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miércoles, 9 de junio de 2010

Perder los papeles

Yo soy muy de papelitos. El personal lo sufre, pero es que uno es como es. Los papelitos son bonitos. Uno os pierde y luego los vuelve a encontrar, mayormente cuando ya son inútiles, pero uno se acuerda de cuando si le servían y está bien. Eso, para hacer la declaración de la renta es muy malo, digo, por perder y olvidarse de los plazos, así que no apunto nada, por lo que pudiera pasar, porque, además, eso no exime de nada oye.

Este no es mío, pero también me gusta. La educación de la nota, la nómina de Pablo, un tío con suerte, porque tal y como nos tienen con lo del empleo, en fin. Veo el papelajo desde la bici, paro, salto, lo recojo, lo leo y al saco, porque esto lo saco, y aquí está. ¿Firmaría la nómina Pablo? ¿Llegará a fin de mes? ¿Tuvo Joan un buen día o seguiría perdiendo papelitos? ¿Y giraría muchos recibos?
Jolín, esto parece Enredo, la gran serie, ay. A ver si la busco, oye.

martes, 18 de noviembre de 2008

Marsellak


No está nada claro cuántos han sido en realidad, pero al parecer cerca de ciento sesenta multimillonarios en calzoncillos han reclamado que se cambie el nombre del equipo. Yo no se qué fijación tiene la gente, en cuanto acumula pasta, por quedarse en ropa interior, ya sea en la Pasarela Cibeles que ahora se llama de otra forma o en cualquier parte. Claro que cuando llegó el idiota alemán aquel a hacer estampillas del personal tal y como vino al mundo pero con más pelos y menos duchas, el vulgo se volvió loco y le sobraba gente para retratar en La Concha o en la puerta de La Caixa, que a cada cual le tira lo suyo y oye, pues algo habrá.


Lo cual que los ciento sesenta y pico han dicho que basta ya de bolos navideños con ese nombre, que o lo cambian o no van. Que es como si el partido playero de solteros contra casados le llamasen de otra forma. Que no hombre, que no hay que ser tan cateto, que si ya nos entendemos, pues para qué cambiarlo. Pero nada, don erre que erre, que o cambiamos o pinchamos la pelota. Y en esas está.

Resulta que se creyeron aquello tan ingenioso de 4+3=1 y que como unos cuantos cantamañanas convenientemente subvencionados reescribieron la historia a conveniencia de parte, los multimillonarios analfabetos ahora reclaman un nombre que no existe sino desde los años 80, finales, para mayor precisión. Que no es cosa de nacionalismos, sino de inteligencia. Que, a estas alturas, el único nacionalismo respetable es el del cantón de Cartagena: yo quiero ser cantón porque me da la gana. Pues muy bien, oiga, a su bola, como está mandado. Pero lo que no mola nada es el nacionalismo mentirijilloso, que se inventa su historia, se fabrica sus mitos, apela a la volkeraut, construye sus patufets y se saca de la manga un nombre, por otra parte hermoso como el de Tierra de hayas (o hayedo) o de robles, o de chopos, o de alcornoques, que no me acuerdo.

Venga, va, majetes, dejáos de chorradas que el Athletic es carne de segunda, donde se encontrará a la Real y al Alavés. Venga, va, a trabajar y si no os apetece, por la cuatar parte unos amiguetes y yo lo podemos hacer cincuenta veces peor, pero sin dar la matraca a nadie.
Y por favor, ponéos algo de una vez, pero de persona normal, no de sicarios de clanes portuarios marselleses.
Que es a lo que vamos.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Esas gafas también se merecen un título, si

Hace ya un tiempo de esto, pero es que lo he visto hoy. Si, voy con retraso, pero a ver qué importancia va a tener esto como para que pase por delante de lo demás.

Al antiguo ministro bicéfalo Belloch, interpuesto para echarle tierra a la cal viva -una paletada de justicia, una paletada de interior- pese a que dicen que es una buena persona, le quedan de pena esas gafas raras. Pero oye, es lo que hay y en eso no hay que ponerle ni un pero. ¿Que vas al pabellón de los gafotas? Pues hala, te arreas las lupas y a salir en la prensa en plan jocoso, que es veranillo y también tiene su gracia. Pues muy bien hombre. Y que hay que promocionar la cosa esa de la Expo del Agua, que sería como mirar una botella de Solán de Cabras: mucho diseño y eso, agua. Yo sigo sin entenderlo, la verdad, pero es que tampoco entendí lo de Sevilla, a dónde tampoco fui. En aquella ocasión se montaron una serie de conciertazos bajo el el epígrafe de Leyendas de la Guitarra y donde una de las estrellas invitadas fue Roger Waters. Fue la primera vez que actuó en España, al menos oficialmente. Él, que como mucho perpetra medio acorde ecuando canta Wish youy were here, de bastante mala manera y con otros cuatro guitarristas tocando a la vez lo mismo. Oye, que era su Expo y que hacían lo que les daba la gana. Pues muy bien.

