sábado, 20 de junio de 2009

El valor del palídromo


1.

Yo, a esta indocumentada, la inhabilitaría para cualquier función pública hasta que se aclarase la empanada mentan que lleva encima. Y que alguien lo certifice, a poder ser que no sea de la Carlos III o así. Claro que, uno no sabe si es que es su soberana estupidez la que aflora o la maldad en forma
de puntita de cruz gamada la que se le escapa por esa sonrisa tan de cartón piedra que luce en las estampas.

Y luego el otro tonto, que huye de las ruedas de prensa por si le preguntan de temas espinosos, que insiste en que la cosa es la crisis, y lo otro distracción. Que no, hombre que no, que si, pero no.
Que se aprovecha lo del Pisuerga y se sigue con la ingeniería del alma: el Estado por encima de la familia, la muerte por encima de la vida y loa y gloria al Gran Arquitecto, que no se ahora le lla
marán así, pero ya sabemos de lo que hablamos. Y el botarate que no, que la cosa es lo de los dieciséis años. A ver, tarugo: si quitan eso ¿vas a mandar a tu tropilla que vote a favor de la nueva ley del aborto?
Oigo que el ot día sacana tortas a unos defensores de la vida de un sitio donde ban a hacer un mitin porque les reclamaban que se mojasen y dijesen claramente cuál era su postura ante el
aborto. Lo de las escaleras y los gallegos, que yo más bien diría lo de las escaleras y los caraduras. O cobardones.


Esa es la fuerza del mal, de la pura maldad, el hacer daño por el mero hecho de hacerlo. Y se para y se tritura por encima de lo que haga falta: en primer lugar por los valores morales y por sus depositarios. Los dos principales, la familia y las creencias. Después la trivialización del ser natural, para poder crujir de una vez por todas el derecho natural. Si se decide arbitariamente qué es y cuando hay vida humana, aborto y eugenesia, la persona es algo voluble y perfectamente opinable. Y a partir de ahí, sin principios y sin razones, todo vale. Y por si la gente persevera en la sensatez, pues tele por un tubo, series para remoralizar a la masa espectadora, informativos mentirosos, entretenimiento basura y mucha neomoralina para justificar lo injustificable. Del horror del Gran Hermano -ya sabéis, la traducción fetén era Hermano Mayor- lo peor es el final del disidente: no era simplemente eliminarle físicamente (matarle, Ministra, como a vosotros os gusta) sino conseguir que el disidente amase al hermano Mayor para que, con lágrimas en los ojos de puro amor recibiese al pelotón de ejecución. Eso no era nazi, todo hay que decirlo, sino social-comunista.

Esto me suena a lo de los etarras*: unos apuntan, otros matan, muchos callan. Pero los malos somos los que lo denunciamos.

*Donde dice etarras puede ponerse GAL, mal que le pese a la conversa Rosa Aguilar, quién te ha visto y quién te ve, que hay estopa para darles a todos.


2.
Esto la tonta.
La ministra que mejor tiene colocado el palíndromo, con perdón: Aído odia. A ver si no.
El listo, Gabilondo dice que como es metafísico necesitaría tiempo para decidir qué es ser humano. Para decidir. Él lo decide. Olé tus metafisidades. Porque tú lo vales, y hala a hacer anuncios de champuses de loreal.

3.
¿Y cómo obligar a que la gente sensata trague con ruedas de molino?
La primera vía era la que un vecino comentarista dijo por aquí. Una apelación sentimental, una referencia equívoca que parezca que es lo común de modo que se eleve a categoría y que sea inaceptable negarse. Lo de la jovencita violada y sufriente. No llega al 1% de casos, pero cuela.
Eso es como cuando los nazis hacían pelis para fomentar la eutanasia, de una pobre impedida en una cama, maltrecha, cuyo marido mataba y que se tenía que enfrentar a un juicio perverso en el que el pobrecito defendía que había vidas que no merecína la pena ser vividas, porque no llegaban al mínimo humano. Como Maradentro, no se si os acordáis. Amenábar copión.
Ese cuento chino cuela un tiempo, pero vistas las atrocidades que suceden, la gente sensata que se deja convencer a la primera de cambio, a veces se lo vuelve a pensar. Ministra, joer, meta en la cárcel al violador, castíguele severamente, asista a la pobre violada, pero no se pula al chaval. Que a las 22 semanas está ya casi para tallar y meterle en los regulares.
Pues sale la ministra y, aún a pesar de que pueda parecer idiota, da el paso siguiente. Lo de que no considera ser humano al nasciturus, al bebé.

