viernes, 30 de noviembre de 2012

Al vuelo




Pues yo, le dice la una a la otra, en cuanto termine, me voy a dormir...
¿A que hora era?
A las once y media es el de mates, el último. Ya te digo, me vuelvo a casa y me meto a dormir hasta las siete. Me levanto, me ducho, me depilo las piernas y le digo al Xavi que venga a buscarme.

Bueno, pues nada, suerte con las mates y con la siesta maratoniana. Y Xavi bien también, supongo.


3 comentarios:

Dulcinea dijo...

Ahora viene cuando las mates no eran a esa hora y catean las dos. O que una visita plasta le joroba la siesta. O que no tiene tiempo de depilarse las piernas. O que Xavi se lo piensa dos veces y no pasa a recogerla.


Nada como atar tanto los planes para que salgan al revés.

Nodisparenalpianista dijo...

Jo Dulci, menuda aguafiestas... Juajua.

Altea dijo...

¡Ja, ja, pero tiene toda la razón! La pobre chavala todavía se fía de la agenda preparada.