domingo, 14 de diciembre de 2008

Para resúmenes estoy...


No, no, ningún disgusto por el furbo... Es que, tras una incursión en Ikea, le hemos apresado al enemigo un montón de estanterías y cosas llenas de tornillos. Maniobra de distracción. De los cuecos, digo, porque me tienen todo el donimgo liado con la tontería. Y lo que queda por delante. En fin...
Buena semana y tal y tal. Y pasaos por los Belenes y todo eso. Nos vemos.
Por cierto, Viva San José.

7 comentarios:

Myriam dijo...

Ja ja en la que te has metido.:)

No te preocupes si te sobra un tornillo siempre pasa.

a tiza y papel dijo...

El asunto sería hacernos los suecos si las maniobras de distracción no están en lugares remotos ni en montañas muy lejanas. (qué cosas se te ocurren, Atiza!)

Altea dijo...

Uf, mucho ánimo. Y música de fondo. Es imprescindible para estos casos.

Dulcinea dijo...

La cosa no es que te falten tornillos, Pianista; la cosa es que los pierdas. Rodando, digo.

Y yo me pregunto. Si en Ikea nadie nos atiende, los muebles son de cartulina, nos los hemos de buscar por los pasillos con códigos imposibles, nos los hemos de montar nosotros, y luego se descuajeringan a la primera de cambio, ¿por qué tiene tanto éxito?

Porque esa es otra. Las colas para cualquier cosa son ineterminables, y siempre has de andar sorteando a la gente que va alelada mirando las chorradas suecas.

Eso sí, los franfurts de plástico son buenísimos: colesterol en vena, vale, pero buenísimo.

Dulcinea dijo...

Si te sirve de consuelo, Luis Herrero es la rechufla de su familia porque nunca ha sido capaz de montar muebles de Ikea.

Anonimomariag dijo...

Pianista, mucho ánimo con eso, y como dice Altea musiquita de fondo para alegrar el entretenimiento, por supuesto, tal y como estamos en estos tiempos unos buenos Villancicos... ja, ja.

¡Cuidado con las piezas que siempre se esconden!

Myriam dijo...

Dulci por dos razones:
1.Son baratos más o menos
2. Somos todos un poco masocas ;)

No se digo yo que sera por eso...