A mi me parece más divertido lo de las gafotas del alcalde elloch y del moromuza que pasaba por allí. El otro que o no se entera o mira a la azafata macizorra de los canapés y el de la corbata fucsia que o se quedó sin luz en el hotel o que no tiene el mejor día. Y así seguimos.

lunes, 11 de agosto de 2008

El ojo que no todo lo ve


O sea, lo que faltaba. Porque mira que hay días para tener percances, pero justo antes de la semana más vaga del año, tiene tela. Y todo por culpa del deporte.

Porque esa es la clave: la piscina, que es muy buena para la salud pero para nada más. Menudo tostón. Qué taladro, que más parece bricomanía que deportes acuáticos, pero es igual. Lo de siempre, piscineando un rato, haciendo el tiburón, persiguendo sirenas y asustando besugos. Un día cuento lo de la fauna y flora piscinera, pero hoy no, que tampoco hay que pasarse. Salgo del agua, una sauna y una ducha, un no parar de sudar, podeis haceros una idea. Así que justo antes de salir, hecho un pimpollo recién peinado, como si dijéramos, me acerco a donde el torno ese de las toallas para secarme la frente, así que me quito las gafas, las dejo sobre el artilugio y ¡catapof!, al suelo. Las gafas se me han caido la tira de veces, y siempre han salido indemnes. Hasta hoy.


Tengo que volver a casa con un ojo medio guiñado porque no voy a ir en bici y sin gafas. Al menos así, medio veo. Luego resulta que, por fortuna, la óptica de cabecera sigue abierta, pero sólo de lunes a viernes y como el percance es en sábado, me he de poner las gafas de repuesto, que en realidad son las buenas. O sea, que las de repuesto, las rotas me gustan más que las buenas, así que les cambié los títulos pero a las dos las quiero mucho, ojo, no se me vayan a poner tristes y se me vayan a nublar los cristales.

Bueno, dentro de unas horas, cuando abran, me pasaré a ver si me las pueden arreglar rapidito. Seguiermos informando.

viernes, 15 de febrero de 2008

Soy un mangui

Y ahora sólo pido piedad, y que Néstor me eche un capote, porque como me pillen, la hemos liado.


Esto fue ayer, que iba a por dos pijadas al Mercadona y me metieron un sablazo de campeonato. Que esa es otra, pero no nos desviemos, que lo mío no fue por ansia de hacerme el Robinjud, sino por mi habitual inclinación cinematográfica por los bajos fondos. Pero oye, que también hay que contarlo. Que por doce botellas de leche semidesnatada de litro y medio me clavaron casi dos mil pelas. Que la cosa va bien dice el de la ídem, pero, ya digo, por cuatro chorradas me dejé un riñón y, como decía el inconmensurable Tip, la yema del otro.


O sea, dos cosas del Sanex, champuses de ricitos de oro, que la melena hay que trabajársela, el Denenes -no, no es Nenuco, es Denenes, aún hay clases- por si se me termina la ginebra, y pasta de dientes para dejar en el trabajo. Mira que chula, pues cogeré de clorofila. Tres chorradas más y allá que voy. Y en plan Espidi Gonsales, que desembarco ante la cajera de Omaha, le coloco allí todo el material, hola nena, hola majo, y salgo disparado a dejar el carro y que me devuelva el duro. Y cuando estoy a punto de aparcar le veo allí, medio agazapado. Porque, llegamos al meollo, en realidad el culpable fue él.


Señor juez, señoronga, como se diga, tú, el del mazo, que fue él, que saltó desde la cinta esa negra que la mitad de días no va, que me parece que iba con un botón, pero que también me parece que hay unas que les dan con el pie como si fuese la bici estática, o sea , señoronga que me dan los nervios en la barriga, Néstor por ahí vamoss mal, ¿no? que se me echó al cesto, ayayay, que se me van los pulsos, o sea.

O sea, miro el carro al dejarlo mientras saco el duro y veo que está allí, solo, al borde del estallido en llanto de menta el botecico de pasta de dientes. Y a ver que hago yo. Porque ya he tenido que ir corriendo a coger una botella para que la nena pudiese pasar el código de barras sin descuajeringarme la caja y tampoco me apetece seguir confraternizando con la tropa. Asi que, ni corto ni perezoso, señorona, en un arrebato tan complicado de detener como si fuese Tom Waits delante de un Jack Daniels, me he echado el frasco al bolsillo de la chupacuero y a vivir.



Tiene toda la pinta de haber comenzado como yo, mangando dentífricos. Y su amigo el del bigotín, chorizando cremas depilatorias, que dicen que son un portento, pero como aquí uno es de abigarrada melena, pues no sabe. Sólo de referencias.

