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jueves, 15 de marzo de 2012

Ay, ay

Ay, ay, cómo tengo el garito, que le van a salir telarañas.
Bueno, pues a ver si lo adecento un poco y le cambio las pilas.
Hala, a por la escoba.

martes, 7 de febrero de 2012

El extintor

Una tarde fuimos Regi (Regi, si, Regi) y Pablo a la Fundación Tàpies.
Resultaba que estaban de vacaciones en Barcelona, cobijados en alguna casa del monte, sus cosas, tal, una cuadrilla de gente por allí, y me llaman, oye Ndap, que estamos cerca, que pasamos y tal. Vale.

Glu, glu, jajaja, unas cervezas en el adusto verano barcelonés tres marujeos sobre los compañeros y no pocas risas, una especie de fesbuc pero en bien, con amigos hablas de amigos que no has visto hace tiempo, total, que todo está inventado para que se haga de oro un tío en camiseta. Digo yo, cambiando de tema, que por qué los multimillonarios de internet van disfrazados de jovencitos que nadie se cree. Cuanto más les veo, menos me fío, pero en fin.

Vale, estamos de cháchara, damos tres paseos, les enseño curiosidades y terminamos cerca de la Fundación Tàpies. Hace años, les cuento, en las cartas al director de La Vanguardia, que es lo más cateto que uno puede echarse a la cara, se formó una buena porque a alguien le dio por escribir que había un pájaro gigante que sobrevolaba de noche la ciudad. Si, en plan Batman en loquileto. Meses estuvieron cruzándose cartas a propósito del asunto, yo lo he visto en la Barceloneta, pues yo en Tres Torres, es un helicóptero, es mi vecino el jipi bullanguero, y así. Cuando cogieron la antigua editorial Muntaner y Simón la reapañaron y la transformaron en Fundación, Tàpies montó una cosa en el tejado que algún vacilón tituló como el nido del misterioso pajarraco.

Como habíamos tenido una profesora de Arte muy tapisiana, por así decirlo, se nos ocurrió ir allí a sufrir un rato. A mi Tàpies me gusta con muchas reservas, le reconozco hrandes hallazgos, sobre todo en cómo usa las texturas y las transforma. Como saca sensaciones del vertedero, Lo que pasa es que a veces, la sensación que sale de un vertedero no es demasiado agradable, pero hete ahí el riesgo.
Lo cual que llegamos, vimos y vencimos. Pasábamos por la salas uf, juar, joer, buf, tela, yepa, así todo el rato. Y de pronto, Pablo, que se nos dispersa. El tío que se va disparado a un rincón y se pone firmes. Se empieza a tocar la barbilla y a decir, "qué impacto, qué impacto". Esto pasa mucho: que los japoneses, cuando uno se para, le rodean y hasta le hacen fotos. Y en medio minuto, los japoneses mirando a Pablo, "qué impacto, qué impacto", que contemplaba absorto un extintor colgado, todo hay que decirlo, muy a trasmano, que aquello llega a arder y a ver quién es el guapo, japonés o no, que lo encuentra.
Pablo, anda, vámonos, que aún los van a sacar de aquí a gorrazos. Es que me ha impactado, decía el tío.

martes, 31 de enero de 2012

¿Alguien tiene suelto?


Porque, claro, estamos un poco congelados como las percas, por lo del invierno y lo de los duros de Europa y todo aquello. Que ya sólo hay dinero para el fútbol y para traducir no se qué de los juzgados, que no se yo, pero en fin.
Y van unos fulanos y ponen a la venta un cuadro.

Son estos señores de aquí, que por una pastita le han puesto el "Se vende" a esta bonita pieza de mi poco admirado Picasso. Mira que he echado yo pestes del tío, pero es que la he visto y me he quedado boquiabierto.

