miércoles, 31 de diciembre de 2008

San Silvestre, hoy

Iba, una tarde, en concreto la de fin de año de hace unos años, camino de la biblioteca, o mejor dicho, de vuelta. Una tarde intempestiva, fría, antipática, medio vacía, con poca gente, como mucho desmelenados en busca de tropa interior roja o despistados que pagarían una pequeña fortuna por unos racimos de uva chuchurríos. De pronto, veo que, tras una cinta amarilla hay un señor delgadito y en calzón corto, con la lengua fuera, la piel de colores, azul, rojo amarillento y unas canillas de vergüenza ajena, esa es la verdad. El pobre iba medio arrastrándose entre el tráfico y pensé para mi que anda que no hay horas al día para hacer el tonto en calzoncillos, pero que, liberal como procuro ser, oye, que con su pan se lo comiese. O mejor con un chocolate caliente, el pobre. Ya digo, tarde fría, luviosa gris, antipática, sobre todo para ir en paños menores por ahí.
Total que sigo a lo mío, con los cedés para piratear debajo del brazo o loque fuese, no me acuerdo, y en estas que veo a otros dos, uno más bien fondón, con los ojos que se le salían y los caracolillos sudados y una que le seguía el trote cansino. Lo cual que me doy la vuelta y veo que en la calle hay otros tres o cuatro corredores salpicados tras la cintitia, jugándose el tipo entre coches y a la intemperie.
Y entonces caigo.


No hombre, no, que no es plan, que son unos marranos, y esa pobre gente, sudando la gota gorda y embadurnados en espuma de afeitar. Muy malamente, hombre

Resulta que el ayuntamiento lleva unos cuantos años, siempre en la senda de Nueva York, intentando pasarle la mano por la cara a Madrid en lo de la matratón esa de fin de año. Claro,m es que sienta como una patada en los mismísimos turrones que unos tíos cutres de Vallecas hayan organizado una de las mejores San Silvestres del mundo, tanto por número d eparticipantes, por la calidad de los corredores y por la implantión popular del asunto. A mi me parece una cochinada eso de que les tiren colacao y cochinadas verbeneras, pero hay gente para todo. Así que venga a promocionar una carrera con menos participantes en cada edición. Lo normal, se morirían de frío, me parece a mi.

De todos modos, la San Silvestre adelantada, porque serían las seis de la tarde, si es que no son horas, tenía sus, no se catorce corredores, unos cuantos. Pero lo que más me gustó fue que, al llegar a la altura de la para de los autobuses, ver a un par de corredores comatosos perdidos agarrados a la columna, esperando coger uno que les acercase a la meta. Pero aún mejor fue ver que, al llegar el autobús, traía ya otros desfondados atletas. Claro, seguí mi caminito, a ritmo más bien potente por lo del frío, con una opinión más bien poco favorable de los corredores. Hombre, si no puedes no te metas, pero tirar de autobús igual es pasarse un poco. Y pensé en los demás pasajeros. Porque aquello tenía que oler a zorrillo, a ver si no.
Sea como sea, feliz noche de San Silvestre.

3 comentarios:

Myriam dijo...

Ja ja Ea, ahora le cambias el nombre por que te sale de las teclas ¿no? de nochevieja nada noche de San Silvestre y ya esta, pf no cambies esta noche y el año que vine más y si se puede (que lo veo complicado) ¡mejor!

¡Feliz año!

a tiza y papel dijo...

Pianista, mola lo de la Noche de S.Silvestre. ¿Tienes tú el copyrigth o lo has mangao? Me lo quedo, pues.
(A ti quería verte yo haciendo ese esfuerzazo, majo!)

Dulcinea dijo...

Dí que sí, Atiza, que seguro que éste no suda ni en verano.

A mí me mola lo del colacao; qué idea más divertida eso de estar de público y echar colacao a los más sudados. Juar. ¿Y confetis? tambien se deben pegar de lo lindo en los lomos sudados.