sábado, 21 de junio de 2008

A Lisboa hemos de ir...


Por casualidad di un día de paseo con la fundación de Arpad Szenes y Vieira da Silva, que resultó estar al ladito del hotel en Lisboa. Y me quedé fascinado. Eran, por entonces dos desconocidos.

Parecen dos media puntas del Oporto, a ver si no. O del Benfica. Nuno, Eusebio, Pinto, Szenes y Vieira da Silva, que un húngaro en la delantera siempre ha vestido mucho. A ver quién me dice que no, que suenan a campeones de la Copa de Ferias, que parece un premio taurino.

Bueno, que me confundo.

En cuanto repongan lo de la gasolina, nos cogemos el loquileto y el martillo pilón para los butrones y arreamos con este cuadro y con tres o cuatro más, que si hay que ir hasta Lisboa, aprovechamos el viaje, y yo le tengo el ojo echado a unos cuantos. Y nada de llevar provisiones. A ponernos morados de pastelitos de Belem. Aunque luego volvamos con sobrepeso en la cabina.

viernes, 20 de junio de 2008

Polis en Dinamarca


Un tío disfrazado de policía sale en el telediario, por una rueda de prensa que ha ofrecido a propósito del secuestro de un señor que andaba por ahí.
Resulta que el idiota ese -he intentado retener su nombre, pero a veces mi memoria es más inteligente que yo- nos ha dado los detalles sobre el tipo de vejaciones y torturas que sufrió la víctima en los dieciséis días de cautiverio.
Me queda la duda sobre si el impresentable agente nos ha explicado cómo minar la moral de un secuestrado para animarnos a probar o porque es tonto de remate y porque le guste más la cámara que a un tonto la tiza.


Por lo menos, con el de Village People nos echábamos unas risas, aunqye ya puestos, mejor que corra el aire, por lo que pudiese pasar.

Del gremio, pues lo de siempre. Que no hay que contar según qué cosas, Matías, chato, que tu informativo cada día huele peor y que alimentar el morbo del personal no es informar. Es otra cosa. No quiero pensar el paquetón que le habrían metido al poli chungo ese si el secuestrado hubiese sido el alcaldón.
Ya se sabe, Dinamarca y el hedor.


jueves, 19 de junio de 2008

La lluvia de los días


Desde que se decidieron a pedirle al Manitú laico que a ver si descargaba y desde que contrataron los barcos-botijo estamos así cada dos días.
Y yo tan contento.
Estaba trabajando, que es una forma como cualquier otra de echar el rato para procurarse los garbanzos sin tener que recurrir al crimen, la política, al casino o a otras formas de mala vida, se ha encapotado el cielo y ha descargado una buena. Para la bici estos días llevo chubasquero, pero casi seria mejor cogerme un flotador.
Estaba escuchando el final del Amused to death, acordándome de cuando lo escuché una vez, la primera o así, cuando llegué a Pamplona y cuando, anteayer, le decía a nuestro Peter que no me gustaba tanto como otros de Waters. Y se ha puesto el cielo de ese color y ha llovido. Como a mi me gusta, gotas de añoranza y de triste alegría. Lo bueno, o sea.

miércoles, 18 de junio de 2008

El vendedor de humo


No, no, no, decía y repetía. No, no no.

No es lo que os parece.


Lo mío son las nubes.

Yo fabrico nubes.


martes, 17 de junio de 2008

Las nubes


No, no, no, decía y repetía. No, no no.
No es lo que os parece.

Lo mío son las nubes.
Yo fabrico nubes.


