Ando, desde hace alguna feria, hincándole el diente a los libros de Mingote que se pueden ir encontrando y la verdad es que los asuntos se mantienen y que, cuando hay talento, la viñeta está más fresca qu8e una lechuga. Que una lechuga fresca, que también podría estar pocha, pero no es el caso. Y para muestra un botón. El chiste.

Los chistes de Mingote que llevan niños me gustan especialmente. Les dibuja tiernos, con cara de pan y el colmillo dulcemente afilado. Las nenas son una delicia, y más listas que el hambre, y los nenes de flequillo y gorra no dejan escapar ni una. Ese castillo, a medio camino de paisaje castellano y de verano fugaz. Y el colorín, que con colorín queda muy bonito.
Venga, Mingote, que hay mucho trabajo por delante.