Y, claro, ahora se me agazapan los remordimientos en la boca del estómago a mano izquierda, como si dijéramos, y temo que se hundan los Mercadonas a causa de mi insensata acción. Y oye, Que tampoco es plan que Roig termine de pedigüeño por mi culpa. Y oye, tampco las embarazadotas que curran ahí, que son las mejor cuidadas de todas las empresas de la cosa, porque aunque estén las pobres como peonzas, con los tobillos como una tuberia de gasoducto, los tíos las contratan, les dan la mejor baja por maternidad que hay en los mercados, les mantienen puesto y cosas y se portan como campeones. Más de un progre de salón podría tomar ejemplo. Fatal, fatal ya digo, estamos.
Vuelvo a la caja, la nena me cobra ¿¿¿¿¡¡¡...!!!???, ministro joer, presi, el tema, que se os va la pelota, que un año así y me veo cazando palomas para comer, guardo las cuatro cosas en el carro y me vuelvo como un campeón temiendo que a última hora salga el francotitador del Mercadona y me dispare varios dardos paralizantes como al elefante ese del NaxionalYeografic de La 2 que todos vemos, pero que a nadie le suena. Así que salgo, con un aplomo digno de mejor empeño, pero enorme al fin, mirando a los lados por si acaso y con una extraña mezcla de sentimientos: el orgullo del trabajo bien hecho, por la compra, el remordimiento, por el latrocinio y un cierto pavoneo bobalicón porque he rebasado la línea de la ley que separa a los golfos de los buenos. Ya se sabe, el orgullo por lo simple es una idiotez, pero a ver quién no ha tenido un día tonto.

Pienso, pienso, pienso pero para el ganado, mejor cereales. Esto es un chiste malo, peor es que es viernes. Un día, pienso, sin chiste, dejo un eurico y poco más de propina. La cajera me mirará con cara de "este tío está tonto", pero yo me entenderé. Y me quedaré más contento que unas castañuelas. Y con los dientes impecables. Que era la cuestión.

lunes, 21 de enero de 2008

Mañana


Hoy casi paso.


Tenía algo en mente, pero ahora no me acuerdo y tampoco es plan empezar a darle vueltas a ver si se me ocurre una alternativa.


Mañana sigo.

lunes, 31 de diciembre de 2007

La capa

A mi, la capa de Ramón García me gusta. Bueno, la suya me da igual, la verdad. Quiero decir, que me gustan las capas españolas. Lo de los embozados y tal. También me gusta la ropa de Barry Lyndon, cuando se pone aquella casaca de azules y las calzas como de terciopelo celeste. Suena raro, oye, pero es bonito. Lo de Juan de Austria y sus calzas rojas en la corte de su hermano, Felipe II, tan de negro y todo. Qué tío, vencedor del turco, galanote, pendenciero y su hermano allí, con esa cara de tristón regiendo un imperio, menudo par, qué complementarios. Qué historia la de Juan de Austria. Recomendabilísima.

Estábamos en lo de Ramón y la capa. Que alos tontainas les da por votar si si o si no. Yo prohibía los Levi's por lo de la inflación, y todos a comer conejo en pepitoria y a no dejar ni medio duro de propina en los cafeses. Que es otra idiotez, por demostrar que yo también puedo, porque yo lo valgo, aunque mejor no me lo paguen, por la inflación, ya digo.

Bueno, paso de hacer balances, que ni me gusta ni me apetece.Yo sólo quiero ser japonés para poder ver al gabachuá ese -francesón, para quien tenga un Mar de dudas- que va a hacer mañana de Lorinmacel o del alemn aquel tan gracioso con ojos de huevo. Y la uva no me mola. Más la piña. Pero sin cáscara, por si acaso.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Era ayer, pero no tocaba

Que bastante nos miramos al ombligo en lo habitual para que además, pasemos por encima de lo importante. Ayer, o mejor, arreglémoslo diciéndolo bien, hoy se cumple el año y un día de esta güep.

El arranque fue lo más aburrido, hasta que poco a poco se fue haciendo una cierta parroquia de habituales, hasta que nos fuimos visitando de página a página y nos fuimos dejando comentarios y cosas. Poco a poco hemos ido aprendiendo a echarnos de menos -y a echarnos la bronca- cuando vemos que pasan días sin los comentarios de los fijos.

Un día os pediré que le déis un repaso a la güep y que elijáis viestras entradas favoritas. Hasta a mi me hace gracia releerlas de vez en cuando. Por hacer un GreitesJits, pero sin que se entere Teddy.

Se agradece a los inspiradores que animaron la idea, a los que ayudaron, a los que leyeron y sobre todo a los que, además, aportáis, con vuestros comentarios, un buen punto de cordura a estas cosas mías que ando escribiendo.

Bueno, y basta de de autobombo, que mañana hay que seguir. Dios mediante.

jueves, 6 de diciembre de 2007

No me Pisa que llevo xanklax

Habemos nuebo hinforme, pisha.
Hestamos con el cate pero amejorando probresibamente.
Sir dunda, es pol lerencia asquirida, que en seamos un poco mas analfabestias.
Naide que sasuste, que el Aragónes nos traerá leurocopa y ya está arreglao.



No hay peligro por fabricar idiotas: si unos arquitectos tontos hicieron la torre esa para un lado, que aquí se promocionen los tarugos, pues tampoc está nada mal.

Y claro, como se creen que somos tontos, pues nos venderán que bueno, que si, que pse, que vaya, y que total, con cuatro traspasos y unos duros, pues bien. De las tablas que empiezo a mirar me sorprende la clasificación por autonomías. Venga, que cada cual se lo curre y que reflexiones obre cuáles son las que más años llevan con competencias transferidas, cuáles las que más recursos (ojo, no mejor, más) destinan a Educación, cuáles tienen lenguas autonómicas, cuáles llevan más años con gobiernos del mismo partido, o cuáles son de la llamada izquierda o de la llamada derecha.

