Desde hace unos años, los encierros que caen en días de labor los escucho por la radio y voy contando lo que ocurre en, como dicen los tontos modernos, "tiempo real" (como si existiese el tiempo irreal), a los compañeros del trabajo por correo eléctronico. Siempre empiezo esos mensajes con el ¡Pum!, por la cosa de adornarse con el sonido ambiente. De ahí que a estas alturas, no me pierda nunca la transmisión de Radio Nacional, aunque lo esté viendo por la tele.
Este año ha entrado a las retransmisiones televisivas la Cuatro, tras la compra en exclusiva de los derechos de imagen en la Plaza de Toros, con lo que mutilado a TVE del remate del encierro.
Con lo que como la una ha metido pasta, la otra ha metido más pasta aún. Así que hemos pasado de la despedida del año pasado de Solanoque nos dedicó un hasta siempre, porque podría ser hasta nunca más -aquél nefasto ERE- a un despliegue de medios tremendo. Ayer, con el Chupinazo, la cosa apuntba bastante mal: la chica que conduce el espacio, alargado hasta la extenuación no para de interrumpir a Javier Solano, que es el que sabe, para decir mememces una detrás de otra. En esa transmisión, el directo es así de sincero y traicionero, la boba felicitó el día de San Fermín a todos. Solano le aclaro, hoy víspera, y le devolvió la fecilictación para vosotros también. Un equipo integrado, si señor.
Cartel de 1881. Soy un antiguo, lo se.
Pues eso, un revolcón espectacuular hacia mitad de Santo Domingo, demasiada gente, relativamente lenta y algunas carreras emocionantes y cercanas en el tramo final. Lo de la sirga que cuenta Jonan en lo suyo yo no lo he visto. A ver mañana.
Bueno, otro día más sobre el Güali de verde y sobre RNE. Ahora, bueno luego, Tour.







