miércoles, 23 de septiembre de 2009

Los sueños (III): Si tuviese un lápiz rojo

A veces se repetía un poco, pero entonces se decía que la reiteración, en sus leves variaciones, también es relativa y titulaba con una apostilla al final, versión I, II, III siempre en números romanos y al estilo de los relojeros, usando el IIII en lugar del IV, los versos que pergeñaba. Y se quedaba tan ancho, claro está, que es como se queda uno cuando las musas le acarician. Las musas del arte, se entiende, que había mucho crápula y calavera por ahí.

Se veía reconociendo sus textos perdidos, las letras brillantes en la puerta de su Fundación, así, con mayúscula, claro, en su hogar natal, o mejor en alguna vivienda de dos pisos de por ahí, que su hogar natal era un piso interior con poca luz del extrarradio y tampoco era plan.

Las horas de la gloria, la púrpura de la victoria, aproximadamente.

Entonces se ponía estupendo y repasaba sus papeles. Si tuviese un lápiz rojo tacharía aquí, aquí y aquí, luego haría un gurruño con el papel y lo lanzaría a la papelera, con poca fortuna, claro está, porque el Señor no me llamo ni por el camino del deporte ni por el de las acrobacias de oficina como entretenimiento. Pero no tengo lápiz. Lo que no le evitaba reconocer sus errores.

Un buen verso. Eso era todo.
Lo demás, el artificio que tanto le gustaba.

23 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

De articios también se vive.
Y de palabras huecas y rimbombantes,puro estilismo carente de sutancia.
Que lo pregunten,por ejemplo. a Umbral y a Saramago.

Saludos.

Nodisparenalpianista dijo...

Uy, NataliaP ahí si que me has dado. En Umbral, digo. En el caso de su estilo si hay sustancia, aunque él -como buen esteta- siempre fue un gran defensor de eso, del estilo; en su caso, tan sumamente personal y del que me declaro infatigable seguidor. El estilo es lo que queda, creo que, más o menos, dijo.

Dulcinea dijo...

A veces, despreciando los errores, se pierde frescura y espontaneidad. Y uno se expone a repetirlos justamente por ignorarlos.

Umbral esteta. Pues sí. En cambio no me gusta Saramago ni una pizquita. Ya veis qué cosas.

Juan Manuel Macías dijo...

Yo leo con placer a Umbral y a Saramago. Suscribo totalmente lo que comentas, pianista, y poco añadiría. Parece mentira que a estas alturas todavía sigamos litigando con cuestiones de sustancia y estilo, forma y fondo, y todas esas cosas. Pero en el fondo, es lo de siempre, y tenemos que seguir aguantando opiniones descaradamente ideológicas disfrazadas de crítica literaria. Un servidor, que intenta tener los menos prejuicios a la hora del placer literario (que es sagrado) puede confesar sin embozos que, por ejemplo, disfruta igualmente de la poesía de Mesanza como de la de Gamoneda, dos grandes poetas.

Nodisparenalpianista dijo...

Pues si, Dulci, a veces el borrón salpimenta con mucha gracia y alegría el cotarro.

Bueno, JMMacías, también te diré que hay otros estetas que no sporto. Si de Umbral megusta sue stlo es porque me gusta que cuente o que cuenta y como lo cuenta. Venga, qe me tiro de la moto: Umbral, en todo lo que le llevo leído cuentra tres cosas o cuatro. Pero a mi me da igual: me gusta que me cuente esas tres cosas una y otra vez porque es brilante cómo lo hace. Ese es su estilo.
No es cosa de prejuicio, creo yo, pero me parece lógico que haya reparo y rechazo a leer según qué de según quién. Eso abre otro debate que un día podríamos abrir y que yo no sería capaz de resolver. Por otra parte, al pobre Gamoneda anda que no le ha puesto en la picota el desmedido elogio de un botarate que no lee ni la etiqueta de los champuses.

Natalia Pastor dijo...

