viernes, 7 de marzo de 2008

El estropicio azul

Al salir a intentar limpiar el estropicio azul, cuando cogía el rollo del papel y el cubo del serrín que tenía por si los escapes de agua o por si algún pato mareado le echaba por allí hasta la primera papilla se le voló el papelito verde de la lavandería.

Salió de la cocina y recogió el albarán. Yo podría hacer eso. Y nos ahorraríamos un buen dinerito, que cuesta mucha cerveza y mucha cocacola, pero en fin, cuando se ponía cabezón, no había quién le sacase una idea de la mollera. Aunque claro, tiempo para los manteles tampoco tendría, si lo pensaba detenidamente. Entonces, al levantar la vista se fijó en la chica de la barra que miraba hacia la puerta, un poco embobada, viendo salir al de la camisa feúcha. Fijó en ella su atención por un instante y decubrió como sin entender nada lo entendía todo.

El aceite.

El aceite de la sartén. Y se fue disparada antes de que se le prendiese.

jueves, 6 de marzo de 2008

Ventoleando

Hasta que uno no escucha de cerca el flapflap de las aspas del loquileto no ha aprendido el secreto, la magia, la fascinación del vuelo. Hoy nos daba la ventolera, me cuentas que por ahí andan suspendiendo las cosas de la cincomarzada por el Cierzo ese que le da con una rama a un paisano y le manda atocar el arpa, entre bocadillo y bocadillo, Ya puestos, en lugar d e a un pobre desgraciaso, se podría llevar más que una y más que dos basurotas, y no me hagáis poner nombre, que entre la idiota esa que llora viendo al chorizo y el nazi ese que falsifica su ridículum no sabría dónde escoger.



Consejos para que no te lleve el viento (Como a María Sarmiento. Y no sigo, que hay niños)


Si has de salir a pasear, cárgate de argumentos. Aunque sea inútil, te sentirás bien, pensarás cosas y sabrás defenderlas, pero ea es otra película. Échate uans piedras guijarros, hasta Rolling stones en tu musiquilla portátil. A mi me gustan las playeras, planas y, a poder ser, negras, peor eso es cosa d ela fortuna. Y si paseas con sombrilla, además de elogiarte la elegancia, deberás sujetarla con firmeza, tanta tanta que, si osas, aprenderás a volar con ella. Como si fuese un loquileto.

miércoles, 5 de marzo de 2008

En el espejo

Por la mañana, camino del colegio, en el vagón del metro, hizo lo de todos los días, o sea, burlarse de sus compañeros.

Ayer me quedé hasta la madrugada viendo la final de la enebeá. ¿De qué?, le preguntaban. Y empezaba a pavonearse. Es la liga del básquet americana, zoquetes. Pero en las ligas no hay finales. Eso es la copa. Entonces se burlaba, pero qué burros sois, la americana si tiene final. Y trataba de explicar lo de la segunda fase del campeonato, lo de las conferencias, las clasificaciones, las eliminatorias, todo ese lío. Y por enmedio se burlaba del bajito que no llegaba al aro, del gordo que corría poco, de la niña que no jugaba contra niños, de los niños que perdían con las niñas, del gafotas, del orejones, del torpe, de todos.

Todas las mañanas se iban encontrando en el primer vagón del metro, según avanzaban las estaciones camino del cole. Hola, qué tal, hoy examen, yo natación, yo bocata de fuagrás, lo que fuese. Y él allí, procurando humillar a todos sus compañeros de viaje. No lo podían sacar del vagón, así que no quedaba más remedio que soportarle durante el viaje.