La segunda parte es la cosificación previa al crimen. Si el problema es que sea un ser humano lo que nos pulimos, chiquito, dependiente, un poco raro, con la cabeza gorda y los dedos como porrones, pues no se le considera humano y lo podemos eliminar como nos cortamos las uñas. (Paréntesis: una de las réplicas habituales suele ser que no se considera el sufrimiento de las madres (?) que abortan, que también lo pasan mal. Esa gente que suele recriminarnos este argumento participa del silencio cómplice sobre el síndrome post aborto y calla aún más cuando uno les pregunta si sabe algo sobre la relación del número de suicidios femeninos y sus tentativas con el de abortos que han llevado a cabo esas mismas mujeres. Echadle lo que hay que echar, lo miráis y luego me lo recrimináis).

La trama está en otra parte.
El asunto
Según cuentan, cuando la ministra hizo el paripé de reunirse con las organizaciones provida durante la fabricación de su ley exterminabebés, en el transcurso de esas reuniones, dejó claro que a ella, lo que había en el vientre materno no le interesaba. Que ella se preocupaba de los bebés una vez nacidos y que lo de antes le daba lo mismo. Es una forma perversa de borrar cualquier rastro ético y moral. Comprobar que un día ya no hay judíos en el barrio aunque las chimeneas sigan echando humo. (Para los que se rasgan las vestiduras con estas cosas que digo, que cambien "judíos" por "síndromes de Down" y "chimeneas" por "ácidos, trituradoras, escapelos para la decapitación o aspiradores para la succión").

Esta tesis, la de la cosificación sigue por considerar el aborto lo mismo que "ponerse tetas". No puedo resistirme a lo del chiste, por desengrasar. A mi, con más de dos, me dan una cierta grima. Ésta, además de mala es vulgar y chabacana, como aquella buenorrapija del anuncio que se tiraba pedos en el yacusi o como si al Clooney le oliesen los pieses y los sobacos, una garrula de libro. Pero eso conecta muy buen con los garrulos y garrulas de Gran Hermano e Interviú, que saben que la buena vida pasa por ponérselas de chinchingoma y lucirlas en estampillas. Pues eso, liquidar bebés es como aumentarse la talla. Con un par. De prótesis.

21 comentarios:

a tiza y papel dijo...

Después de todo esto, (pianista no quito mano de nada, pero nada, nada), me voy al Corte Inglés.
Te perdono hasta que seas el altavoz de las ordinarieces del grupo de los tontos. Oye, porque a todos les da por lo mismo, ser malos.
PD. me tomo el granizado de limón y ahí te queda la cuenta.

Le poinçonneur dijo...

Creo que es un tema demasiado complicado para ventilarlo en un comentario, pero de todos modos...

Mi postura particular es la del aborto libre y gratuito, pero sometido a una ley de plazos estrictísima. Si pueden ser ocho semanas, mejor que doce.

A partir de ahí, nada excepto casos meramente terapéuticos.

Si las de 16 deben o no abortar por sí mismas, es una cuestión dificilísima. ¿Primamos al bebé o a la madre? Muy complicado para unas neuronas tan limitadas como las mías.

Dulcinea dijo...

El grave peligro es que el Estado se ha otorgado el derecho de entrar en nuestras conciencias. Decide qué está bien o mal y sanciona al disidente estigmatizándole. Ataca los principios (religiosos, por ejemplo) que colisionan con la verdad que se están inventando y que imponen desde esos modelos incuestionables tipo ecologia, desarrollo, progreso. Han creado el pecado civil, que consiste en no pasar por el tubo.

Y deciden a partir de qué momento una persona es ser humano, o qué vida merece ser vivida, o qué hay que tragar para no ser un fascista intolerante, o qué guerra hay que repudiar y cuándo manifestarse.

Es cierto que ha habido momentos en los que las libertades han estado restringidas, pero es que ahora están prostituidas.

Dulcinea dijo...

Yo prefiero irme a la barricada, Atiza, porque mis escasas luces no me las van a apagar estos mentecatos metidos a mandar y a meter el cazo.

Que les das una gorra y se creen que son MacArthur.

Le poinçonneur dijo...

Dulcinea, discrepo con la mayor cordialidad: únicamente se entraría en los principios de cada cual si se obligara a todo el mundo a abortar, a casarse con alguien de su mismo sexo, etc. No creo que sea el caso.

Simplemente, se busca una solución a problemas difíciles de solucionar. Y que conste que yo no soy la persona más proabortista del mundo.

