Resulta que esta chica, persona vil y repugnante -no quiero engañar a nadie sobre lo que opino de esa miserable- es catalana, lo que me trae a la memoria un par de cosas. No se si allende el Ebro será muy conocido, pero en el condado catalán fue muy afamado un abuelete Cebolleta que iba por todas partes explicando sus horribles experiencias en el campo de concentración nazi de Mathausen. le hacían reportajes en la tele y él iba por las escuelas con sus carritos de diapositivas para explicar su peripecia. "Els catalans de Mathausen" contaban, confundiendo al personal, como si allí hubiese habido sólo judíos y catalanes. Luego este personaje contaba que fue soldado republicano, que al terminar la Guerra Civil se fue a Francia y en cuanto los nazis invadieron media Francia se puso a pegar tiros con los franceses. Le pillaron y al trullo. O sea que al campo de concentración fue por soldado enemigo no por catalán. Pero eso nos arruina el titular. Pues se cambia, jolines.
Resulta que un día, un tío no se, un españolazo, supongo, tiró del hilo y vio que el jubilata era un impostor tan golfo como la golfa de antes, que Mathausen ni en postales y que con el cuento de las conferencias y tal, iba tirando que la vida está muy mal. El ridículo fue apoteósico. Al fin y al cabo, la de las Torres Gemelas iba por libre con su asociación, pero es que al abuelete de Mathausen la oficialidad le tenía subido en el pedestal de los buenos patriotas, con los futbolistas argentinos a un lado y al complaciente Abad de Montserrat al otro, por decir algunos.
Lo otro es la confluencia de días. La murga del 11 de septiembre parecía que iba a quedar eclipsada por la calamidad del 11S, pero una vez más se demuestra que la mentira es más fuerte que la verdad cuando los malos la fomentan. Siendo que el personal se sigue creyendo que en el 11 de septiembre de 1714 Cataluña perdió una guerra de Independencia contra España, yo nombraría reina madre a la golfa del 11S y butifarra mayor del reino al abuelete de Mathausen. Y luego que nos dejen en paz mientras disfrutan de sus mentiras.