Yo lo recuerdo así. Así, así, casi igualito. Qué bonito.
Pues eso, si alguien tiene suelto, hacemos un apaño.

domingo, 23 de octubre de 2011

La semana


Estaba lo de los resúmenes semanales, pero últimamente, con lo poco que nos prodigamos aquí uno y el vecindario, que resulta complicado.
A tenor de como terminaba la semana en lo público, mejor ir a por la siguiente a ver qué nos espera.
Así que mucho ánimo y mucha diversión, porque el lunes nos puede sentar fenomenal. O no, pero como eso no sabemos, habrá que confiar a ver qué pasa.
No se, un cuadro y a ver qué tal nos va.

Es de Emil Nolde, un viejo amigo que me regaló una historia, más o menos..

viernes, 16 de septiembre de 2011

Hamilton ni son

Hace unos días se nos murió Richard Hamilton.
¿Y quién es ese señor?
Pues pasa por ser el inventor del pop art, o, al menos, el primero que hizo una cosa -una castaña, en efecto- etiquetada con es
e nombre. Ojo, que igual se confunde. Yo soy muy de pop -en lo plástico, no en lo musical-, admiro a Lichstenstein y hasta me gustan cosas de Warhol. Incluso un día puse una cosa de las Flags de Jasper Jones, bonitas rebonitas en su repetición.
Total que iba a buscar algo que pinchar del pobre Hamilton y me sale este fulano.


Cuidado con las manos, que luego van al pan...

Y me digo yo que si no es un estupendo colofón a un artista pop. El verse hasta sustituido por un icono cualquiera de la épica moderna. Yo soy yo o un negrazo del básquet, digo que se diría el abuelete Richard. Pues bueno, pues oye, que Alaska quería ser un bote de Colón despuésde tanto darle a la modernidad. Entre el frasco de detergent
e y el tiparrón ese, pues a ver.


Just What Is It That Makes Today's Homes So Different, So Appealing?

Lo que colocó a Hamilton como primer popero. Esta vez, no robaría el cuadro, pero hay que agradecerle al artista el camino que abrió. Vamos, me parece a mi.

viernes, 8 de julio de 2011

Nos miran

Leo que le van a meter una castaña de aúpa a un vacilón que se fue a una tienda de pijoteros apple y le metió un programica a un ordenador. La cuestión es que cuando un pijovisitante intentaba arrancar la maquinorra, el programica le echaba una foto, lo cual que cuando se han enterado, le van a denunciar por todo lo denunciable y tal. Vale, si, puede tocar las narices, pero el experimento es curiosamente interesante.
He pensado una cosa, pero la cuento al final.


Qué gente más pijochunga va las apelestores.

Me acuerdo de una peli de hace unos años, de José Luis Guerín, sobre el metalenguaje, lo del cine dentro del cine, que en el fondo es la vida dentro del arte. En esa peli, sólo había una línea de texto. Dos personajes miraban a cámara y decían algo así como nos están mirando. El diálogo salía de allí y se ponía en labios del espectador. Unas pocas palabras, pero anda que no daba juego el asunto. Guerín es un cráneo privilegiado.

Lo del encierro. La cornada al australiano por idiota es justicia taurina. Que le curen, pero que le cueste un potosí repatriarle por tarugo. El de verde bien, pero me he olvidado la estampilla.

Y lo que pensaba. Visitad la página del tipo vacilón. Ni uno sonríe. La informática es triste.

sábado, 18 de junio de 2011

La noche y el día

El otro día ilustraba la mugre con una imagen hermosa por contrastar, que se que hay gente de buen gusto que lee por aquí y tampoco es cosa de hacerles cerrar los ojos por la pulgosidad revolucionaria. Veo en la tele y en la prensa que anda Antonio López supervisando hasta las alcayatas para la gran exposición que está a punto de inaugurarse en Casa Tita y me digo que qué suerte los gatos con el nivel, Maribel, de las exposiciones y todo eso. Cierto es que luego han de soportar la vanguardia de la herrumbre ideológica heredera de la DDR, pero es lo que tiene la firmeza. Ay.