En cuanto a la religión, veo en la Iglesia esa actitud que tú misma criticas: ciertos prebostes exigen un modelo confesional de sociedad, si no formalmente, sí en la práctica.

a tiza y papel dijo...

Oye, Poinçonneur, pásate por youtube, y dime qué tal.
(Con tu permiso, Pianista. Gracias, majo)


http://www.youtube.com/watch?v=N1YdWuHilbI&feature=player_embedded

Le poinçonneur dijo...

Gran filme, "Una historia del Bronx"

¿Eduardo existiría desde el mismo momento en que se produce la fecundación?

Me parece algo exagerado.

E insisto: dudo que yo abortara, de estar en la situación.

Pero en ciertos colectivos -que nadie se me ofenda- veo más preocupación por los Eduardos intrauterinos que extrauterinos.

Le poinçonneur dijo...

Por cierto, por si no la habéis visto: "El secreto de Vera Drake". Trata el tema del aborto desde una perspectiva novedosa y alejada de tópicos al uso.

Me encantó. Cada cual que saque sus propias conclusiones: de eso se trata.

Dulcinea dijo...

En la Iglesia no hay prebostes, hay creyentes. Y cada cual tiene su sitio y su grado de compromiso que es exactamente el que cada cual elige. Ni más ni menos.

Curiosamente, la Iglesia JAMAS entra en la conciencia personal, eso lo deja en manos a cada creyente. Otra cosa es que llame a la coherencia entre creencia y comportamiento.

Qué cosas. Critican a la Iglesia los que quieren un modelo de Estado intervencionista en lo público y lo privado.

La cosa es que algunos, al Estado le reconocemos el poder que tiene sobre las personas, pero nunca la autoridad sobre las libertades individuales.

Le poinçonneur dijo...

Hombre, según la definición de la RAE de "preboste", en la Iglesia los hay, como en todas las comunidades: los que mandan.

Sin ánimo de polemizar, este tema del aborto es complejísimo. Me parece aventurado dejar a las chicas de 16 años abortar sin consentimiento paterno, pero no es menos cierto que los embarazos no deseados se solucionen con la mera abstinencia, que es, al fin y al cabo, lo que predica la Iglesia.

E insisto: si no me equivoco, la Iglesia está contra el aborto en todos los casos, no sólo cuando se trata de sus creyentes. Es decir: no se obliga a nadie a abortar, pero sí hay quien predica que se obligue a alguien a no abortar.

Ligera diferencia.

Dulcinea dijo...

En la Iglesia hay creyentes, no prebostes, insisto. ¿Quién manda? ¿Y sobre quién? La Iglesia es otra cosa, mucho más seria y más profunda.

En cuanto al aborto, la Iglesia está a favor de la vida en todos los casos. Y sólo tiene autoridad moral sobre quienes se la reconocemos.

Diferencia de bulto.

Altea dijo...

Uf, cuántas cosas para una sola entrada.
Me contaba la pediatra encargada de la sección de prematuros del hospital de Valladolid (madre de una amiga mía) que ciertas madres se muestran muy nerviosas e insistentes con sus hijos prematuros: sálvelo, por favor, haga todo lo que pueda... Cuando ve a una madre así, echando mano de su historial clínico suele descubrir un aborto provocado años antes. No pueden soportar la presión y NECESITAN ese nuevo niño.
Le poinconneur (qué nick tan complicado te has pillado, colega), sobre lo que dices de a quién primamos, si al bebé o a la madre, la cosa es bien sencilla: es que no primamos a ninguno, los dos están al mismo nivel. No es problema de neuronas, es de vista. Un feto tiene un claro problema de imagen: nadie lo ve ni lo oye. Es mejor pensar que no existe.
Más cómodo. Fue lo que le sucedió al doctor Bernard Nathanson, cuyo testimonio te invito a leer, sin prejuicio de su fuente.

Le poinçonneur dijo...

En fin, no pretendo polemizar ni convencer a nadie.

Yo estoy a favor de una ley de plazos que permita abortar libremente en las primeras semanas.

Si os ha molestado alguno de mis comentarios, os pido mil perdones, nada más lejos de mi intención.

Nodisparenalpianista dijo...

