jueves 12 de noviembre de 2009

Hablando de músicas


Descubro un programa en la radio que se llama Cara B. Es un título muy sugerente, de cuando el vinilo, y dentro de él, de cuando los maxi singles. Los maxis se rellenaban, las caras B, con canciones de descarte, versiones en directo y cosas así. En mi opinión, Sting -si, me gusta Sting, ¿qué pasa?- ha sido el rey del descarte, dejándose colgadas de la brocha una muy buena selección musical en las caras B. En los cedés también hay cara B, pero estaba detrás de la canción en cuestión, radio edit, que le llamaban, que nunca he sabido qué era, porque a mi siempre me ha parecido igual a las versiones normales.


Eso, el domingo oigo, maloigo por las interferencias, que están dedicando el programa a Metallica. Ya me lo bajaré. Este programa lo echan en Esradio, la de Losantos, ayay, que ahora les ha dado el yuyu a cuatro. En fin. Ese programa, Cara B, es una hora de radio dedicada a un disco o un asunto musical. Un par de tíos tratan sobre la pieza y comentan un poco de todo. Esto es lo de la música, que a uno le gusta, pero lo que más le gusta es hablar de la propia música. O sea, rajar de si Eric Clapton quitándoles las novias a Harrison, ¿o era al revés?, A Waters pidiéndole que le hiciese los solos, en su condición de concuñado, Janis Joplin cuando le chorizaba las botellas de Jameson a Waters o si sería cierto lo de Emerson, Lake, Palmer y Hendrix.

Lo descuelgo y escucho. Es sobre el disco negro de Metallica. El de las baladas. Para mi gusto, no es el mejor, pero está de maravilla. Y tiene eso que les gusta a los metaleros, la transición desde el hard rock, pesado, muy pesado, la velocidad del rayo trash y la balada -para mi gusto- un algo excesiva. The Unforgiven es una maravilla disfrazada de tiempo lento que presagia una tormenta terrible, que es lo que más me gusta. Luego han perpetrado dos partes más y es que hay para darles de tortas. La decadencia, como si dijéramos.

Los dos que hablan, más un invitado, se medio pelean, porque hay un metálico y el otro es más de Guns 'n' Roses, con lo que andan a la greña de modo muy divertido. Merece la pena. Y citan algo para troncharse: las tres canciones que pergueñan los aprendices de guitarrista. Es una lista corta, tres, ya digo, pero tan acertadam,ente divertida. Una, Starway to heaven, dos, Wish you were here y tres, Nothing else matters. Y, claro, me troncho.

PD: En la sala noble una música ad hoc, como si dijéramos.

lunes 9 de noviembre de 2009

Berliner mauer

Hace veinte años, y eso que aquí conmemoramos poco, se vino abajo el muro de Berlín, gracias a que unos cuantos tipos valientes, vaqueros, podríamos decir, se liaron a patadas con él, gracias a que otros vieron que se desmoronaba y decidieron no liarse a tiros, y a muchos que salieron a las calles a decir somos el puebl y aquí nos quedamos.

Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Juan Pablo II, Lech Walesa, Gorvachov y hasya un Honecker asustadizo. La gente en masa corriendo por las calles del Este.
El nefasto Kennedy gritó aquelo de que él era berlinés, pero se fue corriendo a su casa y les dejó tirados, como en Cuba, como en Vietnam. Reagan le dijo a Gorbachov que tirase el muro. Y se le entendió todo, o lo tira o se le viene encima. La Iglesia en Polonia resistió y se dejó matar, sola pero muy bien acompañada. Y llegó el Papa aquél al que hasta a Paloma le parecía negro y dijo que había que soltarse de aquel yugo, como en su día del nazi, como del pecado, que es lo que es.



Que se cayese el muro es como hacer obras: tirar un tabique molesto. La cosa era que el comunismo fenecía por su propia insensatez y crueldad. Aunque un tal Centella -qué nombre, me tiene fascinado- y sus petardos les duela por ahí dentro.


El comunismo se moría. Ha sobrevivido, en coma, pero dando mucha guerra y matando mucho, que es lo que le mola. Corea, Cuba y ahora travestido -con lo poco que le molan los de la acera de enfrente- en ecoloindigenismo nacionalista, según las latitudes.

