sábado, 9 de enero de 2010

La revolución en los calcetines

Comenzó como un juego
Calcetines y jerseis del mismo color. ¿Negro? ¿Azul marino? Bueno, también. Rojo, verde, hasta naranja, eso era lo complicado, lo osado, lo atrevido, lo divertido. La chica de lacia melena negra que le levantaba los pantalones para verle los tobillos. ¿Hoy? Si, aivá, sorpresa, hoy también los llevas igual. Y así todos los días.

Y pasaba el tiempo.

Y pasó.
Los calcetinbes blancos son imperdonables.
Y levantar un pinrel cuando hacen la foto, cursi hasta la lipotimia
.


Un día surgió la vocación de snob. Pero si uno no fuma en pipa, las cosas se complican. Las casacas rojas de los ejércitos coloniales, la lectura de los diarios vespertinos, póngame la copa de siempre, un whisky con poco hielo, y déjela junto a mi sillón, en la sala de lectura del club, el corbatín o la pajarita, según fuese invierno o verano, los botines de charol, no, mejor las botas de cuerdas, recuerdo de la gloria imperial. Todo se complica.

Los calcetines de colores. De rayas, de colores chillones. Soberbio en la vestimenta, eclosión en los calcetines, que casi nunca se ven, sólo al cruzar las piernas para pensarse muy bien las respuestas. ¿Te escribes las respuestas?, le preguntó una vez la rubita. Si, y a veces hasta te escribo las preguntas. Pero no le entendió.
Luego resultó más fácil encontrarlos, porque todo se envilece, pero la cosa no estaba en el qué ni en el dónde, sino en el cómo.
Y si me apuran, en el desde cuándo.

13 comentarios:

Myriam dijo...

Juer debe de ser muy buea la entrada ya que no entiendo nada.

Pero es el primer comentario así que me toca premio :)

Txispi dijo...

Myriam, a ti si que se te entiende perfectamente.

Atiza dijo...

Son imperdonables según para qué ocasiones y teniendo en cuenta las épocas. El mosquetero de tu foto está estupendo.

Dulcinea dijo...

Prefiero los calcetines de colores que blancos, que parecen escayolas.

¿El de la foto estupendo, Atiza? ¿Entonces qué me dices de Iker Casillas?

Miriam, el premio va a ser un par de calcetines de tenis, como si lo viera.

Atiza dijo...

A ver Dulci: te imaginas a Nadal con calcetos negros? Fuerte, ¿no?.
Dónde esté un tenista de los de siempre, de blanco "Fred Perry", o "Lacoste", tirando muy por lo alto, que se quite todo el colorido de las pistas, por Dios!
A ver el de la foto del Pianista, un horror, pero ¿qué tal un D'Artañán de aquí te espero?

Nodisparenalpianista dijo...

Juajuajua, Myriam, te falta entrenamiento güepero!!!! De premio... una Güep!!

Qué insinúas Txispi, ¿que tú también quiers premio?

Yo no me veo con esas pintas, Atiza, y mira que soy antiguo.

Juasjuas, escayolas, Dulci!!!!

Nadal parece majo, Atiza, pero elegante... desde que en el tenis dejaron de usar raquetas de madera, la cosa perdió mucho.

Atiza dijo...

Joé pianista...¿pues que es lo que te estoy diciendo, majo? A ti el frío y la nieve te dejan un poco "topino"

El futuro bloguero dijo...

A mí estas entradas tuyas siempre me han parecido geniales, aunque a veces me pierda, como el resto de la tertulia..

Dulcinea dijo...

Ah, Altea, si es un D'Artagnan de aquí te espero, me callo.

Aunque en lo de los tenistas, déjame que te diga que algunos están estupendos de colores. A los de blanco nuclear de club de tenis de toda la vida, les suele faltar pelo y sobrar tripa. No se si me explico ;)

Nodisparenalpianista dijo...

Atiza, era por no llamarte, antigua, pero ya que te pones...

Joer, FutBlo, otro para ElClubdelaBrújula... Un placer reverte, hombre.

Te explicas pse, Dulci. Igual será por los martinis, porque acabas de confundir a Atiza con Altea...

Atiza dijo...

Perdona, Dulci. La de D'Artañán, soy yo, mona. Altea está a por uvas. Y al pianista que sigue sin escapársele una.
Una cosa es antigua, y otra clásica (según para qué cosas, como siempre)

Dulcinea dijo...

Perdona Atiza, es que estoy de resaca de turrón de chocolate.

Déjame que puntualice: Pa tí todos los dartañanes que quieras, porque pa mí es el del Nespresso.

Nodisparenalpianista dijo...

Uy el de la nespreso, Dulci, si yo te contara...
Va, oye, pues ahora cuento.
Bueno, próximamente.