En fin, que la Baronesa vuelve a apuntarse un tanto en su chiringuito. Yo, es que cuando se pone en ese plan me convenzo más de que el consorte era el Tito Heine, y mejor no hablar del golfo del hijo, menudo joyón engarzado, aunque si nos ponemos a recordar los tiempos del Tarzán de segunda y del Espartaco de tercera, en fin, en manos de quién queda la cosa del arte.
La Thyssen, el chiringuito, está la mar de bien, aunque resulta cansina con lo de las temporales que parecen más hechas para vender postales que para la cosa del arte. Mucho abusa del impresionismo, del paisaje y de lo que sea hasta Picasso, que si no ponen eso en las exposiciones, parece que no van. Y de vez en cuando colaban cada castaña que daba miedo. Total que se echaba de menos a Tomás Llorens. Pero con lo de López, se van a coronar, a ver si no.


Teníamos -y seguimos teniendo- un voluminoso libro de historia del arte que a mi me fascinaba. Hacia el final trataba de la cosa reciente, lógico. Entre las cosas de vanguardia, recuerdo que, de pollopera cuando lo hojeaba, me causaba asombro y admiración por lo hermoso y lo osado al mismo tiempo, entre tanta cosa no figurativa, que un tío que se llamaba López, como SuperLópez, pintase los huevos en el frigo. Que con una foto terminaba antes. O sea, los recién agotados pop llevaban a la altura del arte el bote de Colón que quería ser Alaska y Antonio López pintaba lo que le quedaba en el escuálido frigo. Así que la modernidad era eso, lo de las tinajas de Zurbarán en forma de sopa campbell o de puerros pochos en la nevera. Y también un aseo, con el espejo y la pastilla de jabón. Las pastillas de jabón son incómodas, se caen al suelo y se ponen debajo del pie, siempre siempre, pero son bonitas, si. Ahora creo que casi todos usamos el jabón del cliclic, y sólo quedarán pastillas en los hoteles, lo cual que me las traigo, a ver. Me quedé con la copla de lo del hiperrealismo y le tomé afición inconsciente. Si es que se fija uno sólamente en lo inútil, con el juego que da el furbo, ay, pero es que uno es como es y no me jorobes a estas alturas del telediario.
Luego he visto un buen puñado de Lópeces, la Gran Via, qué locura, he repetido, como todos ese cuadro en foto y no me pilló ningún autobús, que también tiene su mérito y vi en el Gólem de Pamplona la sesión especial del Sol del membrillo, una tarde, siete en el cine echando largo, entre ellos un par de profes y un par de amigos, letraheridos, filmheridos, arteheridos, la vida era el arte, ¿qué has visto? una peli de un tío que pinta un membrillero, se obsesiona y termina abandonando. Joer. Sólo el arranque, cuando prepara la bastida del lienzo es para quitarse el cráneo. Me gusta también el hombre y la mujer, que una vez le eché una estampa en blanco y negro y el tío casi me contesta. Y el bebé cabezón de donde el AVE, que da cosica verle y no darle un chupete gigante o un achuchón y un bocao en los papos.
López, un tío sensato en alpargatas de cuadros que trabaja en sus cuadros, tal y como nos retransmitía el añorado J. en los días antiguos.
Ese si que es un buen plan de fin de semana en Madrid. Aunque entiendo que la agitprop indignada no lo vaya a frecuentar. Igual se les pegaba algo.

sábado, 23 de abril de 2011

De Caravaggio

Leo que con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud que se va a liar en Madrid se hará una exposición sobre la imagen de Cristo en el arte. Y una de las maravillas que podrá disfrutarse, como obra invitada en el Museo del Prado, será El Santo Entierro de Caravaggio.

Y uno entonces piensa en Caravaggio, en aquél Ecce Homo, su última obra, que nos enseñó de estranjis un fraile jovencísimo en Venecia, y en aquella Procesión del Silencio en la Mezquita Catedral de Córdoba.