Al final, lo que importa es que depende de dónde esté la criatura en cuestión, será algo menos zoquetona, pero me quedo con unos datos de hace unos días:

El 27% de estudiantes universitarios no lee ni un libro.
El 32% sólo lee uno.

La media de faltas de ortografía por examen universitario es de 26.

Y en marzo a votar. La que se nos viene encima.


jueves, 1 de noviembre de 2007

El buga

De esto de ayer de lo del juez, me quedo con una tontería, ya veis cómo soy. Podrías ir a la chicha, majo. Bueno, si, también es verdad, pero es que esto es más chusco y seguro que pocos habrán reparado en ello. Y oye, como notario de la actualidad, que diría Butano García, pues ahí estoy yo. Vale, para los insultantemente jóvenes, Butanito era uno... que os contaré otro día, que luego me disperso y no se por dónde sigo.

A ver, tralará, el tío ese, perdón, señor tío ese, o señoría, vascos y vascas, va leyendo lo suyo. Bueno, hombre, anda ya, pues vale, pues si, pues no, según dice, opinando qué tal. Y suelta lo del coche. El buga, que dicen entre ellos, los chorizos.
Resulta que los doce o por ahí, que colocaron las bombas, iban en coche al tren. Vale, un segundo para procesar. En coche camino de una estación, creo. Doce tíos como doce torres, doce minaretes -no vaya a picarse alguno con lo del papel de fumar- embutidos en un Renol o Michubichi o lo que fuese. Doce tíos con sus doce bombas, que decían que pesaban entre quince y treinta quilos cada una. Que precisos tampoco, porque a ver de quince a treinta quilos va una tela. El doble. Venga, no ponerse quisquillosos, lo dejamos en veine y a correr. Veinte quilos, machotes, paseándolos así, con un par. Que me he hecho yo la cuenta y son veinte cartones de leche semidesnatada al lomo. Que es una tela, ya digo.

Que a ver, pedazo de buga, porque doce tíos a sesenta quilos por cabeza -figurines, para que nadie me llame exagerado- con sus sacos de veinte quilos para el viaje al más allá de sus congéneres supone 960 quilos. sea, a cuarenta para la tonelada. Esos tíos iban en tanque, no hay duda. Y se plantan en uan estación, minan cuatro trenes y nadie les dice "oiga jefe, que se olvida el macuto" cuando salen de allí como alma que lleva el Diablo.



Si no fuera desacato o falta de respeto a las instituciones o así, diría que el señor o señoría juez o jueza es tonto del bote o un canallón de cuidado y además sin disimulo. Pero como no es plan que me meta en el trullo, mejor pensaré que es idiota perdido y que no tiene ni idea de lo que es un coche. Aunque visto que se trató de un atentado sin cerebro organizador, habría que restar a los doce sus cabezas, con lo que restaríamos peso y volumen y todo quedaría arreglado. Doce tipos sin cabeza poniendo bombas en un tren. Si es que la peña quiere ver fantasmas donde no los hay, !hombre ya!

De todos modos, yo a ese tío señorío, señoría o mediopensionista, no le compraba un coche de segunda mano ni de coña, por lo que pudiera ser.





PD: Que no, que no, que no consulto el Frankfurter Algemeine Zeitung aquél y la lio. Que eran nueve tíos y trece bombas. O sea, que había unos pringados metiéndose cuarenta quilos de paquetón en la chepa. Qué tíos.

viernes, 6 de julio de 2007

Hoy no me duele la garganta

Y lo bien que se está. Porque esa es una cosa que siempre pienso en cuanto me empiezan a doler las amígdalas. Con lo bien que estaba yo cuando ni me acordaba de ellas. Pero claro, sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Ay, cofcof, pupita. Y ya estamos, camino de la pelota de tenis en la garganta. Y yo sin saborear el placer de la ausencia del dolor de garganta.

Tiene su gracia, en cierto modo: el no sentirla es lo que hace sentirla bien, la eliminación de problemas, por así decirlo. Sólo se constata que están ahí cuando están dando morcilla.

Y luego está lo del dolor mayor. Ay, que me duele un dedo . Pues puñetazo en un ojo. ¿A que el dedo ya no te duele? Si pero el ojo.., y ya está el otro con la sierra mecánica buscándote la pierma. Que no, que no, que ya ni lo siento. Un clavo que saca a otro clavo. Valiente chorrada. Lo que saca los clavos son las tenacillas o la cosa así de dos bracitos que tienen los martillos.



Bueno, pues eso, que la garganta bien por invisible. Y que dure, sin saber que sigue ahí.

miércoles, 13 de junio de 2007

127 (II) , o sea, 128

El guardia que dice, desde la ventanilla del conductor, esto es, Regi: que le demos los papeles. Bueno, buena señal, con estas pintas, a estas horas y en este coche no nos hacen salir. Buscamos los papeles y le vamos dando. Regi, el carné viejo; yo, el nuevo y el canario la fotocopia.