Los de la tele dicen que vale, pero que siguen quedando muchos muros. Qué tíos basureros. Se barrió con el más duro en el cenro de Europa. Quedarán muchos, pero ninguno otro puede caer si no se reducen sus cascotes a polvo.
No se, pero ah hacer nómina de los de arriba, pienso en los de abajo y me da un no se qué. Morales, para el que la democracia significa que un indígena vale dos votos y un blanco uno, mi hermano saudí, para el que el voto de un hombre vale poco y el de la mujer nada, los de la UE, que se les hace el tema pepsicola para meternos nosecuantosmil turcos en el chiringuito, Solana bombardeando Yugoslavia, Obama plegándose ante el aliado iraní mientras recoge el nobel y aquí buscando bombres de paz por casa y por Somalia.
Un dolor, a ver si no.

En el salón de lectura repego un hermoso relato sobre el muro. Y otro día sido con mis cosas.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Intermedio. El tendedero

En el tendedero había ropa secándose. También, en una percha, el abrigo que se aireaba. Decía orearse, pero aquello le parecía de pueblo. De pueblo que no se hacía, porque total para qué, como si fuse tan fácil librarse de los olores. Aquí huele a vaca, le había bisbiseado para que no le oyese el propietario que les quería alquilar aquel cuchitril infecto por una barbaridad; los abusos y los de pueblo, ya se sabe. Huele a vaca, o sea.

El mantel tenía viejas manchas de vino medio aclaradas, pero que ya eran huella indeleble de su pasado. Así son las cosas, que a veces los manteles se agarran unas manchas que no quieren soltar jamás, como para decir aquí hubo una botella de tempranillo de garrafa, por si acaso llegaba el tiempo de olvidarse de las garrafas, de los tempranillos y hasta de los manteles. Había pantalones y enaguas, calcetines y una camisola fresca y bonita, calzas, calzones, pinzas de madera, de plástico amarilleado, un trapo y una bayeta y un pantalón de chándal que se le había caído a la vecina. Y el abrigo oreándose.
A veces se veían cosas de colores, pero era muy raro fijarse. igual estaría aburrido, allí, como el abrigo que esperaba al fresco. Bueno, cosas de la colada.

Un día le preguntó y qué, ¿no sería mejor llevarlos a una lavandería?
Sería.

domingo 1 de noviembre de 2009

Yo tampoco

Echan en el cine, un día de estos, una peli que se llama "Yo, también". Me parece que es una de San Sebastián y que por su trabajo en ella a un nactor le han dado un premio. Pues bien, oye. La cosa es que como el tipo en cuestión tiene síndrome de down, pues han juntado el ternurismo babosón con la cosa guapa del actoraje. A mi, esto me suena a como cuando le dieron el Oscar a una sordomuda por hacer de sordomuda. La cosa es dárselo a Jack Nicholson o a Dustin Hoffmann por poner carotas. A Robert de Niro por sus mutancias menos mérito, porque es lo suyo, como lo de la sordomuda.
A ver, que es de oídas, que igual el chaval este ha estado de fábula por su trabajo y entonces, ñamñam, me trago lo dicho. Pero me hace gracia -humor macabro, si- que los mismos que se descoyuntan las muñecas aplaudiéndole -ellos también tienen su sitio en la jipipijasociedad- sean los mismos que apoyan que se les aborte a tutiplén, porque los modernos no permiten a los deficientes. Luego sale algún listillo con lo de que si cualquier crítica termina en la comparación con el nazismo, pero a ver si no es cierto. Aunque en realidad la eugenesia es hija directa de los totalitarismos, marxistas o nacionalsocialistas.
Pero no iba por ahí. He visto que el título reza como lo he escrito: "Yo, también". Y me da que sobra la coma. Que si no, ese "yo" sería vocativo y no pegaría. Pero igual también me estoy confundiendo. Y como no se de qué va el rollo, voy preparando el salero por si, ñamñam, también me he de ir tragando lo útimo.

jueves 29 de octubre de 2009

El nuevo maxi

Apresurado, escucho el otro día, por primera vez, mientras ando reciclando botellas primero y comprando más en el mercadona, el anticipo del nuevo disco de Massive Attack. Aún no me lo he podido comprar, Teddy, porque aquí no llega, que las disqueras están cerrando por todas partes, salvo la Fnac, con sus triangulos y todo, que a mi siempre me dio muy mala espina, ya sabemos, ¿verdad?
Fatal, entre que lo oigo cogiendo cartones de leche, chorizo pamplonica que es de Gerona, los yogures y unas Alhambra 1925, yo qué se, lo oigo fatal y no me gusta nada.
Qué horror. Y la portada, con dos calaveras, muy fea.

