
El capitán nunca dice que es capitán, porque los que lo saben ya lo saben y los otros, mejor que no lo sepan. Cuando le preguntan dice que es funcionario. Cuando le preguntan más que trabaja en una oficina. Si insisten, que en la Delegación del Gobierno. Si vuelven a preguntar salta la alarma. Así no hay quien ligue.
Ha conseguido un trabajillo en una emisora libre que le permitirá convalidar las prácticas de radio, aunque le va a privar de un tiempo que probablemente no tiene, o sea que será cosa de apretar los minutillos hasta extrimirles algún segundo extra.
Un ruido le saca de sus pensamientos y un movimiento que ve de reojo le sobresalta. Sin aspavientos, pero con rapidez cambia de postura y comprueba que sólo ha sido uno que se agacha a recoger algo que se le ha caído. El café está quedándose frío. Demasiado tiempo allí, así que mejor recoger, que aún le queda hora y media larga de coche hasta volver a la casa.