Jo, la piel de gallina.

lunes, 29 de noviembre de 2010

La incultura

Escuchado en lo de Carlos Herrera, que ya anda de vacaciones -cuando lo escribí, hace ya casi medio año, jolín con el congelador-, donde hablan sobre las colas. Una chica habla de las del autobús de Madrid, que nadie respeta, como casi la de todos los autobuses de España y una que si, la de la Iglesia de la Santa Cruz, o algo así, los miércoles, para ver a San Judas, de gran tradición popular y que, según la señora merece la pena hacer. Dice un contertulio "pero San Judas (sic) no era malo?" y contesta el otro "o, que se refiere al buen ladrón". Olé Carlos, nivelón el de tus colaboradores. La oyente como puede, aclara, San Judas Tadeo, y la presentadora recuerda que se trata de un santo muy milagroso.
Anda que no nos hace falta.
En fin.

martes, 26 de octubre de 2010

Las brochas


De Gaugin me gustacuando lo confundo con el del largo nombre y el color verde que descubrió en Tahití, las bellas mozas que pintó y su aire de Conrad de salacot y pacotilla. Me gusta también los pañuelos que se saca de la manga la Baronesa en la tienda de su museo, que es lo más visitado y daría un guante o una camisa con lamparones por vestir uno de esos chalecos coloristas con un traje blanco mientras, sentado en una silla de mimbre, mesa de madera oscura, tropical y reposada, pìernas cruzadas y reloj de cuerda, ginebra helada, picadura fragante, pipa prendida, le diría, uí madmuasel a la bella y sinuosa Marie Verité, tráigale un refrigerio a la dama al sirviente hindú.
Me imagino la entrada de la casucha, chamizo, no sabría cómo llamarle, mosquiteras por doquier y la tierra esa tan negra y fértil como las bellas mozas de su atril, un cerdito tropical comiendo flores y un contable con un aire al David Bowie más elegante. También un policía de aduanas, naturalmente corrupto y un guapo galán metido a piloto de hidravión por quien suspirarían todas las hijas de los indianos y secretamente no pocas de sus madres. Las botellas de medio litro de whisky y las de ginebra, un enfermero que rstringe la quinina y la añoranza por un buen pollo asado.
Y Toulouse Lautrec espantando los moscones con sus brochas.


En la sala noble, más sobre vanguardias.

viernes, 4 de junio de 2010

El tiqué


La castaña del pop art se decidió a elevar a categoría de arte la mera producción y reproducción industrial, aproximadamente. Luego llega Andy Warhol haciendo el pamplinas, Mick Jagger y la Velvet Underground, que menuda pandilla de tarados, dicho sea de paso. Si, vale, Berlín de Lou Reed, pero eso era otra cosa. Y también tiene un trago, lo que yo soy así, eclético e inasequible al desaliento, que me sigo comprando los discos de Sting y sueño con la vuelta de los Stone Roses.


Lo cual que "Flag", de Jasper Jones, se ha cotizado en una subasta por 28,6 millones de excesos. Una bandera. Una bandera pintada en una tela, o sea, una bandera, que es que es lo que es. Por cierto, leo que un autorretrato de Warhol, con lo visto que lo tenemos, por 32, 5 quilos. En fin. Leo, también que Jasper John trató de simbolizar algo así como el espíritu de la nación y escogió, como expresión simbólica la propia bandera, la más sublime, sin duda. Se propuso pintar una tela enorme y se lió a hacerla. Según parece, agarró pinturas industuiales, de casa, para entendernos, extendió el lienzo y se lió a brochazo limpio. Es decir, con materiales un tanto bastos, para interpretar, por la vía del hiperrealismo, un símbolo sagrado de lo civil, por no liarnos. Cuestión: que a los cuatro días, la pintura estaba hecha unos zorros, y tuvo que ir arreglándola como buenamente podía.

