miércoles, 12 de diciembre de 2007

Alas

Hace unos años pude visitar una exposición en la Fundación Miró. Trataba sobre el mito de Ícaro. Su autor, Peter Greenaway, el cineasta, pintor, escultor, dibujante, un poco de todo, planteaba toda una serie de propuestas para la reflexión desde un punto de vista plástico usando el lenguaje de las instalaciones, la performance, algo de cine, bastante de pintura, un poco de todo.

Volar sobre el agua, lo tituló. En toda la exposición usaba los elementos a modo de conversadores sobre el mito: el hombre, las alas, lo terrenal, el cielo, la rebeldía, el vuelo, la lucha, el mracaso, las aspiraciones, la muerte, el agua. Aquello era, sin duda, una experiencia visual muy interesante, bonita, riquísima, tal vez vacía. Claro, en buena medida, en una exhibición de un corte tan personal y que implica tanta interacción, depende en muy buena medida de la actitud, las ganas, el esfuerzo, la pasión, la preparación y hasta la osadía del espectador.


Y, además, dejaban hacer fotos.


Revisaba fotos y me salió el tema.

De todas esas cosas, no se muy bien por qué, terminamos -o mejor, seguimos- hablando Ricardo, Darío y yo, mientras dábamos buena cuenta de unas viandas y un vino interesante. Hablamos de lo Divino, de lo humano y de sus alrededores.

Hablamos también de algunos de por aquí, claro. Hablamos de Peter, por supuesto. Y fue cariñoso, entrañable, divertido y hasta polémico, según cómo.

Una gran velada, inasequible al desaliento.

Como antes, como siempre.

martes, 11 de diciembre de 2007

En Jarauta

El último bar que se cierra en lo viejo está en Jarauta. Al principio. O final, según se mire.

Es un antro que se llama Viena, me parece. Todos los bares del Casco Antiguo, de lo Viejo, tienen obligación de quitar la música a las 2.30, cerrar la puerta y no dejar entrar a más clientes. A las tres han de estar vacíos y chapados. Nada más lejos de la realidad. Es habitual que el Submarino, Cofradía o el que está enfrente de Terminal, todo un antro, cierren más tarde, bastante más tarde. Si eres amigo de alguien o, simplemente le hace gracia al que ese día está en la puerta, entras. Y hasta que enciendan la luz. O sea, cuando quieren. Como suele pasar, por temporadas, si el Ayuntamiento se pone riguroso, se controla más la hora de cierre y caen algunas multas. Y pasando un tiempo, vuelven a empezar.

Otra cosa es Cavas, que alarga horarios porqué cierra como bar, abre como discoteca, cierra como discoteca abre como cafetería y así todo el día. Menudo sitio el Cavas. Como Jarauta, dan para una historia.

Pero el Viena va por otra vía. Una vez me contaron que tiene un permiso especial. Resulta que, según esa historia, es llevar lo lleva la Asociación de Hosteleros o como quiera que se llame el gremio de los camareros, barmanes, gogós, si las hubiere, que no, de Pamplona. El que abran hasta las tantas y media se debe a que cómo es la, llamémosle, sede social de tan peculiar gremio, sigue abierto cuando sus cofrades del trabajo, esto es, a partir de las tres. Con lo que, cofrade o no, allí entra todo hijo de vecino, de manera que puede copear hasta el amanecer.

El sitio tiene tela. Escaleras dignas del vértigo del mejor parque de atracciones, un estucado capaz de desollar al valiente que se atreve a arrimarse, menos luz que en una cueva de osos y todo así. Como es fácil de imaginar, los asiduos son lo mejor de cada casa. Si al Cavas van a fondear los modernos, aquí van a fondear los clásicos de la noche pamplonesa. Para hacer fotos el uno y para hacer fotos en otro.

Recuerdo haber ido allí algunas veces, siempre sin fuerzas para llegar a San Juan y sin ganas de Cavas. Jarauta, en hora de cierre es como un encierro pero con más gente. Es bueno para hacer vida social, porque es materialmente imposible no pisar o ser pisado, chocar, hablar, sonreír, pelearse y demás con mucha gente. Además se suele ir siempre contra dirección en estos casos, de manera que alcanzar la puerta del Viena es una maravilla que hace feliz al que contra el agua navega.