Hay otra patrulla pidiendo papeles a otros conductores y aún otra más que sólo mira. Vigila. Todos con antibalas, pero no han puesto las tiras con pinchos para cortar el paso. No parece nada raro.


¿Pero esto qué es? Se ha mosqueado.


El canario, la fotocopia, mal rollo. Oye, salimos y le explicamos. Y salimos.


A ver, a dónde váis. Venimos de estudiar, exámenes y tal, a ver si dormimos un rato y mañana otra vez. Pero este es menor. Si, pero también se examina. Y le cuenta la milonga del padre, la selectividad, Canarias y tal. Pues con esto no puedes ir, dice el agente rebotado. Se le acerca el compañero. A ver qué pasa. Poli bueno, poli malo. Total que le echan la bulla al canario, llaman a Central comprueban los datos y le vuelve a soltar un rapapolvo. El pobre canario desplumado.


A Regi le piden los papeles del coche, las pegatas de la ITV, el dibujo de las ruedas, no se, de todo. Y vienen a por mi.





Con este carné no puedes ir.


¿No?


No.


¿Y por qué no?


Pues porque está mal.


¿Como que mal?


Pues mal, mal. Y no puedes ir.


¿Pero cómo que mal?


El nombre.


¿Qué nombre?


El nombre. Está mal.


Oiga, a ver. Yo me llamo así. Y así lo pone, no se si me explico, o esa.


No, si eso estará bien, ahora nos confirman en Central. Digo abajo.


¿Abajo?





Explico. Por circunstancias que no vienen al caso me acabo de renovar el carné. Me han hecho el nuevo y los agentes creo que aún no se aclaran mucho. Todo es digital, atómico y la mar de moderno. Cuando al cabo de tres meses, lo menos, me lo envían por correo, decubro que en lugar de mi firma pone mi nombre escrito por mi mano, o sea N O D I S P A R E N A L P I A N I S T A, así en mayúscula y manuscrito, en el cuadrico donde miran los tenderos cuando firmas las visas.



Sigo.



Esto no es un una firma. Esto está mal. Con esto no puedes circular.


Oiga, a ver. La cosa es que me fui a hacer el carné a la Comisaria de Baja Navarra, su compañero me dijo que rellenase el papelico. Y le dije: oiga aquí va el nombre y me gritó, bastante mosqueado, pues si pone nombre pones nombre. ¿Otra vez? Pues si, todas las veces que lo ponga. ¿Tres veces? Pues tres o trescientas, las que haga falta, si es que ya no saben ni leer. Y yo lo puse, por tonto que me pareciese, porque la cuestón era ahoorrarle a aquel hombre una angina de pecho por un quítame allá esa firma.


Si bueno, pero es que no tiene dibujito. Esto no vale.


¿Cómo que no vale?


Pues que no vale. (Y llega el compañero)


¿Qué pasa?


Pues que aquí el ciudadano va con un carné mal hecho.


Oiga, mal hecho no, su compañero que no se aclara.


No, que no se aclara, no, que usted rellenó mal las cosas. No se enteran y luego a echarle la culpa al funcionario.


Oiga, si me dice que ponga el nombre yo pongo el nombre, y si me lo dice a gritos, pues más deprisa todavia. Como si me dice que baile la conga...


Oye, sin cachondeítos...


A ver, a ver... enséñame el carné, que ya es tarde y estos chicos tienen que ir a descansar y a nosotros aún nos queda verificar a uos cuantos...














Yo no soy este pollo, faltaría más,


pero me da que mi cara de susto en este trance que os cuento


tuvo que ser parecida a la suya


Sigue la discusión porque yo le digo que firmo como me da la gana, que si no hay rúbrica es cosa mía, y que si me estafan copiándome la firma es mi problema, el de la CAN y el de la visa, pero que eso ha de valer. Y el policía que no, que sin dibujito eso no vale, que así no se puede firmar, que cómo me van a hacer un contrato y que no puede ser.


Total que, gracias a la intercesión del poli bueno, se aclaró el tema y me aceptaron la papela como identificación. A esas alturas, el canario estaba en el asiento de detrás al borde del llanto porque se imaginaba la bronca del padre cuando le fuese a pagar la fianza a Martutene y Regi estaba pensando que qué mala suerte, que si le llegan a trincar unos Forales¿pero no te arreglé yo el estárter el domingo pasado en Tiermas?-, nos habríamos ido a domir hacía un buen rato.


El poli majete que convence a su compañero rebotón y dice que vale que si, que esté comprobado y que podemos circular. Pero mañana te vas a Comisaría y que te arreglen ese carné, que con eso como te pillen, no te van a identificar y no puedes andar por ahí con ese documento, que no vale. Vale. No, que no vale. No, que digo que vale, que si, que ya iré, vamos, corriendo, por la mañana, lo primero que haga, faltaría más.


Aclarada la cosa y ya más relajados nos cuenta el majo que es un control rutinario, que han de presentar cada tres meses o así no se cuántas identificiaciones ante el no se qué judicial y que como les pilla el toro, se pegan toda la noche pidiendo papeles a ver.