Encuentro en una güep vecina diversas fotos cosas sobre esta obra. La foto de antes es de allí. Bueno, una bandera. Eso es cosa de pops, lo de la sublimación de la lata de sopa y de la portada de Sticky Fingers o una de esas. Otra cosa es, en mi opinión Liechtenstein, pero eso en otro rato. En esa misma güep aparecen fotografías de algunos detalles de la obra tan hermosos como éste, que la relaciona más con el collage, que suele ser un horror de parvulario con aspecto de innovación -Picasso, qué trabajo, tío- donde aparece una especie de pegotón de una etiqueta, una entradita del cine, el recibo de la tintorería o la factura de los botes de pintura de su Servideo, que me parece que en Connecticut también lo tiene que haber. Al Servideo de allí no le gustarán los toros, digo yo, pero eso, con ser importante, para este asunto es bastante accesorio, ciertamente. Hablando de tiqués, otro vecino donde uno echa el rato y se ríe las tripas.
Yo me hice una camiseta con las Barras y Estrellas y a más de un cateto progre se le cruzaban los ojos cuando me la veía. Idiota. Con Levis y McBurguer o como se llame, pero idiota. Eso con todas las letras.
De todos modos, me parece un exceso pagar esa pastita por una bandera que, dándole un poco a la tecla, se puede conseguir por 5 euricos. Made in China, como los pañuelajos palestinos y, dentro de dos días, los sanfermineros. Tiembla Kukuxumusu.

martes, 11 de mayo de 2010

Sorolla en el menú


Leo que se expone por primera vez y sólo durante dos días en Barcelona y otros dos en Madrid un cuadro de Sorolla que permanecía en una colección privada y que está a punto de subastarse en Londres. Se tituta Bautizo y, a tenor de las estampillas, es una preciosidad. Al parecer fue un encargo y según busco, hay varios cuadros de esa serie. Este, en cuestión, me gusta por dos cosas. Una, por Sorolla. Y la otra, por la carga narrativa que posee. me refiero a ese tipo de pintura que trascie
nde la mera captación de un instante, real, figurado soñado, y que es capaz de narrar una historia. A veces son las relaciones de los personajes, a veces las distintas viñetas que trazan el relato, a veces el gesto y los distintos planos en la narración, como en este caso.


Para vergüenza de todos, en Barcelona, esta pintura se verá en el PAseo de Gracia 113. Eso, dicho así, no parece vergonzoso. De hecho es una calle de postín quee s como se considera ahora a los sitios donde pone tienda Chopard y otros sacamantecas de la cosa. Ya os imagináis, los chinos con capoachos de Loewe y tal, que se les salen los yenes por las orejas. Bueno, pues ahí. Pero es que en ese nçumero lo que hay es un restaurante. Un restaurante. Un restaurante de una cadena de esas que se dan el pisto de ser muy buenas y a buen precio. Racanean porque el servicio es filipino y se ahorran unos duros y los comensales se sienten agasajados porque ponen estovalles de tela. Manteles, o sea. Ens erio, que no es un chiste, que a mi me lo han dicho así: este sitio es de bueno porque ponen estovalles, oye. Joer.
Peroe s lo que hay, amigos. Catetos sin fronteras, de esos que agradecen al Rey que se haya venido a operar aquí en una inequívoca señal de confianza hacia Cataluña y su estupenda sanidad. Es que si no lo ves, no lo crees.
A mi me parece un tanto indigno darle ese trato a una obra de Sorolla nunca antes vista por el público así, a lo grande. Pero ya se sabe, los fenicios es lo que tienen, y si con el rollo del cuadro te colocan una fideuá, pues oye, para eso estamos, para hacer caja. Luego se pican si uno ltira de topicazo, pero es que de donde no hay, poca cosa se puede hacer. no se.

Sorolla. Me quedo con Sorolla. Y a estos, que les den morcilla. O fideuá. Eso si, en sus cazurras estovalles.