Una vez me encontré en esa calle, de frente, por supuesto, con una chica que había conocido unos días antes en el tren. Mejor dicho la conocí bajando del tren.
El revisor que te deja al borde del infarto después de aporrear la puerta del compartimiento y gritar ¡Pamplona! cerca de una hora antes de llegar a la estación. Taquicárdico, desvelado, sudoroso, siempre hace calor en estos viajes y, como se comprende, enfadado, uno asume lo poco que le queda de viaje con una cierta rabia.
Al rato, porque sigue siendo muy pronto, sale alguien al reducidísimo pasillo y se dispone a saltar en cuanto llegué a la estación. La pesadilla es que, con el poco tiempo que para el tren, uno no tenga tiempo de bajarse y se vea, indefectiblemente, camino de irse hasta Irún, con las consiguientes molestias que ello conlleva y que son evidentes incluso para las mentes más espesas.

-Hola
-Buenas noches.
-Eso es un decir, porque después del susto del revisor... -suele ser la conversación habitual en estos casos.

Una chica con cara de sueño. Bonita y un poco abotargada. Y de frío. Y la conversación de siempre. Yo periodismo, yo derecho, o económicas, o pedagogía, ¿conoces a...? ¿te ayudo con la maleta? Voy a Iturrama, si quieres compartimos taxi.


Y siempre así.

Me parece que sí lo compartimos, que bajé yo antes, o ella, no sé, y que me quedé con su cara unos días.

Y allí en medio de la marabunta de Jarauta, como un encierro, pero más, me viene su recuerdo, que coincide con aquella cara.

-Hasta luego, neska.
-¡Ey!, hasta luego. ¿Dónde vas?
-Al Viena.
-Vale –la masa la arrastra- ¡Hasta luego!


Y ya está.

lunes, 10 de diciembre de 2007

El globo


El globo que el niño perdió y que se fue al cielo.

Lloraba.

Hoy nadie se acuerda ya del globo, aquel puntito que se iba, para allá, para allá.



A mi me da miedo mirar al cielo, cuando pierdo de vista mi alrededor.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Lo de los domingos

DomingoLunesMartesMiércolesJuevesViernesSábadoDomingo


Lo normal, unas cosas; que no se pilla lo de los apuntes del bar (etiquetas, etiquetas), que si unas fotos de móvil no aptas para exconvictor pacharaneros; que si quién no ha cantado Alfonsina un día de taja (¿o era Adelita?), que si estoy más acabado que los bombachos de Tintín (albrícias: por fin hemos pasado de treinta y de cuarenta votos, vamos a consolidar cincuenta y más allá) ytermina la cosa pegando un asunto de los madriles.



¿Y hoy?





La gente se agolpa para entrar en el Club de la Bulla. Qué juerguistas.



¡Hoy fiesta, hoy fiesta!

Pero con orden: aquí lo normal o sea.
La pachanga, donde Dulci y las locas.
Y que barran ellas.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Cosas de Madrid que me gustan y que pegué en el Cuaderno de Vísperas

San Ginés,


el Botánico,


un paseo por el Paseo del Prado,


Cascorro,


la escalera aquella enfrente de la fachada con caricaturas de Mingote camino del Conde Duque,

las calles de nombre bonito como el pez, el codo o el limón,


Autores y las bebidas raras que bebimos,


aquel señor de Valladolid que conocía a Delibes y con quien anduve pegando la hebra en la reproducción de las pinturas de Altamira -buen sitio para que charlen un par de antiguallas-,


los camareros en la Plaza de Santa Ana,


las irlandesas jubilatas y simpaticonas a las que vacila el camarero,


el sol arrastrándose por madrugar en la Gran Vía,


las luces de Navidad de la Gran Vía cuando me quito las gafas y las veo borrosas.




Estoy enfermo de Madrid.
Suerte la mía.



