viernes, 29 de febrero de 2008

Al otro lado de la persiana


Cuado le vio salir tuvo la impresión de que ya no arrastraba los pies. Que algo había cambiado. Que dentro de la vieja, pero limpísima bolsa de deporte, además de una poca ropa usada, pero aún digna y de una camisa extra, había, escondido, motivos para salir a flote.


Bueno, ya se verá, se dijo la señora, y un poco fatigada volvió a la plancha, mientras esperaba que llegase algún que otro en busca de ropa y un poco de conversación. Un café, soñó su paladar, pero ni tuvo tiempo de pensarlo. Me queda tanto por hacer.

6 comentarios:

Marta dijo...

Dar motivos para salir a flote tiene que ser una de las cosas más grandes que puede hacer una persona. Qué inmensa, la planchadora. Y qué contentos el de la camisa fea y yo :)

Dulcinea dijo...

El cuadro es muy bonito. Y lo que relaja la plancha... a mí por lo menos.

Nodisparenalpianista dijo...

Pues si Marta. Pero más que planchadora voluntaria para dar lo de la ropa y tal.

Estoy por robarlo también Dulci. Le echo gasolina al loquileto y a por él! Yo había oído que lo que relajaba era darle planchazos al personal. Metafóricos digo. O reales.

Altea dijo...

Sí, esa gente que anda por ahí, discretamente, quitando cargas a los demás, merece un monumento

a tiza y papel dijo...

Qué bonito, sí señor!
Quita, quita, por si me tocara planchar para los restos, al otro lado de la persiana, digo, en mi bolsa vieja, la ropa sin una arruga. Y Punto.
De qué maestro es este cuadro, pianista?

Nodisparenalpianista dijo...

Un monumento o muchos más, Altea, muy bien dicho. Los héroes de verdad. Y luego idolatramos a los cafres del furbo o del rocanrol... lo nuestro no tiene un pase.

Atiza, viva la fibra sintética, ¿no? Bueno el cuadro en unos días será mío, en cuanto le meta gasolina al loquileto. Pero el autor era como la luz, o sea, Degas. Un chiste infame, pero es que tengo un sueño...