Si es que es ponerse y la lío. Hala, ¿subimos al solarium y lo vemos?
Bueno, vale. Total, este resol, aivá está despejando, joer, pues ya pega, un ratito, a ver si despeja, pues si, despeja, oye y da fuerte, qué, ¿nos vamos? Pues vale. Y al rato, soy una gamba.Me pongo la camisa de lunarcitos y parezco una gamba flamenca, pero no de Holanda, sino El Niño Colorao en el Festival de Cante de las Minas, que tampoco es mal sitio para echar las tardes agosteñas.
Y así se va pasando el día.
La maquinorra resiste, inasequible al desaliento, en modo seguro. Toco madera, porque mañana me veo apañando otra, grrrr.