Macias:mí critica a Umbral y Saramago no tiene nada que ver con cuestiones ideológicas, si no simplemente literarias.
Umbral y Saramago son plúmbeos, insoportables,infumables e indigeribles.
Como decía Arturo Pérez Reverte en su célebre artículo "Sobre Borges y sobre gilipollas",( donde el gilipollas no era Borges),"la lectura tranquila de sus libros y columnas sólo revela frivolidad superficial, incultura camuflada bajo la brillante escaramuza del estilo. En realidad, Umbral nunca tuvo nada que decir".
Claro, que a lo mejor al señor Macias, le parece que el juicio de Pérez Reverte también está nublado por cuestiones ideológicas, recurso que ya sirve para todo visto lo visto,hasta para dirimir cuestiones literarias.
Eso si que es insoportable.
Les dejo el artículode Don Arturo para que lo degusten.

Juan Manuel Macías dijo...

Pianista, ese reparo o rechazo, cuando se convierte en institución, suele traducirse con demasiada facilidad en índices reguladores y en cánones de dudosa reputación. Si juzguemos a la literatura dentro de la literatura, tal vez seamos más libres. Y, ojo, estoy de acuerdo en que a Gamoneda hay que librarle de algunos de sus fans más notorios. Como también es verdad lo injusto de los palos (extraliterarios) que ha recibido por parte de una cuadrilla muy localizada de poetas de cuarta o quinta fila. Pero debatiremos, debatiremos, siempre con un pacharán.

Juan Manuel Macías dijo...

N. Pastor: usted es muy libre de creer que la literatura está en la obligación de decir cosas, o de decir las que usted quiere leer, o de tener en su canon personal a Pérez Reverte por encima de Saramago y Umbral. Si así es feliz, nadie le va a aguar la fiesta. Pero mientras sigamos distinguiendo entre forma y fondo en una obra literaria, dejareamos las puertas abiertas a cualquier cítica ideológica. Y no insistiré más en esto, porque las cuestiones literarias no se dirimen.

Nodisparenalpianista dijo...

Bien, bien, el debate se anima.
En lo de Saramago no entro porque no le he leído, NataliaP, básicamente porque no me interesa. En lo de Umbral te diré que no estoy en nada de acuerdo con tu opinón. Sobre Reverte opino que es un buen articulista y un pésimo novelista, que es muy bueno en el ganco de la columna, en la distancia corta y no no narrativa, pero a la que asalta más de diez páginas no sabe cómo terminarlas. En su caso, el estilo de erizos y erizas, pega para lo breve, pero no resulta a largo. Esa animadversión a Umbral supongo que estaría más en pagarle a Alfaguara el sillón, que el bucanero también tiene señorito.
Por otra parte, A Umbral creo que o se entra o no se entra, pero que es un autor un tanto complicado, por ese espacio raro que ocupa entre la crónica, la poética, el costumbrismo callejero y el dandismo un poco de Chamberí. Y cada vez que recuerdo Mortal y rosa (o el Diario de un escritor burgués) me emociono, pero de verdad.

Al hablar de ese rechazo, JMMcías, me refiero a algo personal. A mi me pasó muchos años con GGMárquez, que es que me deba p'atrás. Luego le leçi con fuición y me fascinó. Y él, como personaje me parece un tío más bien repulsivo. Y es compatible, creo. Por eso te comentaba lo de Gamoneda al que los de la cosa gustaba desde siempre, pero de pronto, la patada hacia arriba le ha hundido. Además lo de la batalla entre "escuelas poéticas", que es que sois pocos y peleados, jolines. Pero como bien dices, a este sabroso debate le merece el acompañamiento de unos pacharanes.

¡Todos invitados a la ronda del pianista!

Nodisparenalpianista dijo...

Nos hemos cruzado JMMacías en tu último comentario y el mío anterior.
Lo de fondo y forma sigue sin resolverse, y ahora pienso más en artes plástcas que en literatura, pero también.

Abro otra línea de batalla: la de los impostores con talento que rebozan su obra pero que la dejan hueca por dentro.
¿Cómo distinguimos a veces, sobre todo cuando el impostor es especialmente bueno?

Natalia Pastor dijo...

Exacto, Macías, las cuestiones literarias no se dirimen:a usted le gusta Umbral y Saramago, y a mi me parecen infumables y plúmbeos.
Lo que no admito es su primer comentario donde decía que o insinuaba que en mi apunte existían "opiniones descaradamente ideológicas disfrazadas de crítica literaria".
Pues no.
Al igual que a Pérez Reverte y a otros tantos escritores que no voy a citar, Umbral y Saramago nos parece puro estilismo vacuo y sin sustancia.
Así de simple.

Natalia Pastor dijo...

