El doctor Morín, en cuyas clínicas barcelonesas se practicaban interrupciones de embarazos en gestaciones avanzadas presuntamente irregulares, ha recuperado su licencia médica al haberse puesto al corriente del pago de las cuotas del Colegio de Médicos barcelonés.
Eso, si la prensa basura hubiese tenido arrestos, es lo que, más o menos habría dicho de haber querido seguir ese asunto. Pero ya se sabe que en España hay muertos de primera, muertos de segunda y deshechos hospitalarios.
O sea.
Morín, el asesino que en sus clínicas de exterminio decapitaba o trituraba bebés sietemesinos, ochomesinos y nuevemesinos -tan viables como el desdichado niño de la otra noticia- y que posteriormente hacía desaparecer licuándolos con trituradoras industriales por las cloacas de Barcelona, podrá volver a sus actividades eugenésico-médicas porque el Colegio de Médicos de Barcelona sólo se preocupa por cobrar cuotas y no entra en que algunos de sus miembros sean sicarios por dinero.
Bueno, es lo que nos toca vivir en nuestro vertedero. Eso, el vertedero nunca cambia. Lo normal, también.





