jueves, 30 de abril de 2009

The last list

¿Quién no ha redecorado su república, su garito o su cosa con los puzles de Ikea? Hace unos días, Pierrot le Fou y el que suscribe, perpetramos un catálogo para la sin par compañía sueca,a ver si nos contrataban como bautizadores de sus asuntos y nos sacaban de pobres, nos pagaban las vacaciones en Benidorm (donde las sueeecas, señorriiiiito) y nos empachaban de croquetas de serrín.
Mientras, pues, una lista. Faemino, Cansado, temblad que vamos.

Vayappedof
: una mesilla que siempre queda coja

Noenkajen: una caja que no encaja

Puttüallen: inservible caja de herramientas llena de accesorios

Mesöbren: mesa con tornillos de más

Noäbrenikuelgan:sistema de bisagras para puertas de armario

Doblalakâj: reciclador de embalajes de cartón.

Ascobroka: estantería con multiples herrajes a la pared, rústica, de inspiración vasca.

Aquí, con unos amigos que vinieron a echarme un cable (con el alargo Falttaünpalm, por supuesto) para montar la estantería Krujêbrtevraas, mientras intentábamos aclararnos con el papelico. Estamos sentados en la llave Allen calibre 800.

Conjunto Baiapijad y Menudaxorrad: consta de pelador de patatas, picador de ajo, maceta que se desportilla, marco de fotos que no caben y un toallero inservible, donde siempre te pillas un dedo.

Kecoñazen: jardin japonés en miniatura.

Stonotap: conjunto de sábana y funda nórdica.

Kasketen: gorra festiva, para despedidas de solteros/as.

Krujemusch: parqué flotante de sencillísima instalación.

Suenahueken: madera de baja calidad, para muebles y frankfurts.

Falttaünpalm: cable alargador con seis enchufes y conmutador.

Esnobeben: vaso con tapa.

Nooakienpegueöj: Cortinas y visillos poco tupidos.

Akaronen: alfombra provocalergias.

Dondelapong: lámpara de vistosos colores para cómoda reversible.

Haakioalli: cómoda reversible que encaja en cualquier parte pero que al final no pega con nada.

martes, 28 de abril de 2009

Los cantos de la cigarra

Andan unos vecinos de por aquí dándole al recital poético. Esto es cosa de poetas, gentes de mal vivir, trasnochadores y otras gentes de similar ralea. En fin.
Resultó que este lunes, ayer como si dijéramos, se nos apareción un tipçografo helenista con vocación de náufrago g
aláctico que nos endosó unos cuantos versos de alto octanaje, apesar de cubrirlos con la toga de la timidez. Se te ve de lejos, amigo Macías, que es una trola tan gorda como los wiskies de Dean Martin, que ahora dicen que eran cocacola. Sea como sea, Dino es Dino, Las Vegas aguardan, y sólo por ver cómo habla de las cosas de los griegos, del poema 31 de Safo y de las virtudes del buen tipógrafo, merece la pena ir a escucharle, incluso sin pacharanes Cuervo.


Para los que ya estéis perdidos, sabed que Macías dice cosas así:

Una rima es un péndulo muy serio,
arco iris con billete de ida y vuelta
de tus párpados al centro del misterio.

O sea, que merece la pena echar un vistazo a su garito, darse una vuelta, al estilo d elos tiovivos o de los giradiscos, y volver unas cuántas veces más.
Un placer.

domingo, 26 de abril de 2009

El latón


Me pedía Atiza que dijese algo de lo de los vascos y vascas, menudo cúmulo de despropósitos y despropósitas. Ellos, no Atiza, digo.
Llego tarde, pero a tiempo, o sea bien, para dar puntada con hilo a lo penúltimo que se cocía. El diputadín de UPD (dejémonos de chorradas y prescindamos de esa Y que se da por añadidura) resulta que va a votar a favor de la investidura como presidente de Patxi. Si, ese, Patxi, el que se sentaba a pachas con Arnaldo no hace tanto tiempo. Vae victis. Esto, dice, por la gobernabilidad de los constitucionalistas y toda la monserga. Bueno.

Por imperativo ético y en defensa de la democracia, los argumentos de la jefa de Gorka Merino. Ella,o sea, cuando era consejera de Comercio, cuando no quería poner la bandera española ni en pintura y cuando intentó empapelar a Mingote por aquel chiste del "ven y cuéntalo". Otro día lo busco y lo pego, vale.

