jueves, 16 de julio de 2009

Lo normal

Media España, por no decir entera, anda sobrecogida por el fatal error de una enfermera que suministró alimentos por una vía equivocada a un bebé recién nacido prematuro y que terminó causándole la muerte. Para más Inri, era el hijo de la por ahora única víctima mortal por gripe A en España. Me voy de tema: los medios la llaman "primera víctima" cuando por ahora, gracias a Dios, no ha habido más. Idiotas al teclado, o pájaros de mal agüero, que no se sabe qué es peor. Volvemos. Esto lo sabe todo el mundo, todo el mundo se echa las manos a la cabeza, se duele de ese terrible suceso y siente compasión por el bebé y por su madre. Lo normal.

El doctor Morín, en cuyas clínicas barcelonesas se practicaban interrupciones de embarazos en gestaciones avanzadas presuntamente irregulares, ha recuperado su licencia médica al haberse puesto al corriente del pago de las cuotas del Colegio de Médicos barcelonés.
Eso, si la prensa basura hubiese tenido arrestos, es lo que, más o menos habría dicho de haber querido seguir ese asunto. Pero ya se sabe que en España hay muertos de primera, muertos de segunda y deshechos hospitalarios.

O sea.
Morín, el asesino que en sus clínicas de exterminio decapitaba o trituraba bebés sietemesinos, ochomesinos y nuevemesinos -tan viables como el desdichado niño de la otra noticia- y que posteriormente hacía desaparecer licuándolos con trituradoras industriales por las cloacas de Barcelona, podrá volver a sus actividades eugenésico-médicas porque el Colegio de Médicos de Barcelona sólo se preocupa por cobrar cuotas y no entra en que algunos de sus miembros sean sicarios por dinero.

Bueno, es lo que nos toca vivir en nuestro vertedero. Eso, el vertedero nunca cambia. Lo normal, también.

miércoles, 15 de julio de 2009

Los cuatro segundos

Bueno, qué par de días. Terroríficos, terribles, sobrecogedores, pero como decía un corredor, antes de que hubiese tele, eso pasaba igual, lo que pasa es que no se veía desde ocho ángulos y a todas horas.
Algunos jetas, como los de El Mundo, lanzan ahora andanadas sobre si se ha de regular o incluso se ha de prohibir el encierro. O restringirlo bastante. Ya hace años se cometió la insensatez de quitar los en
cierrillos, con lo que los jóvenes han de enfrentarse directamente con los morlacos de 500 quilos sin aprendizaje previo. Tíos listos, sin duda.

El encierro, como las corridas de toros tienen muchos componentes simbólicos, artísticos, culturales, tradicionales y físicos, por así decirlo. Si al encierro (lo mismo que a las corridad de toros) se les despoja del peligro, del dolor, de la muerte , en suma, nos quedamos en el bombero-torero, que te ríes las tripas, pero no es lo mismo. La distancia entre Manolete y Cantinflas, que gustar gustan los dos, pero cada uno en lo suyo, nos entendemos.
Esa distancia la vivimos en forma de mens
ajillos hace unos días la Hermanadelpianista y yo, que vemos el encierro en lugares distintos y nos mandamos mensajillos tronchantes. Después de lo primero de los Jandillas, ella me manda esto: El 112 se está llevando hasta a los adoquines.
Luego vemos que la cosa es muy seria, y los mensajes son de compungimiento y de tristeza. Pero es que es así es el asunto: el aire festivo está cerca del doliente. Y sin uno, no se puede vivir el otro. Si los taraos del PETA y los pijoprogres de El Mundo quieren florecitas, les atamos cuernos d
e goma a tres ovejas y a correr. O echamos patos, como en el anuncio ese tan divertido. Pero si le privamos del riesgo, no nos queda festejo, a ver si lo entienden. Esos mismos, las rubiazas del PETA, cuando nos enseñan su par de... argumentos y luego se van de vinos con los autralianazos que por esos lares se tambalean, o los jetas de El Mundo, con sus reportajes especiales que llenan tan fácilmente las páginas del duro julio recomendándolons dónde tajarse más barato, se rasgan las vestiduras cuando la carrera entre vida y muerte, entre bestia y persona, entre fuerza bruta y fuerza inteligente se resuelve del lado que no toca. Ojalá nunca pasase nada, no hubiese accidentes, ni mucho menos, muertes, pero sin sangre, la arena sólo es playa.

Y termino con Güali. Esas dos imágenes son del mismo encierro, apenas separadas por cuatro segundos. En la primera, el de verde coge el sitio bueno y corre muy bien, muy apretado por la manada y por el resto de corredores. Eso es un buen encierro, el corredor que apura y se arrima, lleva al toro y se deja llevar en la carrera.