lunes, 16 de junio de 2008

Los boquerones


Una pescatera en la radio habla de lo de las repercusiones de la huelga. Eso no es muy habitual, lo de un reportaje con testimonios y en directo. Con muy buen tino, el presentador, que ya ha hablado con uno d euna asociación de consumidores sobre el tema, hace una minironda conectando con varios establecimientos por toda españa. Habla con uno de una pollería, un frutero y al final, con la pescatera, que tiene un puesto familiar en un mercado sevillano. Habla, sobre cómo va el día, como ha ido la semana y contesta lo habitual en estos casos: vamos como podemos, antes se vendía más, topicazos. Pero la sustancia la encuentro en otro punto. Se ha comentado la subida de precios que ha habio en los establecimientos, que se calcula en un 18% -toma zurriagazo a la inflación- que se explica como una maera de repercutir al comprdor, la sufrida clase media, la falta de ingresos de los comercios por la merma en ventas de estos días a causa del desbastecimiento, sobre todo, de productos frescos. Es decir, si en una semana debías hacer caja por cien pesetas y por culpa de la falta de suministros sólo llegas a cuarenta, subes precio para que, vendiendo mucho menos, alcances los cien en cuestión. Sencillo, ¿no? Pero que nadie se asuste, que no hay crisis, anda ya.

Bueno, volvemos. La señora dice que no, que no ha habido subida de precios, que poco más o menos como siempre. El presentador le dice que bueno, peor que se habla de algunos productos que han tenido subidasconsiderables y cita al humilde boquerón. Le pregunta, señora, a cuánto lo podemos comporar hoy en su puesto. Pues... ¡niña...! a ver, a once euros, hoy a once y poco. ¿Y a cuánto se vendía hace una semana? Pues, uy, pues si que ha subido un poquito, si, porque lo solemos vender sobre los ocho euros o por ahi. Pero sabe que pasa, que es que los precios los pone mi marido que es el que hace los pedidos y suministros. Bueno, pues así si que ha subido bastante, ¿no? Pues si, oiga.


Independientemente de por qué y por qué no -recordemos que los pescadores andan sin faenar no se cuántos días y ahí si que hay falta de material de venta, no es sólo un problema de distribución de suministros- esa señora, la pescatera, no era consiente de lo que estaba pasando. Y no me refiero a las grandes cifras y las cosas del sin par Perico Solbes, sino que defendía con perfecta lógica convencida que las cosas no habían subido cuando ella le estaba vendiendo a sus clientas los boquerones tres veces más caros mientras se contaban que si tenían la tensión por las nbes, que qsi qué dineral la boda de la nena o que si siendo viuditas el golfante les iba a dar los cuatrocientos euros de marras o no.

La información -o su tratamiento-, más poderosa que la realidad.

domingo, 15 de junio de 2008

Una sobre gallinas, elefantes, tintas de calamar y demás habitantes del callejón del gato




Lunes

A mi los elefantes a lo que me recuerdan es al general aquel del Libro de la Selva, a la canción -un elefante se balanceaba... y tal- y al maravilloso mundo del circo, que menudo taladro. Bueno, ponerse sesudo uan vez al trimestre tampoco hace daño, creo. Dentro de tres meses, otro.


Martes

Marlon, el grande. LaA ley del silencio. Y a callar.


Miércoles

Bueno, por fin están los resultados de la encuesta. Vale, si, han tardado un poco, porque había -como dicen los modernos- que cocinarlos un poco. Iba a hacer mollejas o cocletas, pero al final me he decantado por el sopicaldo, como si dijéramos, que con lo de las lluvias y el calabobos, cualquier precaución contra el catarro es poca.

Bueno, los resultados han sido como siempre: demenciales. Yo es que no sigo, a ver.


Miércoles

A ver, María, que si el zapatero se llamaba Manolo, pues no hay nada más que hacer. Y galdosiano, que no, que no, que no. Que galdosianos ciclistas no hay, o sea.

Jueves

La tinta azul o negra, pero no de clamar, a menos que en el Vienés se pasen definitivamente de los cafés al arroz negro, que tampoco está nada mal.

Viernes

Un bulli de colorines para deleite del ojillo y de las tripas, pero con franciscana moderación, que si luego no pasamos por las puertas y la pobre bici se resiente y se le descuajeringan las tuercas. Vale, seguimos elaborando menuses para lo de dentro de siete (?) años.

Sábado

Recuento de actualidades en las cosas del grupo. Bien, bien, un paseíto por la sala noble y otro por el callejón del gato para medio rematar el fin de semana

Domingo

Pues nada más por hoy, que queda inaugurado este chat, que feliz semana a todos, que Fundador no acaba de arrancar y que tengáis felices bullis.