De haber tenido algo de seso, una mañana al despertar se habría descubierto como una vil cucaracha. Y lo hubiese confirmado al mirarse en el espejo. Hablando de la NBA.

martes, 4 de marzo de 2008

Un señor italiano

Un señor italiano se ha venido por aquí a darnos una lección. Eso, de por si, ya sería noticia. Que a estas alturas un italiano nos tenga que venir a dar lecciones. A ver, no es que tenga nada contra los italianos. No contra todos, al menos. Bueno, está Battiato, que me mola, luego Nanni Moretti, que un amigo un tanto borrachuzo dijo una vez que se parecía a mi, o yo a él, y allí lo único que parecía es que él llevaba una merluza encima de mucho cuidado, Tambin me gusta Totó, que es verle salir y troncharme, y los neorrealistas, así a saco, y Mónica Vitti también, pero distinto. Quiero decir, que en general pues con reparos. Ay, me estoy liando más que la pata de un romano, como se dijo siempre.


Bueno, pues el lunes ha venido por aquí un itaiano de Italia, rojo como un pimiento rojo -que también podía ser verde o hasta amarillo- que dirige un periodiquúin u hoja volandera, de eso no estoy muy seguro y que anda animando su inciativa por una moratoria contra la pena de muerte a nivel mundial.




Resulta que la ONU anda por enmedio, ya la que esos señores meten la zarpa, pues bueno, ya se sabe. Este señor italiano, que además es un ateazo de cuidado y oye, pues bueno, él sabrá, mientras no me meta cornada ni yo a él, pues tan amigos; decía, que anda dando la brasa a la ONU para que apoye lo de la moratoria esa a nivel mundial. Pero lo mejor es que la ONU ya la apoya.

Y es que ahí está la gracia. O la desgracia, en realidad. El señor Giuliano Ferrara, que al parecer ya no es comunista -bueno, mira-, está dando a conocer su sensatísima petición allá por donde le quieren escuchar. O sea, lo que es, que se libere de la pena de muerte también a los que están pendiente de ver la luz. Que la moratoria también sea contra el aborto de los seres humanos.


A mi me parece la noticia del día: que un italiano haya tenido que venir a cogernos por las solapas para decirnos "pero tíos, espabilad y no permitáis que se mate a vuestras propias crías".

Que lo haga un ateo y excomunista demuestra que el que quiere puede y que nos queda mucho trabajo por delante. La noticia del día. Lo del partido de pinpón entre esos dos, pues bueno. Sólo cositas. Me quedo con Gary Hart, con Ferrara, con Reagan y con Mondale, por ejemplo. Y la ONU que siga en lo suyo, a ver si espabila.

lunes, 3 de marzo de 2008

Las mentiras del corazón (con errata)

Si, vale, no me he currado mucho el título, lo reconozco, que esto parece un culebrón venezolano o una peli de la Coixet,, pero es que ya se sabe, comenzamos civilizando las alianzas y nos aliamos con los civilizoides. Y los intelectuales por delante, si señor. Bueno, después del pórtico, vamos al tema, que esto marea más que un vermú calentito.


Estaba Gary Hart un día, allí en mitad de la campaña y de la cosa y uno de la canallesca que le dice "oiga, y lo de la churri esa ¿qué?" Y el tío, con una cara de póquer de cuidado que ni se despeina, le dice que eso es una invención, que no cuela y que si alguien podía aportar un dato sobre tañana falsedade´le retaba a que lo publicase. Con un par.
A los cuatro días, el National Enquirer publicó la foto del apergaminado candidato con la macizorra en cuestión comprometidamente sentada en su regazo.

Hart, bocazas, pero con una pizca de dignidad, pidió perdón y se fue a su casa a dormir al sofá, se supone.




Será el encanto del poder, porque la cara de papas arrugás esas -o no se cómo le llaman los canarios- del pobre Gary Hart tiene tela marinera. Y luego critican las corbatas...


Aquí, los tontos del bote anduvieron diciendo que si los americanos -aunque querían decir estadounidenses, pero los pobres eran intelectuales- eran unos retrógrados y unos mojigatos que se escandalizaban porque el jeta se fuese de picos pardos con una chorba. Ya se sabe, estos tíos que van con escopeta y que piden que Dios les bendiga y todo aquello.

