viernes, 21 de marzo de 2008

En su casa

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.

Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:

- «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»

- Luego, dijo al discípulo:

- «Ahí tienes a tu madre.»

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa


5 comentarios:

Ángel dijo...

Muy buena combinación de texto y fotgrafías. Te sigo pianista. Por cierto, anoche en la 2, usurparon tu nombre, jejeje.

a tiza y papel dijo...

y yo en la mía. Vaya mujeres! Valientes, Amantes, Generosas; Ey! reivindicativas y libres, hombre!

Marta dijo...

Creo que éste es el momento más hermoso de toda la Pasión. Se me pone la piel de gallina. Siempre.

Dulcinea dijo...

Y en mitad del sufrimiento tuvo la fortaleza de despedirse de su madre y de su discípulo más amado con generosidad, con amor, con paz.
Es un gesto bellísimo, ejemplar, da mucho que pensar.

Nodisparenalpianista dijo...

Gracias Ángel. Intento acompañar tan increíbñes palabras. Je, y sobre lo de la tele, no temas, aunque haya impostores, siempre ganaremos lso verdaderos.

Vaya mujeres, Atiza. Si Él las escogió, sin duda sería por algo. Y luego nos vienen las feministorras a tocar la moral. Que panda de idiotas. Ay, ya me he pasado, y mira que no quería!!!

Uno de los más monitos, Marta. Y otro que se me escapa de poner, pero que a ver si vuelvo a él, porque me encanta.

Imagínate Dulci, poco tiempo después del Sermón de la montaña, una semana después de Ramos, sentirse así de solo, torturado, escupido, asesinado, con la única compañía de las mujeres, de un chavalín y de un raterillo reconvertido.
No puedo entender a quien no le conmueve, la verdad.