sábado, 14 de junio de 2008

Novedades




Hay cosas nuevas aquí.


También hay cosas nuevas allí.


Y la encuesta.


Para que luego digáis que lo único que hago es ir en bici sin manos.

viernes, 13 de junio de 2008

Un bulli


El otro día me inventé un plato. Bueno, un plato no, lo de dentro. A ver, que ya estaba inventado todo, me refiero a la combinación de ingredientes y la presentación pero sobre todo, la forma de ir haciendo el tonto para promocionarlo. Ahora que uno que se llama como una barca de Colón y el pesado ese del Bulli andan a navajazos porque el uno dice del otro que con tanta cosa rara que le pone le da al personal una gastroenteritis de esas que el bueno de Alez Zuelea llamaba "cagalega". Tanto vapor de ajonjoli y tanta chorrada. Oiga, que tengo hambre. Y po0co dinero, que entre la no gasolina y la no paga por el voto cautivo me veo canino.

Total que te bajas al Navarro y le compras unas chistorras y unos manojos de espárragos de campo, o sease trigueros. Los lavas bien lavados, que suelen llevar tierra y eso si que no. Lo típico, se corta la chistorra al gusto, a mi me gusta en tramitos de cuatro dedos o por ahí, y a la sarten, que vayan soltando grasa. Para mi su mejor punto es con la piel casi tostadita suave pero aún sin desgrasar del todo, porque ya no es corcho para las arterias pero mantene un punto jugoso. Es que hay veces que uno se imagina una tromboflebitis según le ponen las chistorras en el papel encerado. Y ya se sabe, la seguridad es lo primero.

Los esparragos. Pues lo normal, también. Le pegas un tajo a los tallos por la parte más baja, o sea, la menos verde, un poco blanquecina, y a la sartén. Se hacen relativamente rápidos. Yo prefiero echarlos solos, luego a mitad un poco, muy poco aceite y sal, porque si no son muy dulces. Poca sal que la chistorra ya va cargadita. Según se hacen, como suelen ser de distintos grososres, lo mejor sacar los finitos antes y dejar medio minutico los más ceporros. Para mi gusto están espléndidos cuando la piel se tuesta un pelo y aún están algo crudos por dentro, mayormente los gordos.

Y a emplatar que dicen los cursis. Yo oigo emplatar y me bajo al Chatico a comerme un bocata de tortilla y aquí paz y después gloria.

No emplato. Sirvo. Y sigo.


Obsérvese mi profesionalidad, nunca bastante bien ponderada; que me detuve a echarle una estampa al asunto y conseguí no zamparme nada mientras inmortalizaba ese momento.


Es la especialidad bulliesca. O sea, poner los espárragos como tiritas, espigas, palitos, como en un cuadro de Vieira da Silva (Recordadme los de la Brigada Loquileto que robe uno) por un lado, con las gotita que queden del poquín de aceite y el agua que echan, de u vedematizado por el amarillo y puede que con alguna motita oscura del tostado. Al otro lado, las chistorricas a revoltillo, con unas gotas, gotarrones, vale, pero sin pasarse, recordad garantizar el riego de sangre, del rojo anaranjado de su aceitón.

Luego se lleva a la mesa entre aplausos del respetable, porque el olorcillo los tiene en ascuas y se le hinca el diente con alegría, en compañia de unos buenos tarugos de pan y un tintorro de esos de quitarle a uno las penas, que bastante tenemos ya con el día a día.

Y al Bulli, morcilla.

jueves, 12 de junio de 2008

La tinta

¿Y qué carga usa?
Cartucho corto de Inoxcrom. O sea, de Waterman normal, pero como no la encuentro, uso la Inoxcrom. Aunque en realidad la que me gusta es la Waterman, claro, la azul oscuro, o sea la azul negro, es decir no azul, azul, sino más oscura, como de carta antigua recomida del tiempo, como los manuscritos aquellos de los autores irlandeses de las casas-museo que florecían por todas partes en Dublín, no se si sabe de qué color le hablo.
Si...
Pero eso es para una, la de diario como si dijéramos. Porque uso dos ¿sabe usted? Una de diario, ya digo, o sea eso, para lo normal, lo común lo del día, vamos, y luego la otra, que le digo yo que es como la especial. A mi me gusta pensar que cuando gane un premio importante firmaré algo con esa pluma. Aunque también pienso que firmaría con ella el "recibí" de cuando gane una lotería estatal copiosa o algo parecido. Es Sheaffer.
¿La lotería?
No, la otra pluma. O sea, la buena. Es un regalo, pero tampoco le voy a contar mi vida. Además, esa nunca la encuentro por ninguna parte.
Pues de esa si tengo.
¿No me diga? ¿La azul oscuro, o sea casi negra?
Ah, no, esa no. La negra, lo corriente.
¿Y la otra?
¿La azul oscura? No, esa...
No, no, digo la Waterman larga o la Inoxcrom normal.
Pues, azul y negra. Lo de toda la vida. Eso si quiere en tintero.
Ah, ¿de qué marca?
¿Marca? Pues da lo mismo. Si usted tiene el émbolo para cargar una y para cargar la otra, pues puede usar la misma tinta en ambas, claro.
Ya, pero... es que de tintero no soy, no se si me entendería. Mire, por decirlo así, soy algo manazas y si me arrimo al tintero, se va al suelo seguro.
Espere.