PD: Visitad el Cuaderno de vísperas, hombre.

viernes, 7 de diciembre de 2007

La idea

Bueno, a ver, que no son horas y estoy aquí dándole a la tecla. Que con el ambiente festivo y tal, se me ha olvidado prepararme algo con un poco más de tema y oye, tampoco es cosa de rellenar por rellenar. Llámale el estrés del vago, pero es que te pones a mirar una pared en blanco y echas el día de la manera más tonta.

Y digo, pues tiro de nevera. Pero es que la tengo en los huesos. A ver, cosas hay, pero muy iguales y tampoco es plan ser pesado y además luego os he de aclarar cómo se le da a lo de las etiquetas.


Pues no se, pondré una receta como hace FutBlo (sopa de tomate o incluso un relleno de algo) , pero esto de escribir sobre comida da hambre, creo, y lo mismo que no hay que ir al Mercadona con la barriga vacía, pues casi que no.

Podía haber conectado el reconocedor de voz, pero bastante zumbado se piensa ya la vecina que estoy, como para que a estas horas me ponga a pelearme con la maquinorra.

Lo de pegar un chiste de Mingote también era una buena solución, o lo de la foto napolitana o lo de uno de essos cuadros que tanto me apetecería robar, ya lo se, hasta podría haber divagado sobre los 42 (¡42!) votos de encuesta que llevamos (los bombachos, un horror, ciertamente), pero no, al final me he lanzado sin red y sin tema para ver dónde podía llegar. Sin duda, a ninguna parte, o tal vez si, querido lector.

Tiende la mano y atrapa una idea.
En las artes puedes reconocerte, a veces.
Esta es de Camille Claudel. A veces no, claro.
Ya puestos, en lo que estábamos, me lo llevaba, anda que no.


Querido lector, insisto en hacerte la pelota, majo, porque lo tuyo es de libro, si has llegado hasta aquí es porque eres un verdadero aficionado, qué digo, fan, o mejor júligan de yatengogueps, cosa que te agradeceré personalmente en la cena que haremos dentro de diez años en la Venta esa que conoce Néstor. Hasta entonces, y para resolver días tontorrones como el de hoy, pues oye, pínchate alguna entrada antigua que hay dos o tres que no quedaron nada mal, me parece a mi.

Bueno, vale, lo dejo ya que tengo ganas de dormir y de aquí no sale ni media idea más.

Mañana mejor. O no. ¡O qué se yo!
PD: Vosotros también véis la castaña esta del bloguer en inglés ¿verdad? ¡Ay, la pérfida Albión!

jueves, 6 de diciembre de 2007

No me Pisa que llevo xanklax

Habemos nuebo hinforme, pisha.
Hestamos con el cate pero amejorando probresibamente.
Sir dunda, es pol lerencia asquirida, que en seamos un poco mas analfabestias.
Naide que sasuste, que el Aragónes nos traerá leurocopa y ya está arreglao.



No hay peligro por fabricar idiotas: si unos arquitectos tontos hicieron la torre esa para un lado, que aquí se promocionen los tarugos, pues tampoc está nada mal.

Y claro, como se creen que somos tontos, pues nos venderán que bueno, que si, que pse, que vaya, y que total, con cuatro traspasos y unos duros, pues bien. De las tablas que empiezo a mirar me sorprende la clasificación por autonomías. Venga, que cada cual se lo curre y que reflexiones obre cuáles son las que más años llevan con competencias transferidas, cuáles las que más recursos (ojo, no mejor, más) destinan a Educación, cuáles tienen lenguas autonómicas, cuáles llevan más años con gobiernos del mismo partido, o cuáles son de la llamada izquierda o de la llamada derecha.

Al final, lo que importa es que depende de dónde esté la criatura en cuestión, será algo menos zoquetona, pero me quedo con unos datos de hace unos días:

El 27% de estudiantes universitarios no lee ni un libro.
El 32% sólo lee uno.

La media de faltas de ortografía por examen universitario es de 26.

Y en marzo a votar. La que se nos viene encima.