martes, 16 de marzo de 2010

Las pinturas son mudas

De Sargent algo había visto, pero la baba se me cayó a mares cuando la Thyssen, -Tita, nuesta heroína- montó aquello en paralelo con Sorolla. Pensaba este fin de semana, tras lo de nuestro muy querido Delibes, que él es el Sorolla de las letras. Un autor muy popular, porque, quien más quien menos le ha leído algún que otro libro y le ha gustado. Un autor que además, reúne el aplauso de la crítica y al que nadie le cuestiona ni los premios ni los honores que tanto se ganó.
La cosa es que hace unos años han puesto de moda la idiotez de decir que ponen dos cuadros juntos para que se comuniquen. Que no, jolín, que son trozos de tela con pigmentos y aceites, tarugos. Bueno, luego estaba La infanta baila de Manuel Hidalgo, que era de mucho reír y de mucho disfrutar, porque cuando Hidalgo se ponía, quello era un festival. Me acuerdo de aquellos artículos tan bonitos que nos regalaba a propósito de las aventuras de su hijo Daniel. Pero que no, que las obras no se dicen ni pío. Lo más, los que las miramos, que si las vemos juntas, les vemos un no se qué nuevo.
Lo cual que en el Prado, en lo de la obra invitada, han traído una de Sargent, Las hijas de Edward Darley Boit, que tiene mucho de Las Meninas. Y las han puesto cerquita para que hablen de sus cosas. Qué pesados, que no hablan... En fin, que de una tacada, levantamos dos.
De aquí los mangaré. Que se preparen.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Abre Arco



Y total...

Un arco es abertura, como concepto, se podría decir. Vamos, me parece a mi, porque eso suena a cosa que anda a medio camino entre la geometría y la metafísica, así que la mitad de los arqueros a por uvas. !Qué mala uva! Ya puestos...
En fin.

Lo de Arco es un pestiño de impresion. Este año decian que le echaban el cierre, porque cuesta un pastón y la peña no compra. A ver, que tampoco está la cosa como para mantener a tanto cantamañanas. En Arco suele tener mucho éxito, a tenor d elas fotos en la prensa y los reportajillos d erelleno en la tele, las obras de cacaculopedopis y el hiperrealismo escultórico de macizorras. Luego está lo de señora de la limpieza que barre una instalación de un marrano y, a la pobre, en lugar de sacarla por la puerta grande, la llevan a la cola del Inem, que el otro dice que dentro del hundimiento, vamos bien. Este hace de Mr. Magoo un ojo de águila.

Esto si que es capaz de síntesis: arte, arco, dineritos. Y, en este caso, bonito y todo.

Leo que andan revueltos porque un idiota le ha metido el dedo en el ojo a los israelíes. Jolines con el arte contestatario y protestón. La embajada se ha quejado, lo normal. Y el memo ha salido con que si libertad de expresión y demás zarandajas tars las que suelen esconderse los cobardones. Mira, cruzo datos y me acuerdo de lo de las viñetas aquellas de los daneses. Que un día se le fue al jardín un tío con un hacha a hacer cachitos a uno de los dibujantes. Los tolerantes son así. La otra propuesta trangresora -uyuyuy, que me da el telele- es la de un jeta que propone al personal que grite lo que se le ocurra. Yo, que me veo allí, en plan barítono. Eres tonto y aún no te has dado cuenta. Y si me pagan, yo, feliz. Hasta gratis, oye.

sábado, 13 de febrero de 2010

Una pausa


Vamos a hacer una pausa no musical, que últimamente estamos con las orejas a tope.

Venga, va, un cierto recreo para la vista, dentro de un orden. Y por aclamación y demanda, a ver si recompongo las encuestas. Las encuestas sin tongo no son lo mismo, eso es cierto. Ahora digo yo que son la sal de la democracia y ya la tenemos liada, pero como se que sois gente sensata, seguro que habéis comprendido la retranca de la cosa. Yo una vez voté tapándome la nariz al echhal la papeleta, cosa que me dejó hacer el presidente de la mesa. Echar el voto digo. Cuando vio que me agarraba con la otra mano el picaporte, que me tapaba las narices, abrió los ojos como platos y se quedó paralizado. Muchas gracias y que termine de pasar un buen día, le dije mientras le tendía para darle la mano. El señor me dijo gracias a usted o algo así y me fui un poco encampanado, como si dijéramos. Es que hay días que la urna está de hachazo, pero como no somos vikingos, lo más, cachondearse un poco del tema antes de que te frían a collejas.

Bueno, en fin, que encuesta nueva y más músicas y cosas en próximos capítulos.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Vísperas


Esto si que es despedir el año a lo grande, colgando un TulúsLotrec al lado del calendario de Benalmádena o de Benicarlo.
Como hace tiempo que no levanto ninguno, a ver si recupero las tradiciones, antes de que nos eche el año encima. Qué pesadez, dicho sea de paso.

