Enero es el mes más corto de año, y de ese burro no me apea nadie. A ver, echad la vista atrás y, ¿a que se ha pasado volando?
Pues así es, si.
Volando voy, volando vengo, venga. Bienvenidos a febrero, o sea.
Y mañana más.
Se supone que si no tienes un sitio por aquí, no eres nadie. Una vez superada la fiebre de los dominios, cualquiera tiene su rincon el forma de güeploc. Menuda tontada, pero ya que estamos, algo haremos, ¿no?
2 comentarios:
Pues no. A mí me parece duro, pesado y cuesta arriba. Hasta entrado marzo no hay color; porque llega el entretiempo y el calzado semicerrado. Un gustirrinín. Claro que enseguida llega el calor que me deja K.O. y luego el otoño con los resfriados y vuelta al invierno con los zapatos cerrados o las botas que son un rollo. Total que prefiero las abarcas del verano y con el esmalte de las uñas de los pies, aunque el verano no me gusta nada.
¿Me he ido del tema?
¿Y las rebajas qué, Dulci?
Ahín te he pillado!!!!!
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