viernes, 10 de julio de 2009

Los sueños (I) La sencillez


La sencillez. Soñaba la sencillez.
Los pedidos, la bombona de gas para el grifo, los módulos, los dichosos módulos, decidir si si o si no, que la lavandería es un dineral, que lo resolvíamos todo poniendo manteles de papel y listo, pero eso es una gorrinada que hace de cafetería de autopista, que la tela es más cercana y a la gente le gusta más, saber si a la gente le gusta más, le gusta menos o le trae sin cuidado, e
l pedido de la carne que no llega y a ver qué ponemos hoy, el del aceite de la puerta, que me lo pone todo perdido, pero que me recuerda lo que me duele recordar y que con un cafetón largo y unos bollos resecos igual le he calmado las tripas por un día o hasta por dos, si merecería la pena echar el cierre y aquí paz y después gloria o si compensa sufrir por el negocio, estar algún día cansado, algún día enfadado, algún día tiriste algún día preocupado, bien pocos satisfecho, que esto es un no vivir.

Anda, descansamos un poco, que por un día no se hundirá el mundo.
Eso parecía, si.
Y daba otra vuelta más en la cama.
Pero, se decía, ¿y dónde encontrará el primer café? Y salía disparado, para ganarle al reloj los cinco minutos que se había tomado en prenda y llegaba jadeante a levantar la valla metálica. Anda, que se te han pegado las sábanas, pensaba que ya no venías. Deje, deje, que uno empieza el día con prisas y a partir de ahí, cuesta abajo y sin frenos.

Cling, cling.
La sencillez;
y se echaba el trapo sobre el hombro cuando veía salir a sus clientes.

7 comentarios:

Dulcinea dijo...

Cuando te pones, da gusto leerte.

a tiza y papel dijo...

Precioso, sí.(siempre tela y si es blanca y almidonada, mejor)

Myriam dijo...

Precioso Pianista, la sencillez la importancia de lo sencillo y de lo cotidiano.

Muy bueno de verdad.

Marta dijo...

Ya sé, ya sé... Llego tarde... que es lo que me pasa últimamente porque no tengo tiempo ni para respirar. Aunque no lo parezca ¡sigo al otro lado!
Pero ya leí del Vienés y me puso recontenta volver a tomar un café en una de las mesas más arrinconadas.

Eres un fenómeno, Pianista. Un fenomenón de la sencillez. Y eso es complicadísimo aunque parezca un contrasentido.

Marta

Nodisparenalpianista dijo...

Jo, qué bien que os guste. Ya no sabía si echarle la persiana o un trapito al Vienés.

Marta dijo...

Si le echas la persiana, te monto una "manifa" en la puerta que te enteras... Pero si la cosa es echarle un trapito, aquí arrimamos el hombro como campeones. Hale :)

Marta

Nodisparenalpianista dijo...

Vale, vale, ni una palabra más, Marta, me has convencido. Nunca enfurezcáis a una bizkotxa, amigos!!!