He oido en lo de Herrera de puritita casualidad -yo esperaba a Santi González- la columna de Enric Juliana, el de La Vanguardia. Si uno se imagina una sopa juliana, Enric es lo que menos se le parece. Limpia, sencilla, sabrosa, reconstituyente. Sincera como una acelga y una zanahoria, simplemente buena. Pues eso, pero no. Un joyón de cuidado, Enric.
A pacifistas no les gana nadie. Y si lo dice Juliana, pues más.
Le oigo lo suyo. Y me quedo con la copla. El día de la huelga aquella del otro día, gran seguimiento en Barcelona y sin incidentes, que cuando queremos podemos. Y augura, de un modo muy sospechoso, que hoy pasará lo mismo.
Jolines.
Jolines con el pitoniso.
Que lo ha clavado. Me malicio yo que cómo lo habrá hecho. Si leyendo los posos del cava o las líneas de la mano de Messi o las cartas de Pujol a Prenafeta. La cosa es que lo clava.
O eso, el pitoniseo, o lo otro, que hoy los pacifistas del 15M y el resto de la kale borroka no tenía orden de sacudir, a ver qué pasaba con las nueces.
No se. O si. Juliana, qué poderes.