Quinientos quilos de músculo contra setenta, no hay color. En la segunda imagen, ya digo, tres, cuatro segundos después, el toro le da un tiento con la pala en mitad de la espalda. Esa es la distancia entre la festa y el luto, esos cuatro segundos. Eso es lo que hace del encierro un torrente de adrenalina, lo mismo que las corridas de toros la representación dramática más compleja y más completa. Bueno, eso se lo leí a Boadella, que de teatros sabe casi tanto como de toros y de liturgias.
Pues eso, que a nadie le obligan a meterse, que el que entra ya sabe que se juega el bigote y que si de vez en cuando toca afeitarlo, lo lamentamos todos. Y menos hipocritones.
Caraduras e hipocritones.

domingo, 12 de julio de 2009

Ulises sigue dando vueltas


Parece ser que hay un satélite por ahí dando vueltas, que sería lo suyo, claro está, que está a punto de apagarse. Por lo visto se llama Ulises, que es un nombre muy apropiado para ese tipo de empresas a medio camino -o media órbita- entre la épica y la estupidez. Parece ser que, estas cosa que tiene la Nasa y la Esa, -que no tiene nada que ver con la Eso, o sea- cuando con
struyeron el satélite lo hicieron a conciencia y le añlargaron lo que llaman vida útil mucho tiempo más del previsto. Pero, vaya por Dios, resulte que por un quítame allá esos paneles solares, la nave tiene algún problemilla con sus fuentes de energía, pero como el hambre es el mejor cocinero, a través de un sistema de refreigeración o de calefacción o de no se qué, el satélite sigue un poco mñás delgadita, más ahorradora pero bien, en sus órbitas y echando fotos, que es lo suyo. Bueno, de la órbita parece que se ha ido un poco, pero joer, es que lleva veinte años dando siempre la misma vuelta, ¿qué quieres, tambien?


Lo cual que los ratas de la Esa, de la Nasa o del asunto, como por cosa de la crisis están ahorrando sus duricos, han decidido que ya tienen muy vistas las fotos y las cosas que manda Ulises y le han cortado la conexión de Vodafone o de Movistar o lo que lleve, que con tanta tarifa me vuelven loco. Hala, ya te apañarás, majete. Qué gente, que tíos chungos, a ver si no.
Y Ulises ahí anda, con un par de paneles bien puestos dale que te pego dando vueltas. Resulta que la construyeron unos alemanes, que para esto son muy buenos, que no usan materiales de segunda y que si hay que poner los manguitos de cobre, pues se ponen de cobre, y naca de siliconas de los chinos, de las fetén, que luego esto supone más gasto y lo que no se te va en lágrimas, se te va en suspiros.

O sea que cuando el monicaco de 2001 se suba a la piedra y mire al cielo igual descubre que su sueño en dorma de Ulises sigue paseando etre los guiños de las estrellas, transmitiendo sin parar, sin que nadie le escuche, hasta que ya no queden ni monicacos ni monicacas, ni Esa ni Nasa ni perrito que les ladre. Y la pobre Penélope apagada o fuera de cobertura, que Telémaco le está dando una guerra que para qué.

viernes, 10 de julio de 2009

Los sueños (I) La sencillez


La sencillez. Soñaba la sencillez.
Los pedidos, la bombona de gas para el grifo, los módulos, los dichosos módulos, decidir si si o si no, que la lavandería es un dineral, que lo resolvíamos todo poniendo manteles de papel y listo, pero eso es una gorrinada que hace de cafetería de autopista, que la tela es más cercana y a la gente le gusta más, saber si a la gente le gusta más, le gusta menos o le trae sin cuidado, e
l pedido de la carne que no llega y a ver qué ponemos hoy, el del aceite de la puerta, que me lo pone todo perdido, pero que me recuerda lo que me duele recordar y que con un cafetón largo y unos bollos resecos igual le he calmado las tripas por un día o hasta por dos, si merecería la pena echar el cierre y aquí paz y después gloria o si compensa sufrir por el negocio, estar algún día cansado, algún día enfadado, algún día tiriste algún día preocupado, bien pocos satisfecho, que esto es un no vivir.

Anda, descansamos un poco, que por un día no se hundirá el mundo.
Eso parecía, si.
Y daba otra vuelta más en la cama.
Pero, se decía, ¿y dónde encontrará el primer café? Y salía disparado, para ganarle al reloj los cinco minutos que se había tomado en prenda y llegaba jadeante a levantar la valla metálica. Anda, que se te han pegado las sábanas, pensaba que ya no venías. Deje, deje, que uno empieza el día con prisas y a partir de ahí, cuesta abajo y sin frenos.