Pero no, resulta que no, que el pescozón del que se libró Hart fue del que le hubiesen dado sus conciudadanos por mentiroso: por decir "no hay churri" y haberla sacado en los papeles al día siguiente. La historia de faldas de los presidentes de los Estados Unidos deja bien claro que allí, al personal, les preocupa más la cabeza que los bajos. Qué tíos.

Bueno, Hart también se libró del castañazo que le metió el Presidente Reagan al pobre Mondale, al que votaron en su pueblo y poco más. Que el pobre aún debe de estar dándose Trombocid para los morados, pobre hombre.

Ay, qué cosas. Si todos tratásemos igual a los mentirosos... Pero nosotros dialogamos con las civilizaciones. Y el corazón, pues ahí, a lo suyo, pompom y tal. Y venga. Y vale.

domingo, 2 de marzo de 2008

Sobre latinajos incorrectos, tinteros llenos, alguna bienvenida y sugerencias musicales

Resumen rápido que hay muchas cosas que hacer.

Gracias al tipoógrafo poeta pinkfloydiano amigo JMMacías, se me recuerda que el latinajo que usé para titular dos de las entradas de esta semana iba un poco sobrado de emes. Para que quede constancia de que los mejores escribas eschan borrones y que los más normalitos como este Nodisparenalpianista que viste y calza también, enmiendo la cosa y que quede bien:


Nihil novum sub sole.

Corregido asunto.


La encuesta. No hemos llegado a los sesenta votos pero todo indica que con 58 la cosa está bien clara: AnónimoLidia, ábrete un blog y tenéis que colgar las fotos gafotas tuya y de Dulci. Quedamos a la espera.

Atentos al tintero que sigue allí. Buen pretexto para que Rocío me llame cuentista. Lo que demuestra que, pese a la moderación de comentarios, dejo que peguéis caña.

Qué gente conoce la gente. La una que se come las mondas, la otra que ve a uno que le da besitos a las naranjas antes de comérselas. Y hablando de besitos, se le da la bienvenida a un joven veterano que seguró os hará pensar y disfrutar con sus vagonidades.

Resulta que Marta conoce de referencia a Don Gonzalo. Está bien. Contaremos más cosas de su intenso anecdotario, vale. Marta, por cierto, fiel lectora de mis planchazos. Como el tintero, creo que seguirán.
Por cierto, y antes de que se me olvide, en la güep elegante, una cosa que invita a la reflexión musical. Se aceptan sugerencias y se invita a escuchar, aunque suponga saltarse la ley... (Néstor, atento a las demandas. Por cierto, qué tal la fiesta de cumpleaños. ¿Los brindis?)

De lo de ayer queda el misterio de la nota y del que da la nota al no quedarse. todo suena. A su pesar sopesa con pesadumbre pasar, pero como algo queda, decide quedarse.

Pero ahora me marcho, no sin antes desearos una feliz, luminosa y responsable semana. Y que, como diría el reaparecido y triunfante José Tomás, que Dios reparta suerte.

sábado, 1 de marzo de 2008

Espero


Mientras pasa el tiempo, pasa. Mientras, espera. Cuando la espera se hace demasiado larga y el tiempo ya no pasa sino que se queda, quien se queda se desespera mientras la espera no pasa.

A su pesar sopesa con pesadumbre pasar, pero como algo queda, decide quedarse.

¿Me quedo o paso?


Piensa así en pie. Esa ni pasa ni espera ni piensa ni queda. Y con un cartón y un rotulador de esos de rapero que bombardea las calles, que las enmarrana -no le quitemos gravedad a los cochinos-, decide dejarle una nota atada al manillar. Y todos los que pasamos y no esperamos, paramos y leemos.


Podías haberte presentado, hombre. Eso está muy feo. Pero me has dado una foto que me gusta.