martes, 29 de junio de 2010

Lo que nos quede


La que nos están dando los árbitos. Los trencillas, creo que les llaman. Esa palabra si que es un horror, me parece a mi, pero en fin, ya sabéis por dónde voy. Que los árbitros la están liando, no por su arbitrio, sino por sus meteduras de pata. Y la cuestión es que, pese a meterlas hasta el corvejón y aún más allá, la peña traga. Así son las cosas y tal. Menudo rebaño de idiotas estamos hechos.

En los partidos siempre hay gente detestable. Por todas partes. Muertos de hambre que no saben hacer nada mejor y que están ahí para ir chupando del bote, a base de triquiñuelas, hasta la jubiclación. Por eso ha de existir un arbitrio sensato y decente. Y legal. Uf, desconfío de las leyes, me parece que ya lo he dejado claro otras veces. Las leyes son como los menús de mil pelas, que parecen un chollo, pero solo me gustan los buenos. Pero lo habitual es que huelan a fritanga, estén recalentadas, te dejen con hambre o con un mal empacho, te den cagalera, con perdón o que si quieres más te termine costando el doble. Como el asunto a veces se complica, por algún pejiguerod e la cosa, peste de aguafiestas, jolines, que hay quien no entiende que el que paga, manda, pues mejor tirar de chequera, no sea que a los patrocinadores, los subvencionadores, la masa popular, los de los hilos en la sombra y uno que vende camisetas y banderas, se les venga abajo el chiringuito.

Yo nunca he comprado un árbitro. Bueno, hay tantas cosas que no he comprado que hacer lista sería casino. Lo fácil, me imagino, es ir y decirle oye, amiguete, si me pitas a favor, te pongo un audi en la puerta. El Audi era un coche bonito que se ha hecho enseña, pendón y bandera del garrulo con posibles. No hay más que ver que es el coche más usado por los cargos oficiales, o sea. O te pongo un piso en Leganés, o en Alcobendas, o en Sant Cugat o donde toque, que ya puestos, hasta le dejas escoger. Y apartamento en Biendorm, o en Marina d'Or o en la Costa Brava, o enfrentito de la Concha, aivapués. Pero por esa vía, por la cosa de los papeles, te trincan rápido. Pues lo ponemos a nombre de la santa. O mira, mejor le ponemos un estanco, que es honda tradición, para dejarla arreglada por si te da por escaparse con una mulatona de metro noventa. De busto. Los estancos, menuda historia. Y mira, déjate de líos. ¿Te gustan los caballos? Pues le ponemos una hípica a la nena. Joer, que tiene tres años. Pues mejor, que cuanto antes entre en el negocio, mejor. Bien visto, ¿no? y, a malas si un día te pones tonto, te decapitan a Khartoum de turno y te sale una peli chula. De todos modos, eso es para árbitrrs un poco burros y para compradores algo bestias, con lo sutil que se puede llegar a ser. Mira, te pongo un piso en Castellfollit de la Roca o en Boyuyos del Jarama y te buscas tú la vida con Hacienda, pero mejor no te lleves este deubedé, no sea que te lo pille la santa, de cuando aquél congreso de árbitros en La Habana, o en Tailandia o por ahí, donde descubriste el arma secreta de aquella mulata, o que la chinita era eso, chinita. Eso tan sórdido era moneda de cambio en Rumanía, por ejemplo, aquel sitio donde un dictador medalla de oro de la Complutente invitaba a los de aquí. O en la Cuba esa del mejor nivel educativo de América y paraíso de la prostitución infantil de habla hispana, que irse hasta Asia cansa la tira y luego te da un maremoto y no hay quien te encuentre enre los miles de suecos ahogados. Digo, que comprar a un árbitro es fácil. Y si no, le agarras un día en un acto con tele y le echas una bronca del catorce, para que se vea quién los tiene bien puestos y que tú eres un mindundi. Y a tragar, que para eso estás, pringado. O pringada, que ahora ya hay árbitros y árbitras, muy bien, salvo el palabro.

Lo cual, que amañan la cosa, cometen el latrocinio, desparraman el asunto y todos nos subimos por las paredes, uyuyuy, qué malamente, qué desastre, es que ya no queda nadie honrado, ignominia eterna para semejantes sinvergüenzas, pero luego sale uno diciendo que no es para tanto, que estas cosas pasan, que al día siguiente amanece igual y que no ha pasado nada. ¿No lo ves? si es que sois unos alarmistas, no es para tanto y al final siempre ganan los de siempre y los demás mirando. Que también es reiterar, ya se ve
¿Quién gana? Los tramposos. Y el del estanco, y puede que la mulata, de rebote.
¿Quién pierde? Los del juego limpio, o sea, todos.

Pero ya se sabe, siempre nos quedará el furbo.

Oe, oeoeoe. Oe.
Uf.

11 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Nos quedará el furbo, y el FUTBLO Jejeeje

Abrazos, Dandi

Atiza dijo...

...Hablas de Ceaucescu?No tenía yo ese dato, vaya.

Nodisparenalpianista dijo...

El furbo nos queda, nos guste o no, y el Futblo nos queda porque nos gusta!!! Abrazos barretineros y madridistas.

Jo, Atiza, es que toda la trouppe de correligionarios tenían fijación por los bajos. Ríete tú de los archivos de la Stasi.

Dulcinea dijo...

El fútbol. Eso sí que es el opio del pueblo. Ni estatut, ni crisis, ni leches. Oeee, oeee, oeee

Nodisparenalpianista dijo...

Duduaaá, Dulci.
Y ahora, encima, con las trompetas esas asquerosas.

Atiza dijo...

Me lo podía haber imaginado, la verdad. Mis neuronas no están en el mejor momento. Pero mañana, será otro día ;)

María dijo...

y yo que creia que no te gustaba el futbol, pero llevas ya varias entraditas.... yo no creo que se compren a los átbitros... llámame ingenua si quieres!. Es verdad que hay algun error garrafal, como el no-gol de inglaterra, pero no creo que esten comprados...

El de ayer, por ejemplo. Se comió muchas faltas que le hicieron a los de España, pero luego también se comió alguna a portugal... y si el gol era en fuera de juego.... pues mala suerte! no lo vio y punto!!.

Pues eso, que te sigo leyendo!

Nodisparenalpianista dijo...

Pues nada Atiza, a imaginar y tranqui, que hay más días que longanizas. O butifarras, vete t a saber.

Jaja, María, si sigues leyendo/comentrando, tendré que seguir escribiendo de lo que sea y hasta de fútbol, para no quedarme en fuera de juego.

Atiza dijo...

Oye, Dulci, ya de vacaciones, supongo...Jopé, cómo vivís, maja. Y entre el Pianista y yo, (porque María, está a otra cosa, mariposa), levantando el pais.

Nodisparenalpianista dijo...

Habla por mi, Atiza, guapa, porque tçú, como no estés soliviantando a la famélica legión del metro, ya me diras, oye. Y dejad a María tranquila, jolines, la pobre.

Dulcinea dijo...

A ver bonitos, por partes.

Atiza, guapa, estoy de vacaciones pero el día uno me tocó ir, y el próximo lunes y martes también me tocará. Mientras, otras están de hamaca y daikiris, y no miro a nadie.

Pianista, tu vas al trabajo, pero según llegas, entre la radio, la prensa, la música, el almuerzo, y otros asuntos igual de estresantes, pues eso. Que también eres del club de la hamaca y el daikiri.

Y dejar de defender a la Marichunga, que de lo que se trata es de ponerla de los nervios ;)