A ver. Mire, me sonaba que teníamos algo de una partida antigua. Antigua pero en buen estado. Aquí tiene. Azul negro Waterman, diez cartuchos.
Ya. ¿Y la Sheaffer no tendría por ahí también?


La tinta azul era azul negra. O la tinta negra era negra azul. Unos la vieron azul, otros la vierno negra, algunos, simpleente vieron una torpeza bastante molesta. Al secarse no se leía nada.

miércoles, 11 de junio de 2008

Los futuristas y las bicicletas


Veloz, veloz, veloz, hay que ser futurista para comprender la mecánica de hoy en día, que era, aproximadamente anteayer, no se si me explico, cuando los bajos del traje de lana gris jaspeado y de espiga y así se manchaban de grasa, se llevaban al tinte y quedaban como nuevos. Hoy nadie lleva nada al tinte.
Ni al rápido a echar medias suelas. Y déjamelos estupendos Manolo -Manolo era el zapatero que tenía unas manos de oro- que es que hasta que me acostumbro, me tienen martirizado. Y Manolo que hacia filigranas.
Ni Manolo ni tinte.



Llueve, calabobos, que le llaman, me moja las gafas y me sienta de fábula el viaje al trabajo. A la vuelta, las cuatro gotas devienen en chaparronazo y según llego a casa hasta me he de cambiar los pantalones. Pero qué bien.
Los futuristas iban en bicicleta. Pero casi nadie les entendió.
Yo tengo una bici.


Y la lluvia por encima.

martes, 10 de junio de 2008

La ley del silencio

Yo, es que cuando voy al Mercadona y no encuentro los yogures me pongo malo, esa es la verdad.

A ver, que no tiene nada que ver con lo de mangar la pasta de dientes cutre con sabor de menta (oye, qué buena), que eso es un accidente, que me despisto y que para cuando me doy cuenta, ñpues ya la tngo en el capazo.

Pero no, digo que esto de ver que se les ha terminado el materia, pues me pone de los nervios. A ver qué cojo ahora. A mi la fruta me gusta, bastante, así que asunto
arreglado, peo los yogures también me van, por la cosa láctea y así. Pero no Danone. Danone da rabia, por gabachos y por pesados. Por gabachos parece que sea de Emak, pero no, que es que era española hasta que la pillaron, cosas antiguas. Por pesados, porque una vez me di cuenta de qu en la tele, por la tarde,de cada tres anuncios que echaban, dos eran de Danone directamente o de sus marcas, tipo Font Vella y tal. Da rabia Font Vella, ¿a que si? Aúpa Lanjarón.

Bueno, estamos.
Que lo de hoy, lo de los yogures, lo de los yogures que no haym digo, es por lo de la huelga de los camioneros o así. A mi, cuando me mientan a los huelguistas o alos sindicatos en particular, me viene siempre a las camisas de franela de cuadros y Marlon Brando, por supuesto.


Oiga, reivindique, pero no tueste. Déjeme en paz y reclame a quien toca, O cuando toque. Porque usted, amigo, cuando la gasolina estaba baratita, me cobraba los portes igual, pero ahora que sube, pues a ver si me puede sobretasar la cosa. Amigo, es usted un poco chori. Luego están los poquetes, que son unos mafiosos de cuarta división, que se envalentonan ante los pocos y que huyen como ratas a la que le planta cara alguien con el diploma olímpico, citius, altius, fortius.
Y para que se vea que no sólo critico a esa pandilla, les regalo una idea. Doscientos, cuatrocientsos, no se, camiones en fila camino de la Moncloa, del Congreso, de la cosa esa de Bruselas, con el camping gas y la chistorra, la bota de vino y las cartas, el Marca y la foto de la santa y hala, a cruzar los trailers en la puerta. Y a esperar a ver qué pasa. Y cuando salga el señorito, se le preg
unta "Qué, cómo va lo nuestro", a ver qué dice.
Y los yogures en el súper.

Si quieren presionar, presionen donde toca, pero mientras tanto, déjenme comer los yogures tranquilo.