Al día siguiente lo vuelvo a oir con más calma. Calma laboral, como si dijéramos. Y me empieza a gustar. Mucho.
A estas alturas ya lo he oído un puñado d evecez. Es una maravilla. Me gusta mucho. Para mi gusto, algo inferior a sus dos anteriores discos (quitando la banda sonora, o sea) pero son remezclas y tal. Las versiones definitivas prometen lo mejor.
De las cuatro canciones, Psyche. Es de lo mejor que nunca he escuchado.
El disco lleva dos años de retraso, lo menos. Pero merece la pena, seguro.
Y aquí, esperando el parte del tiempo.

lunes 26 de octubre de 2009

La fidelidad no mola

Se habla, a propósito del lamentable fallecimiento de Sabino Fernández Campo de su ejemplar lealtad al rey y se malicia sobre cómo le ha correspondido este. Y a partir de ahí, lo de siempre. Pero no, hoy no voy por ahí.


La prensa está como está, o sea, hecha un asco, repitiendo lo que los de Efe o Europa Press andan pegando, las teles copiando a las radios, las radios leyendo el periódico y Matçias Prats poniendo vídeos de Yutup. Y es el bueno. en fin.
Lo cual que todo el undo estaba con el soniquete de que blablablá, la lealtad por aquí y la lealtad por allá. Y yo, cabezón,que no, que no, que hay algo más.
Y hala, después de la cena, me pongo a buscar. Como algo le pasa a la maquinorra, tiro de Mará Moliner y voy centrando el tema. La lealtad es virtud muy interesante que se le aplica a aquél incapaz de falsedad, engaño o traición, lo que está muy bien, a ver si no.
Pero no era eso. Busco. Fidelidad.
Llamamos fiel a la persona cuyo comportamiento repsonde a la confianza que en ella hemos depositado o a lo que exige de ella el amor, la amistad o el deber. Y esto si que le viene al pelo.
Sabino ha sido todo un caballero. Un español orgulloso de serlo, un humilde católico y un militar disciplinado y amante de lo castrense. Así, con eso y siendo un poco consecuente, pues es lo que hay. Lo que ha habido.
Luego está lo que nos quedamos por saber. Que habrá que esperar ciencuenta años a ver si se desclasifican los papelajos, a ver qué pasó con el elefante blanco -que no era un elefane, que era una casa pero con mayúscula. La Casa, o sea-, quién le hizo la cama por dos veces a Tejero, cuán sucias tenían las manos los del gobierno provisional aquel que llevaba Armada en el bolsillo, que es que estaba toda la cuchipanda dentro.


El 23 de marzo de 2007 escribía breve. Pero ahí quedaba, para que se vea que no soy uno de esos lameculos que ahora se llenan la boca después de haberse esconddo por los rincones.
No cierro esto sin reseñar que dos ilustres vecinos de esta güep, a veces muy distantes, se unían, cada cuál en su estilo, para homenaear a ese ilustre caballero. Por una parte, ElclubdelabullaLepoin, un poco marañero pero muy sensato cuando toca.
jaranero y serio, en cada momento lo que toca y por la otra

sábado 24 de octubre de 2009

Plantando palabras que me gustan (III)


Por campo semántico, la RAE dice que: 1. m. Ling. Conjunto de unidades léxicas de una lengua que comprende términos ligados entre sí por referirse a un mismo orden de realidades o ideas.
Dicho así, tan técnico puede resultar un tanto abirrido, hasta antipático. A mi me parece divertido jugar a campos semánticos. Se busca uno y se van soltando palabras y expresiones que entran en su conjunto. La teoría de conjuntos. Niños, niñas y gafas. Hala, venga intersecciones. Que útil no se sabe si sería, pero luego no paras de fijarte en los gafotas. Y las gafotas.


Hoy, que está cayendo una buena, pienso en eso, en lo de la lluvia y me lío buscando palabras bonitas sobre el asunto. Allá van.

Chubasquero

Cobertizo
Cafetón
Paragüero
Catiuscas
Calabobos
Nubarrón
Pararrayos
Caldito
Tendedero
Varilla
Gabardina
Charco
Gotarrón
Trueno