Entiendo el rebote del uno y las ganas de arreglarlo todo sin mayores problemas del otro. Supongo que las cosas se ven de otra forma cuando vas al trabajo con chaleco antibalas y cuando en lugar de tres tontos en un coche trapero con los papeles medio regular, te pueden salir tres tíos con ganas de freirte a tiros.




Anda que no contamos veces esta historia el Regi y yo.


Y no me repetí el carné. Y lo usé la tira de tiempo. Y no me detuvieron. Y me aceptaron todas las visas, que es lo que cuenta. A ver.

martes, 12 de junio de 2007

127 (I)

Una noche nos quedamos a estudiar. Eso sería antes de los exámenes de cuarto, calculo. O igual de tercero, no se seguro. Venga, pongamos cuatro y asunto arreglado.

La cosa es que a veces estudiar solo es un tostón, se te va el santo al cielo, te levantas ocho veces a merendar y no bajas de quince resopones, que cuando llegas al examen te han de abrir las dos hojas de la puerta del aula treinta y cuatro. ¿Pero no era en la treinta y tres? No, eso los de medicina. Chiste malo y nervioso, claro.
O sea, que quedamos para estudiar una noche en el club por que que anda Regi. Regi es Ricardo, un compañero de clase, natural de Vallecas con K, apasionado literario y compañerno de un sinfín de tertulias que íbamos organizando y que terminaban siempre como un mano a mano entre los dos. Ay, el entusiasmo devla gente henchido de pereza que termina como termina. Pero no estábamos en eso.

Estábamos estudiando en Velate. Entre Iñaki, Pablo y yo lo rebautizamos como Colgate y nos echamos no pocas risas con la tontada. Ya ves tú.
Hemos cenado algo y llevamos un buen capazo de horas metiéndole caña al estudio. Lo bueno de hacerlo en grupo es que siempre hay con quien consultar dudas, pedir papeles, intercambar libros, yo qué se, sobrellevarlo con alguna alegría. A eso de las dos o por ahí, estamos que no nos aguantamos los rulos.
A esa hora, de todos los que comenzamos sólo aguantamos Regi, un chavalito canario que casi ni conozco y yo. El canario, digamos, está preparándose para la selectividad, y se ha colado entre los universitarios. Pues bien. Yo me duermo. Y yo. Y yo también, el timidillo canario. ¿Pues? esto de pues es muy navarro, no se si lo diríamos o qué, pero la sustancia sería esa.

Total, que decidimos recoger el chiringuito, porque son las dos pasadas y entre toda la movida, es complicado estar en casa antes de las tres.
Pues nos vamos.
Y Regi que dice: oye que os llevo.
Porque Regi tiene coche. Bueno, coche. O sea. Un vehículo.

Este tío con tanto acelerón en las cervicales no sabía lo que decía

Porque Regi tiene un 127 cascajoso que le deja tirado cada vez que se va al monte. Funcionar funciona, pero poco, o sea. Es fácil saber cuál es, porque es, posiblemente, de todo Pamplona, el unico que lleva una pegatina que pone Valle del Kas, pero su fama se extiende allende los límites de los burgos pamploneses. Regi se aficionó a ir al monte los fines de semana, en bienintencionadas excursiones mayormente despanzurradas por la blandura del ciento veintisiete. La cosa es que a la que subía media cuesta, el coche se crujía y les dejaba tirados a los expedicionarios. Allí, sentado sobre el morrillo a la espera de que algún alma caritativa les socorriese. Y claro llegaban los Forales. La polícia navarra, con esos txapelones que parecen paraguas colorados. A ver, qué pasa. Que el coche nos ha dejado tirados. Y el día que no le cambiaban la correa, le ponían a secar la tapa del delco o le acababan empujando hasta que arrancase. Y a ver si cambiamos las bujías, chavalote. Pero claro, eso es una pasta y estamos como estamos. Contaba Regi que cuando adelantaba a una patrulla de forales, no pocas veces le saludaban porque eran ya conocidas por todas las merindades las virtudes de su cachivache.
Pero volvemos.

Salimos de Velate con los papeles y tal y estudiamos la ruta: pues primero llevamos al canario a su nido en el Ensanche, por Carlos III, volvemos por la Plaza de los Fueros hacia mi casa en Iturrama y luego él sigue camino a Barañáin. Pues vale.
Nada más salir, da la vuelta por la Avenida de Bayona, pasado Rumbos y vemos varios coches de la policía y algunos turismos estacionados. Es bonito decir estacionados. Como otoñal, pero distinto. Me centro.

Un control. Habrá pasado algo. Llevamos cinco horas encerrados y no sabemos. ¿Llevais el carné? Y dice el canario que él no, que lo tiene su padre, que como es menor no se lo dió, que lleva una fotocopia y el teléfomo apuntado por si le pasa algo. Uf, suspiro. Con un poco de suerte no nos paran.
Y, claro, nos paran.

