
"En París hace un frío de sabañón y de colegio, un frío antiguo"
Andrés Aberasturi, hace un par de jueves en la COPE.
Se supone que si no tienes un sitio por aquí, no eres nadie. Una vez superada la fiebre de los dominios, cualquiera tiene su rincon el forma de güeploc. Menuda tontada, pero ya que estamos, algo haremos, ¿no?



Luego pasó lo del hundimiento de ventas, la defenestración del torpe director impuesto por Vocento y el fichaje de la masa pensante de La Razón, que era darle un hachazo a Lara, per como el tío está cebón, resistió. Y, como dice mi amigo Pablo, el que resiste, vence. Pablo, mi imporobable lector y fiel amigo también dice que el que piensa pierde. Y eso es una verdad como un templo. Pero eso para otro día también.
En Inglaterra y Estados Unidos, siempre han valorado el deporte muchísimo, quizá demasiado, pero nunca de un modo tan unilateral, con tal menosprecio de lo intelectual como sucede ahora en Alemania (la jerarquía de los resultados escolares, el insulto «intelectualista»); también hay que tener en cuenta que esos países del deporte no tienen servicio militar obligatorio. Y 2.) la Olimpíada me resulta tan odiosa porque no se trata del deporte sino que es una cuestión exclusivamente política. «Renacimiento alemán gracias a Hitler», leí hace poco. Incesantemente se inculca al pueblo y a los extranjeros que aquí se ve el auge, el esplendor, el nuevo espíritu, la unidad, la firmeza y la gloria, por supuesto también el espíritu de paz, que abarca amorosamente al mundo entero, del Tercer Reich. Los gritos a coro están prohibidos (el tiempo que dure la Olimpíada), la campaña antijudía, los tonos belicosos, todo lo que causa mala impresión ha desaparecido de los periódicos, hasta el 16 de agosto, y hasta entonces están colgadas por todas partes, día y noche, las banderas con la cruz gamada.En artículos escritos en inglés, se hace ver a «nuestros visitantes» qué apacible, qué grata es la vida en Alemania, mientras que en España «hordas comunistas» se entregan al pillaje y al asesinato. Y además nadamos en la abundancia. Pero aquí, el carnicero y el verdulero se quejan de la escasez y del encarecimiento de las mercancías porque todo se ha enviado a Berlín. Y de los «cientos de miles» de visitantes de Berlín se ha encargado la KDF; los extranjeros, ante los que tiene que presentarse «Alemania como un libro abierto» -pero ¿quién ha elegido y preparado las páginas abiertas?- no son muy numerosos, y en Berlín la gente que alquila habitaciones está descontenta.
LTP - Universidad de Navarra - REDACCIÓN PERIODÍSTICA
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Aquel instante fue terrible, porque nos acuchillaron sin piedad; pero quiso mi buena estrella, que siendo yo de los más cercanos a la pared, tuviera delante de mí una muralla de carne humana que me defendía del plomo y del hierro. En cambio era tan fuertemente comprimido contra la pared, que casi llegué a creer que moría aplastado. Aquella masa de gente se replegó por la calle Mayor, y como el violento retroceso nos obligara a invadir una casa de las que hoy deben tener la numeración desde el 21 al 25, entramos decididos a continuar la lucha desde los balcones. No achaquen Vds. a petulancia el que diga nosotros, pues yo, aunque al principio me vi comprendido entre los sublevados como al acaso y sin ninguna iniciativa de mi parte, después el ardor de la refriega, el odio contra los franceses que se comunicaba de corazón a corazón de un modo pasmoso, me indujeron a obrar enérgicamente en prode los míos. Yo creo que en aquella ocasión memorable hubiérame puesto al nivel de algunos que me rodeaban, si el recuerdo de Inés y la consideración de que corría algún peligro no aflojaran mi valor a cada instante.
Invadiendo la casa, la ocupamos desde el piso bajo a las buhardillas: por todas las ventanas se hacía fuego arrojando al mismo tiempo cuanto la diligente valentía de sus moradores encontraba a mano. En el piso segundo un padre anciano, sosteniendo a sus dos hijas que medio desmayadas se abrazaban a sus rodillas, nos decía: «Haced fuego; coged lo que os convenga. Aquí tenéis pistolas; aquí tenéis mi escopeta de caza. Arrojad mis muebles por el balcón, y perezcamos todos y húndase mi casa si bajo sus escombros ha de quedar sepultada esa canalla. ¡Viva Fernando! ¡Viva España! ¡Muera Napoleón!».


Jesús le contestó:
- «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.»
Pilato le dijo:
- «Y, ¿qué es la verdad?»
____________________________________________________________________Y dijo Pilato a los judíos:
- «Aquí tenéis a vuestro rey.»
Ellos gritaron:
«¡Fuera, fuera; crucifícalo!»
Pilato les dijo:
- «¿A vuestro rey voy a crucificar?»
Contestaron los sumos sacerdotes:
- «No tenemos más rey que al César.»
Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.
Simón Pedro le dijo:

Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera.
*Cartagena