Cling, cling.
La sencillez;
y se echaba el trapo sobre el hombro cuando veía salir a sus clientes.

jueves, 9 de julio de 2009

Los 14 y el de verde

Ya estamos con las antigüallas, o sea, refiriéndome a las entradas antiguas. Claro, hay de todo, pero entretiene desenpolvarlas para recordar el río de letras, ratas y erratas que transcurren por este cauce anaranjado.

Como bien sabéis la famélica legión inasequible al desaliento, gusta a este Nodisparenalpianista jugara buscar al de verde en el encierro. Podría ser holandés. Joöp Aldeverde, media punta del Feyenoord, a ver si no. O nadador, Niklas Aldeverde, récorrman de 400 estilos en Montreal 76, que para mi que fue una olimpiada de invierno, pero que ya liados en tonterías, no vamos a confirmar. El Frankfurter Allgemeine Zeitung, lo de siempre.
Localizo, buscando estampillas sanfermineras, al de verde haciendo lo propio, o sea, arrimarse a los astados.

Localizo en el reproductor de la tele del ordenador que se ve borroso y en plan diapositivas al de verde intentando acercarse a los Cebada Gago, que llevan dos años que parecen ovejas en moto los tíos.
Bueno, por otra parte, mejor encierros veloces, buenas carreras y pocos heridos, aunque a la Hermana y a la Mamádelpianista siguen sin molarles los encierros con menos de catorce corneados. Uf.

miércoles, 8 de julio de 2009

Crueldad literaria

Oigo contar en la radio a Amando de Miguel que hace unos días se metió un panzón d electura tan intenso que se puso malo.
Al parecer andaba leyéndose una biografía del rey Pedro I de Castilla, el Cruel o el Justiciero según dijeron detractores o admiradores, un tocho de más de seiscientas páginas y, según contaba, al rebasar las cuatrocientas le dió un "yuyu" como de modo muy divertido tituló a sus males. A mi me mola más jamacuco, así que a partir d eahora, jamacuco. O telele. Que es como le llamamos a a hipoglucemia en casa. Pero como telele es concreto, pues mejor jamacuco. Vale.


Le preguntan que qué le pasó, y dice que le dio el jamacuco y que fue el médico a verle, pro tranquilizar. La presión, un vahído, yo qué se, pero la cosa es que resultaba divertido cómo lo explicaba, a carcajadas. Claro, una biografía de un rey que transita de la crueldad a la justicia y viceversa, es para que te arrebate. Otro cuenta que a ese mal, al jamacuco literario se le podría llamar bibliolitis y continúan con las risas.
Bueno, pues que se cuide don Amando, que ya se sabe que a veces los libros, y más si son de caballerías, le vuelven a uno tarumba y termina como Caballo, o sea, Loco, pero, por lo que parece, hasta se le puede poner raro el asunto biológico y tampoco es plan, no sea que nos vayan a poner los libros en farmacias y de camino, les metan tres tasas más y un iva mejorado y al alza, jolín. Que solo falta que demos ideas.

lunes, 6 de julio de 2009

Los nuevos anuncios

Uy, esto de la modernidad, no se cómo tomármelo.
Miguel Induráin anunciando medallones de borrego o no se qué y quesos Idiazabal. A ver que bien, que si hay duros, perdura la cosa. Y luego Navarra, maneras de vivir, de Rosendo, que es el efecto-llamada de los pies negros, que serían los punquis guarros -¿hay de otros, me pregunto?- que no llevan botas, que no, que van descalzos y son de ese color, y así huelen, claro está.



Lo pego en chiquito para que nadie me llame marrano ni se piense que esto es lo que no es, que prefiero burlarme de las PETArdas que tener que argumentarles en serio, a ver por qué no defienden la vida frente a los amigos de la paz, frente a los sicarios del Doctor Montes o a las puertas de las cínica-Mengele que todos sabemos. Eso, que estarán macizas, pero son unas jetas de cuidado.

Lo cual que bueno, que entre anuncios nuevos, las buenorras del PETA -algo bueno han de tener las tontopijas esas, la concejala de los nervios por si se le lengua la traba y el inconmensurable Javier en los comentarios -peste del Ere, que el otro día escuchaba a los muertos vivientes de Radio 3 y se me saltaban unos lagrimones como la testus de un Victorino-, lo md esiempre: lleno de gente, lo qu canta el alerón pamploneses, pamplonesas, chimpun, seis tonelada sde cristales fiiiiiiiuuuuu... ¡PUM!
Viva San Fermín.