Un día me envío la foto ésta al trabajo y me la pongo de fondo de pantalla.
Echarle fotos a los aviones es una especie de ruleta rusa. No sabes muy bien que es lo siguiente que va a pasar y con lo rápido que se sucede todo, es imposible pensarse mucho lo que harás. Ya terminaba la actuación de la Patrulla y parecía que se iban. Pero sabíamos que ellos seguían por allí. Entonces hacían eso: llegaban desde el mar, hacían esa especie de bucle y daban una pasada estruendosa, considerablemente baja, pintando la bandera. Les estaba viendo de lejos, de muy lejos y se me ocurrió ese encuadre, con un triangulito azul, el mar, para dar la referencia de la posición y, en cierta medida, de la distancia.
Y ¡chas!, estampa.
O sea, que me la mandé al trabajo y me la puse de fondo de pantalla. Así estaba. Un día veo que una compañera mira de reojo y pone cara de ¡huy, lo que he visto! ¿Y qué has visto, chata?
La pobre estaba escandalizada porque había una bandera española en la pantalla. Y le conté. Es la Patrulla Águila, una de las mejores acrobáticas del mundo, los aviones son C-101, fíjate qué precisión de líneas, tres tres y vértice, la trayectoria del giro, tal, y claro, dibujan la bandera española. No vana a pintar la del Congo. Una vez vi a la patrulla inglesa, pero no fueron capaces de pintar la Union Jack, normal. Ya, pero eso es de "facha". No, pensé, no es de "facha": hacer ese comentario es de imbécil y de reprimido que ve fantasmas donde no los hay, pero para mi desgracia, he de vérmelas con especímenes de ese tipo en mi cotidianedad. En España no cabe ni un tonto más dijo el gran Santiago Amón, el pobre. Anda que si levantase la vista y viese cuánto somos capaz de apretarnos...
Bueno, pues de avioncitos; si tenéis oportunidad os recomiendo ver a la Patrulla Águila. Y a la italiana, y a la francesa, y a la estadounuidense y a todas las que podáis. Es una forma como cualquier otra de quedarse boquiabierto mirando el cielo.