Bueno, bueno, acalorado debate, cosa quee s buena por una parte y mala por otra, porque bajo mi punto de vista, es muy bueno el foro para discutir con pasión pero sin perder las formas, o sea como aquí. Pero creo que es malo, porque se discute de algo evidente: la vida por encima de la muerte.
Cuando alguien se autoproclama con el derecho de conceder quién vive o quién no, por mucho que se enmascare en cuestiones sensibles -malformaciones, violaciones o lo que sea- sigue siendo lo mismo: matar. Vale, que si es pequeño o que, según la ministra ni siquiera humano, pero matar es matar, por mucho que se disfrace.
Lo de disfrazar el crímen bajo siete velos de falsas piedades ya lo hacñian los nazis y lo que imitan nuestros legisladores, porque nada nuevo bajo el sol... (sigo).

Nodisparenalpianista dijo...

Reducir esto a un debate entre católicos y resto del mundo es una perversión de la gente que defiende matar selectivamente. Defender la vida tiene un fundamento humanístico quee stá "antes" que el hech religioso. A ver si no me lío en este huerto. El fundamento de la protección de la vida es derecho natural y eso pertenece a la especie humana por serlo. Luego, en el ser religioso, la vida y su defensa es piedra angular, como es lógico, pero no es una cuestío únicamente en paralelo. Es más, a quien no entiendo en ningún caso es al empírico, al ateo que no defiende la vida por encima de todas las cosas, sabiendo que según él, no hay nada más allá de lo que tocas aquí (y sigo otro poco más).

Nodisparenalpianista dijo...

Otro poco más.
Leo un argumento que restoy oyendo en otros ambientes: lo de que todos tranquilos, que este proyecto de ley no obliga a abortar a nadie. O sea, que eso es un asunto personal que incumbe a cada uno. Menuda trampa.
Si incumbe, y si nos incumbe a todos. El Estado se quiere adjudicar el poder de crear una moral pública que imponer a todo el mundo y, en todo caso, al que no la comparte, le deja que no la "ejerza" aunque no le permite criticrla públicamente.
Es decir, Louisiana, 1855, o así. Nadie me obliga a tener esclavos, así que no puedo oponerme a la esclavitud. ¿Es eso?
Es decir, Alemania 1934. Leyes de segregación racial, contra matrimonios mixtos, contra la propiedad para los judíos. Nadie me obliga a tener contacto con ellos.
¿Por qué el Estado me permitía obligar a hacer el Servicio Militar y no me permite objetar fiscalmente para que con mi dinero no se mate a nadie? ¿Por qué la nueva ley no contempla la objeción médica? ¿por qué las feministorras de cuota y subvención no reclaman alternativas reales a los embarazos complicados? (Ayudas socio-económicas, facilidades para la adopción, investigación médica neonatal, en suma cultura de la vida frente a cultura de la muerte). Venga, lo contesto yo, que estoy de vuelta de todo: porque sale más caro. (Y ya casi termino).

Nodisparenalpianista dijo...

La Iglesia (que somos todos los bautizados y que, según me alcanza no tiene "jefes" y "pringadillos", porque todos aportamos lo que tenemos y asumimos la responsabilidad que nos toca, sea uno Papa, sea pescador galileo, sea antiguo publicano o bloguero distraído, con nuestras muchas miserias, que somos barro de cocer) defiende la vida para todos, no sólo para los del "club". Es como defender que no se mate a un homosexual por el hecho de serlo, cosa que todos los seres humanos sensatos decimos y defendemos, pese a que, por ejemplo, la progresía oficial lo diga aquí y lo calle miserablemente cuando se va a pachas con los iraníes, los sauditas y demás hermanos demócratas de allende el Mediterráneo. Ay, que si sigoo así no paro, pero tiene otro tema el de la moral política que nos están imponiendo, que cornea a los cristianos en general, los católicos en particular pero que no entra ni por asomo en la cosa islámica que, Constitución en mano, debería estar más que prohibido. Pero ya digo, para otro debate.

a tiza y papel dijo...

Ya te vale, pianista! premio al comentario mas largo de tu blog (o miento?). Te has puesto muy pero que muy serio.
Me da en la nariz que Le Poinçonneur, es un gran tipo. Y no me equivoco casi nunca.
Que lo sepas.

Nodisparenalpianista dijo...

Lo es Atiza, lo es. Hace poco le conocí personalmente y confirmo que tienes buen olfato.

Le poinçonneur dijo...

*Pianista, qué importa lo que nos separa, si tenemos claro lo que nos une:

http://www.youtube.com/watch?v=4LHz1KenEWg

Tienes pendiente una barbacoa en mi casa.

*A tiza, aquí el gran tipo eres tú. No hay más que leerte.

Nodisparenalpianista dijo...

Juajuajua, Le Poin, como se entere Atiza que le has llamado "tipo" te pega una que te pone firmes!!!!