
Una pescatera en la radio habla de lo de las repercusiones de la huelga. Eso no es muy habitual, lo de un reportaje con testimonios y en directo. Con muy buen tino, el presentador, que ya ha hablado con uno d euna asociación de consumidores sobre el tema, hace una minironda conectando con varios establecimientos por toda españa. Habla con uno de una pollería, un frutero y al final, con la pescatera, que tiene un puesto familiar en un mercado sevillano. Habla, sobre cómo va el día, como ha ido la semana y contesta lo habitual en estos casos: vamos como podemos, antes se vendía más, topicazos. Pero la sustancia la encuentro en otro punto. Se ha comentado la subida de precios que ha habio en los establecimientos, que se calcula en un 18% -toma zurriagazo a la inflación- que se explica como una maera de repercutir al comprdor, la sufrida clase media, la falta de ingresos de los comercios por la merma en ventas de estos días a causa del desbastecimiento, sobre todo, de productos frescos. Es decir, si en una semana debías hacer caja por cien pesetas y por culpa de la falta de suministros sólo llegas a cuarenta, subes precio para que, vendiendo mucho menos, alcances los cien en cuestión. Sencillo, ¿no? Pero que nadie se asuste, que no hay crisis, anda ya.
Bueno, volvemos. La señora dice que no, que no ha habido subida de precios, que poco más o menos como siempre. El presentador le dice que bueno, peor que se habla de algunos productos que han tenido subidasconsiderables y cita al humilde boquerón. Le pregunta, señora, a cuánto lo podemos comporar hoy en su puesto. Pues... ¡niña...! a ver, a once euros, hoy a once y poco. ¿Y a cuánto se vendía hace una semana? Pues, uy, pues si que ha subido un poquito, si, porque lo solemos vender sobre los ocho euros o por ahi. Pero sabe que pasa, que es que los precios los pone mi marido que es el que hace los pedidos y suministros. Bueno, pues así si que ha subido bastante, ¿no? Pues si, oiga.
Independientemente de por qué y por qué no -recordemos que los pescadores andan sin faenar no se cuántos días y ahí si que hay falta de material de venta, no es sólo un problema de distribución de suministros- esa señora, la pescatera, no era consiente de lo que estaba pasando. Y no me refiero a las grandes cifras y las cosas del sin par Perico Solbes, sino que defendía con perfecta lógica convencida que las cosas no habían subido cuando ella le estaba vendiendo a sus clientas los boquerones tres veces más caros mientras se contaban que si tenían la tensión por las nbes, que qsi qué dineral la boda de la nena o que si siendo viuditas el golfante les iba a dar los cuatrocientos euros de marras o no.
La información -o su tratamiento-, más poderosa que la realidad.