lunes, 3 de marzo de 2008

Las mentiras del corazón (con errata)

Si, vale, no me he currado mucho el título, lo reconozco, que esto parece un culebrón venezolano o una peli de la Coixet,, pero es que ya se sabe, comenzamos civilizando las alianzas y nos aliamos con los civilizoides. Y los intelectuales por delante, si señor. Bueno, después del pórtico, vamos al tema, que esto marea más que un vermú calentito.


Estaba Gary Hart un día, allí en mitad de la campaña y de la cosa y uno de la canallesca que le dice "oiga, y lo de la churri esa ¿qué?" Y el tío, con una cara de póquer de cuidado que ni se despeina, le dice que eso es una invención, que no cuela y que si alguien podía aportar un dato sobre tañana falsedade´le retaba a que lo publicase. Con un par.
A los cuatro días, el National Enquirer publicó la foto del apergaminado candidato con la macizorra en cuestión comprometidamente sentada en su regazo.

Hart, bocazas, pero con una pizca de dignidad, pidió perdón y se fue a su casa a dormir al sofá, se supone.




Será el encanto del poder, porque la cara de papas arrugás esas -o no se cómo le llaman los canarios- del pobre Gary Hart tiene tela marinera. Y luego critican las corbatas...


Aquí, los tontos del bote anduvieron diciendo que si los americanos -aunque querían decir estadounidenses, pero los pobres eran intelectuales- eran unos retrógrados y unos mojigatos que se escandalizaban porque el jeta se fuese de picos pardos con una chorba. Ya se sabe, estos tíos que van con escopeta y que piden que Dios les bendiga y todo aquello.

Pero no, resulta que no, que el pescozón del que se libró Hart fue del que le hubiesen dado sus conciudadanos por mentiroso: por decir "no hay churri" y haberla sacado en los papeles al día siguiente. La historia de faldas de los presidentes de los Estados Unidos deja bien claro que allí, al personal, les preocupa más la cabeza que los bajos. Qué tíos.

Bueno, Hart también se libró del castañazo que le metió el Presidente Reagan al pobre Mondale, al que votaron en su pueblo y poco más. Que el pobre aún debe de estar dándose Trombocid para los morados, pobre hombre.

Ay, qué cosas. Si todos tratásemos igual a los mentirosos... Pero nosotros dialogamos con las civilizaciones. Y el corazón, pues ahí, a lo suyo, pompom y tal. Y venga. Y vale.

4 comentarios:

Dulcinea dijo...

Es que aquí las mentiras salen gratis. Todo lo más, cuando al presidente mentiroso se le pilla, acusa al que le pilla de antipatriota y a la vez, presume de lucir mentiras transparentes.
Como ha dicho su subalterno, "En un país que es de colores, c..o".

Nodisparenalpianista dijo...

Cultura democrática. El día que aquí se pueda votar al chérif esto será otra cosa. Aunque yo me veo más a la italiana: boxeando en el senado. Ay.

a tiza y papel dijo...

"y el corazón, pues ahí, a lo suyo",... y la cabeza, mejor sin ella, que la ponemos nosotros y lo que no se tiene que ver, "au vent"...Enfín, que prefiero un "velo" que esconde la cabeza que ver lo que cubre los bajos.
Ja, ja...lo gordo es que boxearías contra los tuyos porque con los de enfrente no tendrías mérito!

Nodisparenalpianista dijo...

Bueno, allá cada cual. Yo soy más de poner cabeza, acertar y equipocarme que de pomnerle velos a las damas, cortar las cabezas que no me molan o de liarme a puñetazos con el personal. Ya ves Atiza, yo atizo poco. Pero no me callo. O eso intento.