Resulta que el viernes oigo entrevistar a Luz Casal, a propósito del disco nuevo. Lo del cáncer y tal, pero a mi ya me gustaba de antes. A ver, me gusta ella. Su música pues tiene de todo, pero a mi me va la vena más roquera, que es que no se por qué le da a la peña con tostar con baladas y cosas romanticoides. Luz es Rosendo y Leño y así. A mi me fascina como puede ser que con esa voz de colgada, de emporrada a todas horas hable con tanto sentido común y luego cante tan de maravilla. Salvando las distancias es como la chica aquella del concurso de cantantes que sólo decía ozú y cosas así y luego cantando vocalizaba tan bien. Qué voz.
Estamos en Luz Casal.
Estos dos son Don Félix Luna y Don Ariel Ramírez, los autores, a la sazón, de Alfonsina y el mar. A ver quién adivina a cuál de los dos no hay que disparar, o sea, ¿quién es el pianista?
A mi es que, además, me cae de fábula. Una chica maja. Bueno, pues ahí oyendo su peripecia, lo del disco, así. De los suyos igual me gustan tres canciones y las demás es que me salen granos. Pero por esas tres, merece muy mucho la pena. Total que de las que ponen una se me atraganta y dos me fascinan. Lo otro no se. Cuando llego a casa -Teddy, si continúas no me hago responsable de que te de el papatús. Pero no sufras, te llevarán a un hospital subvencionado como tú. Bueno, en justicia, menos que tú: ellos si que trabajan- , cuando llego a casa, digo, preparo el capuchino y me pongo a bajar el disco de Luz Casal. Y aprovecho para ver si hay cancioncillas así raras, directos, tal, que me interesen. Y leo que hay una versión con Mercedes Sosa de Alfonsina y el mar. Mal nombre para una cantanta. ¿A quién vas a ver? A la Sosa. Pues yo casi me quedo viendo el furbo. Y Teddy llorando por los rincones.
Me encanta Alfonsina y el mar. Pero como esto me está quedando largo, dejo para próximas ediciones el por qué de que me guste tanto esa canción.