El diputadín de UPD (es fácil acostumbrarse a no usar la Y) no votó en favor del nombramiento como presidenta de la cámara autonómica vasca de esa chica cuyo nombre nadie sabe y que ha cometido varios pecados de lesa humanidad: ser del Opus Dei, de la pseudoderecha y estar maciza.
Dicen las malas lenguas que lo que pasa es que es más lista que el hambre y que lo que tiene se lo ha ganado a pulso, pero ese currículum es muy malo, al menos en España, con perdón. Mejor entrar por cuota y sin estudios. Y encima no se reune con los chicos de la gasolina. Jolines. El diputadín de UPD (listo, ya nadie echa de menos la Y de marras) argumentó, para no apoyar la investidura de la buenorra, derechoide y opusina, que no contaron con ellos. Nada arguyó sobre si era adecuada, capacitada y solvente para ocupar ese puesto. Es que no nos han dejado eter baza, bacita, a los de UPD, o sea, que su sardina se quedó sin ascuas.
Bueno, el latón, que salta a la vista a la que se forta un poco demasiado la lámpara del genio conseguidor. Y estos son el aire nuevo y la regeneración. Pues vamos aviados.

jueves, 23 de abril de 2009

Lo de los libros

Hoy será el día del libro, lo cual me parece una tontería, como lo del día del trabajo, lo de las mujeres trabajadoras (y a las otras que les den morcilla, ay las feministorras, pero qué tarugas son), lo de la fauna y flora y esas zarandajas. Zarandajas sigue molando.
Bueno, lo del libro. Que el día del libro es cada día. Que cada día es bueno para comprar libros y que no hace falta irnos todos a la vez a agotar las existencias y los nervios de los vendedores para comprar unos ladrill
os de ángeles, templarios, secretos ocultos de una logia, un tío tajado de la CIA una chica muy buena, muy buena que ahora se ha de dedicar al estriptís en Baltimore y un abogado jovencillo estilo Néstor que se pelea sin descanso contra una farmacéutica que financia un grupo de mafiosos marselleses un poco de la acera de enfrente que entierran a sus víctimas en los bajos del Museo del Louvre.
Así que, como a mi, que Maruja Torres me firme un whisky, que Boris me firme un muslo o que la trouppe de los Sardá, Buenafuentes o Milás me firmen alguna que otra cochiunada no me interesa nada de nada, pues voy a celebrar el
día a mi bola, esto es, como uno procura hacerlo siempre que el tiempo lo permite. Leyendo.


Y ya que estamos, dejo apuntada una recomendación, que le oí a Carlos Herrera un día y que ando devorando cuando le arranco tiempo al tiempo.
Se trata de una biografía, escrita por Manuel Chaves Nogales. Juan Belmonte, matador de toros. Chaves Nogales fue un periodista sevillano que anduvo en los años 30 por la vida bohemia madrileña. Murió muy joven, a unos escasos 46. En ese tiempo escribió este libro, una biografía que parece autobiografía y que pasa por ser el mejor libro sobre los toros. Pero en realidad no es un libro sólo para taurinos. Cuenta (y no he terminado, aviso) la vida de un chaval del arroyo que a fuerza de ganas, pillería y esfuerzo, se va abriendo paso en el mundo de los toros. A la vez, Belmonte se hizo un hueco muy importante entre la intectualidad de la época, que le veneraba como lo que era un artista en lo suyo. Uno de los episodios más divertidos es cómo entra en las tertulias de Valle Incán y los pollos que organizan cuando le montan una cena de homenaje lo más granado de las letras españolas a ese chaval, ventipocos años de matador.
Una aventura por el casticismo y por la vida bohemia, por el mundo del toro, el del hambre y de la victoria. No me digáis que leer estas cosas no es buena manera de celebrar la maravilla de los libros.

sábado, 18 de abril de 2009

La hacienda y la vida


Acometo la declaración. Aquello de angel de amor, Roxanna mía, Capuletos todos, eso si que era hermosote. Pero no, no van por ahí los tiros. La declaración de la renta.
A mi me divierte mucho lo de la declaración de la renta. Al personal o le vuelve loco o le hace agarrarse un mosqueo de los de calibre especal. Claro, ver cómo te sangran para pagarles las cacerías a los corruptos de las togas, por poner un ejemplo, es para enfadarse, mayormente, pero si le buscas lo de la matemática lúdica, pues te ríes.


Al rey, la hacienda y la vida hay que dar...