Pues aquí, ya está.


PD: Mañana, o sea, el día 1, Dios mediante, a partir de las doce y pico, la crónica de los chinarros y los vieneses, como siempre, o sea.

martes, 8 de diciembre de 2009

Inmaculada


Claro, de Miguel Ángel hsta el pellejo ese que dicen que es su grimoso retrato en el Juicio Final.
Veo, según termino los Belenes, algo de un dibujo recién expuesto. Qué tío, cómo os la ha coldo.
Hablan de que si es una obra inacabada, o un boceto o no se qué zarandajas.


La Virgen amamantando al Niño Jesús. Luego, con los años, a esas obras les llaman Maternidad, como si no fuese exactamente lo mismo. Miguel Ángel terminó lo fiundamenal el cuadro. Lo demás lo acabamos nosotros, que tan tontos no somos.
Pero qué bonito, jolines.

sábado, 26 de septiembre de 2009

El de las pinturas


Resulta que pones en el buscador ese que lo encuentra todo Tintoretto y te sale una tienda. O sea, que el buscador qu todo lo encuentra, o encuentra mal. Porqu, claro, yo no buscaba la tienda de ropillas o así, sino al de las pinturas.


No, no era éste, pero como aquél no se ve, pues lo pego, que también es hermoso.

Leí el otro día que en no se dónde
hay una gran exposición sobre Tintoretto. En las francias o por ahí, locual tampoco me interesa mucho, esa es la verdad. Además, para que luego te vayan a visitar las dos siniestrillas, el padre de las sombras, la de los gorgoritos y el negro que tenía el alma pija -Atiza, hija, es que somos los reyes del reciclje- y se pregunten si era de Berlusconi o del olivo reseco.

A mi, de Tintoreto es que me gusta todo y cada vez más. Por aquí ya hablé alguna vez, incluso del día que le vi en carne y hueso(para despistados y recién llegados, pinchad aquí) y sobre odo del día que tuve la fortuna de ver su último cuadro, un Ecce Homo - estupendo tema para cerrar una vida artística- en una capillita privada de una iglesia vaneciana preciosa. No, presidente, Ecce Homo no es la línea juvenil de Emidio Tucci, no.
Pues nada, seguimos engrosando el museo.

domingo, 23 de agosto de 2009

La vuelta

Arf, qué cansancio.
A mi me gustan las onomatopeyas en los textos escritos. Le dan color a los diálogos.

Me acuerdo que cuando las tertulias y Peter, inasequibles al desaliento y todo aquello, Regi siempre me decía que, hombre, que no, joer, y yo que bueno, que vale. Pwero solía gustar cuando los diálogos. Yo qué se.
Decía arf por la vacación conclusa, pero quejarse es vicio, así que nada, una tanqueray y alegría, joer, que esto no es nada.
Venga.
Vale.

lunes, 17 de agosto de 2009

Picasso, útil al fin


La vivaracha japonesa se acerca al tipo que no tiene cara de turista y que no para de contarle cosas al que si tiene cara de turista. Le dice que si el Huernica o Las Meninas o Los mñusicos aquellos. El que no tiene cara de turista le chapurrea en un voluntarioso inglés cosas de los cuadros, del pintor, de los otros pintores y así. La japonesa pizpireta, con su plano y sus cosas le pregunta que si es estudiante de arte. El esforzado chapurreante se queda pensando un instante. Y arranca. No, soy estudiante de la vida y de las cosas que me gustan, del arte y de muchas más. La japonesa queda conforme o no, que es difícil saber del sentimiento de la vida de los orientales salvo que uno sea Paulo Coelho, y se va de allí un poco así, como si dijéramos.

El turista le pregunta asu amigo y guía que por qué le ha dicho eso.
Bueno, es un poco así, ¿no?
No hombre, no.
¿No
No, tú le dices que si, que vale y sigues con el rollo.

Bien visto, de algo nos tenía que servir Picasso.