A ver, chavales, documentación.

lunes, 14 de mayo de 2007

Esto se complica




El lunes, digo. La parte buena, pues que del furbo hablarán poco. La mala, pues lo demás. O sea, que podría ponerme a hacer el tonto y acabar como Isabel Coixet pero en pobre, eso si, haciendo algo así como "Cosas que nunca te dije en lunes porque me repatea más que plagiar a Lars von Trier en una platajunta petrolífera" (platajunta es por darle un toque político al cine de autor).
Pues eso, que habría una chica con el pelo lacio y un poco sucio, que es más modernillo apuntando en un cuaderno lo que le gusta de los lunes y lo que no. Lo que se aburre esta tonta. Ay, cómo eres, que poco sensible. ¿Poco sensible? con lo que me ha dolido pagar por ver esta chorrada...
Bueno, eso, que lunes y que luego sigue. Me voy a pintar una camiseta.

viernes, 27 de abril de 2007

Bola de partido




6-0, 6-0, 5-0, cuarenta a nada y no tengo el servicio.


Pero remonto, a ver.


Como aquella final del rolangarrós que le levantó Lendl al follonero de McEnroe una tarde de domingo en la que mi mamá luchaba a brazo partido con la máquina de escribir para pasarme un trabajo sobre el bombardeo de Guernica para el cole. Yo, manta y zarpas con la máquina, y ella, abnegada, que al final se tenía que haber quedado medio título o más de la EGB o del Bup o o de lo que fuera aquello.


Pero estábamos en las fiebres y el tenis. Para el sábado, remonto. Como está mandado.

miércoles, 28 de febrero de 2007

Tres tontadas a propósito...

...de las últimas intervenciones. Porque intervenimos poco, famélica y silenciosa legión de lectores. Bueno, pues para que veais que graciosa es lo de la interacción, que mis buenas horas de estudio me pegué con los esquemas aquellos tan psicodélicos que nos explicaba López-Escobar. A mi lo de la espiral invertida me sigue sonando rarito, rarito...

Bueno, pues empezamos por aquí. Lidianónimo (que indecisión, criatura), que si en lugar de empezar a Lynchear, te da por dejar el anonimato y transmutar en el gurú máximo de los gafapastas sección "a mi es que lo de Bollywood me parece demasiado comercial", te lo dan todo hecho. Luego no dirás que no te lo advertimos.



Dulcinea, hagamos sangre. Yo me quedo con la cara de pan de quilo que se le ha puesto al nieto disléxico de Bernardo del Carpio . Sobredosis de espaguetis, la cosa nostra es lo que tiene.

Y para Dudadexistenciales la misma que tengo yo. El mecanismo de la cremallera tampoco es que sea tan complejo para una mente simple. Ni siquiera la de nuestra actriz más internacional. Después de Carmen Sevilla y Sara Montiel, todo sea dicho.

Para otro día, las terroríficas imágenes del tiburón-lupas. Avisados estais.

lunes, 26 de febrero de 2007

Lo que tocaba...

-Destaco su gran fotografía

-Y los giros del guión

-Bueno, lo más, pero la trayectoria del director...

-...parece europeo, no te digo más







...hoy era lo de los Óscares, porque son varios. Pero no, no iremos por ese camino que luego pasa lo que pasa y nos acaban subvencionando y eso si que no.



Lo de lo Óscares -insisto, son varios- es el festival del topicazo. Saltó la sorpresa, todo el mundo se lo esperaba, la Academia es conservadora, las quinielas volvieron a equivocarse, este año se premia la audacia, Orson Welles no tuvo Óscar al mejor director, y Woody Allen nos sigue tocando el clarinete.





Pero por favor, qué pesados sois, ¿no?





O sea, es como emocionarse por que los fabricantes de coches entreguen la Bujía de Oro al mejor carburador y nosotros nos fijemos en los tiros largos que llevan las churris de la velada de los premios. Que no, que no, que no es normal. Que yo ya conozco lo menos a cinco memos que se pasan la noche sin dormir para ver los chistes doblados del idiota de turno que ameniza la velada. Peor que ver a los Morancos subtitulados. No se, uno que le da vueltas a la cosa y que piensa por qué otro motivo se quedarían estos sin pegar ojo. Y no se me ocurre. Bueno, el furbo, pero eso sería aún peor, me parece. Y de noche no juegan.


El pesado que cuenta películas ha estado a punto de taladrarme con la última de David Lynch pero me he adelantado:


-¡No me digas ni una palabra!


-Bueno, tampoco podría. Es una paranoia -topicazo, claro-, creo que aún no se de qué iba.


Supongo que mañana nos tostará con la crítica de la Ceremonia. Yo me voy con Woody a tocar el clarinete, o mejor, con la india aquella de Marlon Brando a bailar la danza de la lluvia. Por Manitú.

domingo, 28 de enero de 2007

Luego querrán que no haya tortas

La cosa es que los dos contendientes se jugaban el bigote en lo de quedarse ahí o irse a Segunda. Los dos vascos que andan en Primera. A eso le llama derbi cuando le deberían llamar Deby y ni eso porque no son de la misma cuidad. Pero es que cuando uno le saca punta a lo mal que hablan en la jerga del furbo siempre te salen con el "ya nos entendemos" o con la "licencia poética" de las narices.
En el furbo en particular, y en el deporte en general, andan dando la murga con un lenguaje, más que belicoso, directamente violento. Aquello del descenso al Infierno porque los gladiadores dejan de ganar el pastón de Primera por el pastín de Segunda, lo de vamos a machacarlos, moriremos en el terreno, cañonazo, rematar, baluartes y demás animaladas.