Y desde que llegó el programa Padre con los borradores equivocados, pues más aún. Compensa, aunque no te toque hacerla, porque hay sorpresas muy agradables. Como que les cuesta mucho calcularte las desgravaciones por donación. Que los pagos con factura a fundaciones (catálogos de arte, por ejemplo) valen y que sumando chorraditas, pues te acaban dando una alegrçia en forma de cervecita, bolsa de gominolas o caprichín de pobretones y que nos quiten lo bailao. Una vez, la Hermanadelpianista anduvo por una oficina hablando con uno d elos vampitros de hacienda, que le dijo que gracias si no le tocaba pagar. Dile a ese que me juego las cañas a que te devuelven, poco, pero te devuelven. Me parece que al final no le echó coraje y se quedó sin apuesta, preo le devolvieron unas pesetillas. A ver si no.
Pues eso, que este fin de semana acometo la cosa. Que tendré que ir con mil ojos, por las chorizadas que han hecho con lo de la compra de votos a 400 euros el quilo y porque me acabo de enterar que han hecho trampas con las desgravaciones de las viviendas. A ver si les pillo con algo, hombre.

Y así echamos el rato.

sábado, 7 de marzo de 2009

Rosario


Bueno, como lo primero es lo primero, lo demás queda donde tiene que quedar. Y por ahora no hay ni tiempo, ni fuerzas para esto. Que se os agradece, amigos lectores-comentaristas, vuestra amable paciencia, pero ahora hay que estar por otras cosas. Pronto vuelvo, pero por ahora, aquí queda. Cómo sois más listos que el hambre y se que os pasáis por La Bulla, os invito a que convirtáis ese silencio en oración o reflexión cada cuál lo suyo, respeto ante todo. Y eso es un regalo que nunca os pordré agadecer tanto como desearía.

PD: gracias Bulla.

jueves, 5 de marzo de 2009

Las hogazas

Se había imaginado que aquel autocar llegaría con el aroma de la victoria, del triunfador, del que regresa a ver sus orígienes a reencontrarse con un tiempo que cambió el triunfo, la memoria de sus antiguos, de cuando la gente arraigaba y los brotes valientes seguían sus aventuras lejhos de allí.
Peor no olía nada. Si acaso al escai recalentado que recubría las paredes interiores del autobús y un cierto aroma a bocadillo de tortilla que ya se sabe que siempre es muy socorrido para resolver las hambres de los desplazamientos largos.
Era la primera vez que volvía desde su temprana marcha. Era la segunda ocasión, porque también estaba cuando volvió de hacer su servicio militar. Tras ver otro mundo, y con lo poco que había que hacer por allí, por los arlrededores, en la comarca, se decidió a buscar algo. Anduvo faenando en todo lo que le quisieron pagar, haciendo jornales con este y con el de más allá, y cuando juntó unos dursos, se preparó un hatillo y se fue en busca del porvenir, que por ahí delante andaba.
Como era de campo, en el servicio le pusieron de ayudante en las coci
nas. Él sabía cuándo se plantaban las patatas, cómo se mataba un pollo, ordeñar una vaca, ver las hojas malas de las berzas, pero en su vida había cocinado nada. Lo más cortar aros de chorizo para comerse entre pan. Pero donde manda patrón.


Y como no tenía mejor que hacer, se entretuvo todo aquel tiempo fijándose en los rudimentos de la cocina, probando las cosas y combinando los igredientes un poco de tapadillo, por no contravenir las ordenanzas, que si dece arroz con tomate es arroz con tomate, ni a la cubana ni tonterías. Pero como la merienda se la hacñian asu antojo, aprendió el secreto de los plátanos fritos, nuevos colores, como el de la carne dorada y el aroma de todas las plantas sabrosas.
Y cuando se marchó por segunda vez, se dijo que al menos, con dos chuscos, paciencia, un poco de tocino y agua, unas hierbicas y poco más, sacaría el vientre d epenas si las costuras se le deshilachaban. Y como no tenía nada mejor que hacer, buscó, rebscó, trabajó, ganó y gastó, se hizo su oficio y un día quiso volver acasa para contar que le iba moderadamente bien, que vivía en una casita con uno más de su trabajo, que tenís para su ropa, para sus gastos, para un periódico y para no tener que vivir ni del tiempo ni de nadie. El aroma de lo normal.

Lo que soñaban todos. Pero el autocar de la victoria era el autocar de lo normal.

Podía haberse pavoneado en el casino, podía haber fantaseado con su vida, podía haber repartido perfumes sintéticos, pero prefirió decir eso, está bien el aroma de lo normal. Y algunos envidiosos dijeron a sus espaldas ya te decía yo que éste no llegaría lejos, si ya se le ve la cara de botarate, espérate que aún le hemos de ver pidiéndonos ir a arar, pero otros pocos le reconocieron su sencillez. Cuando se tomaba un vermú al salir de la iglesia, la vio irse hacia el horno de pan. Y con el vaso en la mano la fue a saludar, porque antes se habían hablado. ¿Qué tal te va? Y fueron a por las barras modernas, que la hogaza es de pueblerino, y le contó. Estaría bien ir un día por ahí. Pues estaría, si. A ver. A ver.