Marlon Brando, el más grande. La ley del silencio, On the waterfront. Quien no la conozca, que no pierda ni medio segundo más. Regalo de Nodisparenalpianista.

lunes, 9 de junio de 2008

En la senda de los elefantes

Hace unos días, leyendo entradas antiguas que en su día no pude ver en la güep amiga de Paco Sánchez, me topé con una referencia al libro "No pienses en un elefante", del autor estadounidense George Lakoff. Esto venía a propósito del debate que se le abrió en los comentarios sobre lo de las listas que caracterizaban al personaje de izquierdas y de derechas, que si ecologista, taurino, culto, rico, militarista, vivalavida, pijitos y modernillos, no se. Topicazos, topicazos, listas de topicazos.


Un amigo hacía una broma sobre esa suerte de normas, en la versión local, para determinar quiénes son los buenos catalanes y quiénes no. Mi amigo decía, yo soy un buen catalán y ni voto a Convergencia (ni a Unió), ni tengo cuenta en La Caixa, ni estoy a favor de la opa de Gas Natural, ni soy del Barça, porque es un pericón de mucho cuidado. Mi amigo decía que él se sentía muy catalán porque era la forma que tenía de ser muy español. Rara avis, mi amigo.


Ese tipo, Lakof, digo, es un asesor intelectual, como si dijéramos, de los demócratas estadounidenses, de ahí lo del elefante. En su libro trata sobre el rearme ideológico que requiere el Partido Demócrata para conectar su programa con la vida real, cosa que, en su opinión, el Partido Republicano si ha conseguido con una identificación clara entre los grandes temas con sus posturas (Internacional, familia, política económica y así). Cada día que amanece, decía Boadella, otro al quien hacerle una lista sería harto difícil, el número de tontos crece.
Ideas y Demócratas suena un tanto extraño, sobre todo viendo los navajazos en la barriga que andan dándose la cuasi exhausta Hillary y el buen chaval que aparenta ser Obama. Una vez le oí a un analista de la cosa decir que los demócratas pueden tener alguna oportunidad con Obama, pero que Hillary garantiza el éxito del senador Mc Cain. Supongo que con la alargada batalla por la candidatura, se ha de estar frotando las manos. De todos modos, también oí decir que Obama es un gran dialéctico y que en los debates puede ser brillnte. El único problema de Obama es que es un brillante orador sin relleno, sin discurso, sin fundamento ideológico que sostener. O sea, un charlatán, me dije para mi, pero no en voz alta, que nunca sabes por dónde te va a caer la bofetada. Pero es que en castellano se les llama así. Obama lleva en si mismo el germen de la indecisión: es negro pero casi no lo es, es baptista pero casi no lo parece, Hillary le mete caña pero parece que le quiera sacar un día a cenar, arranca el voto racial y le apoya un exjefe del KuKuxKlan. O sea, Obama o nada.

Bueno.




Que me puse a buscar el libro citado, que es a lo que iba con lo de hoy, todo por la internet. Muchas veces lo hago, lo de buscar referencias editoriales por los botones a ver qué hay y luego a la librería a ver si sí o si no. Descubro que se trata de un librito editado por la Universidad Complutense, con lo que me temo será un poco pesado buscarlo por aquí, jolín que es que ya no hay sitio para nada y Zafón se merece tres o cuatro mesas. Total, que ya metido en harinas y a causa de la poca gracia que, la verdad, me hace pagarle medio duro a un supuesto estratega de Berkeley. Oye, que los multimillonarios se lo ganen, ¿no? Vale, pues anduve buscando a ver si encontraba el texto en .pdf o por ahí. Y no, no di con él, aunque igual en el emule se encuentra. Mulas y elefantes en los Estados Unidos no es que se lleven de perlas, pero me daba con un canto en los dientes si aquí se llevasen la mitad de bien. Mira, al menos me ha dado para una frase ocurrente. En fin.



Pues si, encontré una cosa. Una especie de resumen un tanto analítico, del texto original. Considerando que era un resumen de treinta y pico páginas sobre un original de ciento y pocas, mucho resumen tampoco es, central de datos, como decía García, un 33% de síntesis. Bueno, menos da una piedra.
Empiezo a leerlo y me entra un sueñazo de cuidado. No se cuál es el origen de ese resumen, si un trabajo académico o un vaciado para alguien que ha de darse el pisto pero que no bebe de la fuente original. Está escrito de un modo pretencioso, rimbombante y confuso, como para que parezca que dice cosas importantísimas con un halo, neblina, bruma, humareda, de complejidad intelectual que, si se destripa es pura cacharrería. Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa, que decía Antonio, el hermano de Manuel Machado.



Lo he dejado, por supuesto. Y eso que gano, oye.

domingo, 8 de junio de 2008

De ciclistas, de alemanes, y de todo un poco, pero apresuradamente




Voy, voy, voy, voy, pero un poco más tarde, que hace muy buen día y hay una garrafa de cerveza al sol que me está llamando a gritos. La pobre.