Pianista:
Con García Márquez sucede lo mismo.
Cuando leí por primera vez "Cien años de soledad" me pareció una obra mestra.
Diez años despúes,al volver a tenerla entre mis manos, había perdido con el tiempo.
A mi juicio, ninguna obra de García Márquez está a la altura del "Bomarzo" de Mújica Láinez, pero claro, Don Manuel nunca tuvo el bombo,los hagiógrafos y palmeros que tuvo el de Cartagena de Indias.

Dulcinea dijo...

¿Sin sustancia Umbral? Que guste o no guste es una cosa, pero que se le quiera desposeer de contenido me parece una exageración superlativa.

Reverte muy muy bien, pero como rompepiernas en las columnas de los periódicos. No sabe acabar sus novelas.

Dulcinea dijo...

Ninca he podido con G.Márquez al que considero sobrevalorado y, en este caso sí, por cuestiones políticas.

Juan Manuel Macías dijo...

Pianista, es que con ese último argumento tuyo nos acabaríamos cargando a Góngora. Si no llega a ser por la reivindicación necesaria de los del 27, ahora estaría Don Luis condenado al más miserable olvido. El arte, como nos enseña el narigudo y extremo cordobés es una máscara que sólo oculta la propia máscara. No pidamos más. Ni menos. Venga esos pacharanes.

Natalia Pastor dijo...

Dulcinea:
No seré yo quien defienda las cualidades literarias de Reverte, pero sobre lo que usted apunta e incide el pianista sobre su incapacidad par acabar novelas o tener finales truncados o faltos de ritmo y vida, pertenecen a su primera época.
Les recomiendo que lean "El pintor de batallas".

Juan Manuel Macías dijo...

N. Pastor: creo que en mi primer comentario me expresé con suficiente claridad. Lo diré por tercera vez: cualquier crítica literaria que distinga forma y fondo es una crítica permeable a la ideología. Y por tanto, para mí, inadmisible.

Nodisparenalpianista dijo...

¡Esto es un chat como los de los mejores tiempos!
Aver, que releo y voy diciendo. Me lo estoy pasando de miedo!!!!

Nodisparenalpianista dijo...

Jo, qué lío.

Bueno, aquí queda claro que al pobre Góngora nadie le enmienda ni media letra, aunque Umbral y yo seamos más bien quevedescos.

El prejuicio político en lo literario (y en todo lo demás) está demasido a for de piel. Entiendo, pues que abriendo ese espacio que comentas, JMMacías, se pueda meter la cuña ideológica para destripar a los otros o adorar a los nuestros.
Lo que pasa es que, con ese zarzal en las librerías, con algo hay que desbrozar. Y claro, oyes a eximios peridistas defender el sillón en la academia de Cebrián por encima del no dado a Capmany porque este dirigió periódicos sin éxito. Un pollo.

A mi de Reverte me encantó el Territorio comanche, por los navajazos. Pero tener que esperar yo qué se cuántas novelas para aprender a terminarlas me parece un abuso.

De Umbral ya he dicho, de Gabo también. Bomarzo no lo he leído y estoy de acuerdo en lo de que quien tiene padrino se bautiza.

¿Alguien quiere hielo en los pacharanes?

Dulcinea dijo...

El pintor de batallas es una muy buena novela hasta el momento en que Reverte decide acabar. Ahí es donde, desde mi humilde punto de vista, estropea su trabajo.

Lo de Reverte era el periodismo de guerra. De eso sabe mucho y lo cuenta muy bien. Ni El Club Dumas, ni los Alatristes, ni la Carta Esférica... No sabe acabar. Qué le vamos a hacer.

Por mi parte seguir con el Reverte articulista, ese que mete el dedo en el ojo, casi a todo el mundo.

Olga B. dijo...

En su último artículo, Reverte hablaba precisamente de este tema. Juzgar ideología y no talento, y disfrazarlo de argumentos literarios. En este caso resumió muy bien: "chorradas".
Macías: I love you.

Atiza dijo...

Mira, Pianista, te metes en unos carajales que reconócelo: te encantan!

Nodisparenalpianista dijo...

Cn el casco y persiguiendo tanques micro en mano, ese era reverte. Y a ratos, con los sabletazos. El periodista, Dulci. Lo otro, pues vaya. Aunque los hay peores, claro.

Lo busco, Olga. Un pacharán de premio.

Atiza, una botella entera, maja, porque lo has clavado.