.
Se trata de una biografía, escrita por Manuel Chaves Nogales. Juan Belmonte, matador de toros. Chaves Nogales fue un periodista sevillano que anduvo en los años 30 por la vida bohemia madrileña. Murió muy joven, a unos escasos 46. En ese tiempo escribió este libro, una biografía que parece autobiografía y que pasa por ser el mejor libro sobre los toros. Pero en realidad no es un libro sólo para taurinos. Cuenta (y no he terminado, aviso) la vida de un chaval del arroyo que a fuerza de ganas, pillería y esfuerzo, se va abriendo paso en el mundo de los toros. A la vez, Belmonte se hizo un hueco muy importante entre la intectualidad de la época, que le veneraba como lo que era un artista en lo suyo. Uno de los episodios más divertidos es cómo entra en las tertulias de Valle Incán y los pollos que organizan cuando le montan una cena de homenaje lo más granado de las letras españolas a ese chaval, ventipocos años de matador.
Una aventura por el casticismo y por la vida bohemia, por el mundo del toro, el del hambre y de la victoria. No me digáis que leer estas cosas no es buena manera de celebrar la maravilla de los libros.

11 comentarios:

Marta dijo...

¡Sííí, es la mejor manera! Pero a mí, eso de los toros... qué quieres que te diga. Que me paso un miedo terrible. Aunque bueno, nunca he leído nada sobre un torero y supongo que, como no se ve ni al animal ni al maestro jugándose el tipo en la arena, pues seguro que no tengo que cerrar los ojos por si le empitona. Yo lo anoto, por si acaso.

Marta

Myriam dijo...

Me apunto el libro que recomiendas parece interesante.

Juanluís dijo...

Pianista, me vuelvo a animar a dejarte un comentario y me alegro de que vuelvas por tus fueros (por cierto, que aunque no dejé rastro fui partícipe de tu petición de marzo). Apunto un par de libros ya que es el día y el tema: "El poder y la gloria", de Graham Greene, y "Un lugar en la cumbre", de John Braine. Demuestran que no todo vale y que siempre hay un resquicio para la esperanza.

María dijo...

yo lo de los toros tampoco lo llevo muy bien. De todas formas me parece una buena forma de celebrar el dia de hoy. No me parece mal lo de salir todos juntos a comprar libros.... Y si compran bodrios... mejor que no leer nada, mi padre siempre dice que es preferible leer un mal libro a no leer nada. Y yo me pregunto: ¿no se cansan de templarios, hijos ilegítimos de jesús, angeles, demnios, vampiros, y toda esa gresca...?

Dulcinea dijo...

Marta, guapa, no disimules que estás harta de leer sobre Fran Rivera y otros pizpiretos del capote ;)

Fomentar que los estudiantes lean también es interesante Pianista, aunque te tengas que oir eso de "¿lo puntuarás, profe?"

Nodisparenalpianista dijo...

¿Cómo era esto? Ahora os contestaba, ¿no?

Nodisparenalpianista dijo...

Marta, es que esa es unas de sus virtudes, que al taurino le interesa y al no taurino también, porque el personaje Belomente fue un tío de campeonato. Anota, que no te arrepentirás.

Hola Myriam. Oye, me dijeron que tu chiringuito había echado el cierre... Bueno, espero que te lo pienses. Y ojito con faltar en los Belenes, que te ponemos fina, maja!!!!

Hola Juanluís. Muchas gracias. No conozco el segundo pero si el primero. Pero qué rebueno Greene en general y tanto ese que tçu dices como el americano impasible. Porque era bueno, entretenido inteligente y, como apuntas, moral. Nos vemos.

María ¿tú también? Bueno, a ver si nos recuperamos... Jo, estoy medio de acuerdo con lo de tu padre, que le llaman leer a lo de los libros de Boris Yzaguirre... Pero si, que igual alguno empieza con el bodrio y luego mejora. Tómate esta recomendación por lo de la biografía, porque lo del toro es lo de menos, o así.

Jaja, profe, puntúa y tritura. Los que ganen, mejorarán!!!

Myriam dijo...

No pienso faltar en los belenes:)

Altea dijo...

Pues es mejor pensar en el día del libro que en el día de los comuneros. Ya no sé qué hacer para que jarree a cántaro vivo en Villalar el día 23. Lo tengo todo intentado: rogativas, danza de la lluvia, todo. Y siempre con un solete que me toca las narices.
El próximo año compraré lluvia artificial, a ver qué pasa.

Susana dijo...

En general, estoy de acuerdo con que más vale leer un libro malo que no leer. Pero también es cierto que hay obras que intoxican, incluso aquellas que pueden alejarnos durante tiempo del gusto por la lectura, del amor por la literatura.

Parece que dijo Schopenhauer que "Los libros malos son un veneno intelectual que destruye el espíritu”. Tanto no sé, pero tienen poder para ello, desde luego...
Un saludo

Nodisparenalpianista dijo...

Apuntada quedas, Myriam. Bueno, ya estabas, claro.

Oye, y si coges unos días de fiesta, Altea. Y los comuneros molan!!! Una vez uno preguntó si la calle Padilla era por Paz Padilla.

Es la duda, Susana. Los grandes ideólogos nazis también eran grandes lectores. Pero si, puestos, vale más leer que no leer, peor lo mejor, leer lo bueno.