Para este partido, el derbi que no es Derby, el entrenador de los que las están pasado más canutas ha discho que "el parido es más importante que a vida o muerte. Pues no, Lotina, no. Porque resulta que, a estas horas, ya sabemos que los suyos han perdido. Y ya está. Como mucho, le echarán a usted a la calle, bajarán a Segunda, quebrarán en cuatro años y tendrán que cerrar el garito con lo que nos quedará una pena antigua a los que admiramos a Arconada, Celayeta, Kortabarria, Zamora y resto de aquel equipo cuasi milagroso, demolirán el campo ese y harán pisitos que costarán una burrada. Pero nadie se va a morir, Lotina. No por eso. Por eso, nadie se morirá ni antes ni después. En todo caso, Lotina, la gente en su pueblo a veces palma por anticipado por no tragar con según qué canallada. A veces, Lotina, primero te matan y para celebrar los años que hacen que te han matado, te profanan la tumba. Pero lo suyo es furbo. Furbo. Y nada más.


El equipo de Lotina patrocinaba una campaña de captación de socios con un cartel con la cabeza de un león disecada. Hace unas jornadas hizo lo propio con un cartel en el que proponían exprimir naranjas en su encuentro contra el Valencia. Como se ve, la delicadeza y el buen gusto iluminan a los aficionados donostiarras. Es que es publicidad creativa. Pues no, majos, no, es una publicidad violenta y animal, de las que gustan a los que van al furbo a pegarse y así.

PD: al loro, bizkotxos, que como en la vuelta os paséis de rosca vosotros, no os salvan ni los leones ni las panteras (ni siquiera los leopardos).

martes, 2 de enero de 2007

Al final resultó que era fiebre


Pues si. Ni más ni menos. Una lucha a brazo partido en un terreno en el que habitualmente es fácil salir herido, se ha saldado, por ahora, con una derrota sin paliativos: dos noches perdiditamente febril.

Y es que es lo que tiene la garganta. Un picorcillo, un cervecita fría, otra, otra más; pero no abramos más melones, las cañas a su tiempo. Un poco de calefacción en el trabajo, otro poco más, dale que se me congelan las canillas; el “calores” que llega y abre la ventana sin parase a observar si alguno de sus compañeros anda con el plumífero y la bufanda puestos, los sudores de la bici, los sofocos del vivir cada día, vamos que los cambios de temperatura son el arma perfecta de los pérfidos gluglucitos empeñados en jorobarle a uno los tránsitos guturales.

En el médico lo de siempre, no decir ni pío, unos chutes de antibiótico, paciencia y barajar. Cuando he llamado al trabajo para decir que estaba hecho unos zorros me han dicho:

-¡Logroño*, qué voz!

Todo sea por parecerse al Philip Marlowe aquel que hizo Robert Mitchum con Charlotte Rampling de superchurri. La fiebre, que no cesa.

*Es que esta es una güep para todos los públicos, ¡picaruelos!

viernes, 29 de diciembre de 2006

Haciendo el tonto estamos bien


Porque hay gente que parece que lo disfruta, en todo momento y en toda ocasión. Y no miro a ningún ministro, que luego te dejan sin hamburguesas, te dejan sin repatriar si palmas en misión de paz, mucha paz, o te suben la luz un 18% en dos tramitos porque ya está bien de calefacciones y de pijadas, hombre.
La cuestión. Los que hacen el tonto, no por vocación o por necedad sino por oficio. Pero por ocio en plan mal, vaya. Una cosa es Arévalo, los gangosos y tal y otra los memos que han de promocionar sus cosicas haciendo el idiota. El número uno, Rey de la Comedia según Scorsese, ha sido el inconmensurable Jerry Lewis. Ahí está el Ceniciento, Lelo, Profe chiflado y todo aquello. Pero claro, luego se casa con una chinchingoma y sigue con la lengua fuera cuando va a Venecia, que no se sabe si es por los canales, por el de la siliconada o qué. Y así sigue, a su edad , perdiendo el poco respeto que le quedaba a cada minuto que pasa, pobrete. Desde entonces, cuesta abajo y sin frenos.
Me vino el tema a propósito de Terry Gillian haciendo una sesión de muecas para vender no se qué cosa en el Festivalillo ese de Sitges, que se catetizó en cuanto dejó de ser Fantástico. Algún ministrillo le habrá mirado con el ojo tuerto. Pues ya ven, en lugar de explicarnos lo de su peli sabiendo distinguir el noble oficio de comediante y de gracioso del trabajo de un profesional sensato, se dedicó a ofrecernos el lado más grotesco de la mueca y la carantoña que termina por darle argumento a los del Proyecto Simio; que es que llevamos una temporadita.
De la camisa, y por no ser reiterativos, hablaremos otro día.