domingo, 10 de julio de 2022

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Elizalde recuerda en COPE el asesinato de Miguel Ángel Blanco: "Con el  ayuntamiento lleno de pañuelos rojos" - Pamplona - COPE

 

Como la cosa era dar paseos para impregnarme, para recuperar de algún modo el tiempo pasado, me encaminé a la hora tonta de la media tarde hacia Iturrama, el que había sido mi barrio.

Mi destino era el hotel Ciudad de Pamplona y concretamente, su cafetería. Caía un sol taurino, induráinico y repetido, como tantos veranos, tantos, como cuando cruzábamos la Ribera y hasta a veces parábamos en Tudela, como última etapa antes de llegar, qué tontería, tan cerquica, vale.

¡Qué fresco más bueno! El Ciudad de Pamplona era el hotel de los toreros, más o menos. Rivalizaba con el Tres Reyes, más céntrico pero tan enorme que cómo no simpatizar con el periférico. Luego estaba el Maissonave, que, con aquel nombre tan exótico, parecía de otro mundo o de otro país, al menos. Y La Perla, pero tan cansina como toda la mitología de Hemingway. Que de un tío que prefiere pescar truchas a rondar a Ava Gardner sólo se puede desconfiar.

Total, que me acodo en la barra y espero. Todos vamos igual. Los que atienden la barra, los del otro lado, los que toman café. Los que toman café y copa, los taurinos, café copa y puro, mayormente.

Veo a mi amigo.

Josetxo echa unos días por allí para sacarse unas perras, lo normal entre la gente inquieta y responsable. ¿Qué pasa, pues? Josetxo es un gran conversador. El navarro diletante, educado pero recio, habría limitado la cosa al precioso ¿qué o qué, pues?, que es tan tautológico y hermoso como el carácter foral. Nos damos la mano o algo, porque tenemos una barra en la mitad, que si no, habría caído un abrazo de esos de Paco Sánchez, que ya nos entendemos.

Pues aquí, ya ves. Oye, vaya bien. Y nos ponemos al día.

El reencuentro es ferviente, pero el contorno es amargo. Hay un chaval secuestrado y dicen que le matan.

Bueno.

Pues me ha salido un trabajillo, pues en el seminario bien. Para un segundo, nos tomamos algo, creo que ligerito, que la pachanga irá de noche y tampoco es plan. Estoy haciendo fotos por ahí, pero no de borrachos y peñas, sino de florecillas y cosas, Florecicas. He visto a Jonan y poco más. Iñaki no vino, de Lucía no sé nada, porque igual aún no me había encontrado a su amiga, la calva. Repasamos, nos reímos un poco, pudo algún café, mira ese es un mayoral y aquellos son los del encierro de mañana, bueno, vale. En el Tour algo estaría pasando, no me acuerdo. Estábamos joviales, festivos, estudiantiles otra vez. Espera, y servía otro café.

Le han matado, dice uno en voz alta desde una mesa. Tiene un transistor. Hijos de…

No, está vivo. Le han encontrado. Está herido, no muerto, cabroneshijosdemecagüen…

No sé. Esas cosas.

Sí recuerdo a uno de los supuestos mayorales que se pone a llorar. Y silencio.

Qué cabrones. Es lo que son, los hijos del Malo, claro. Eso lo he aprendido con el tiempo. Antes era sólo la intuición popular. Ahora es la certeza. Hay que aprender a oler el azufre y a oír las pezuñas.

Qué cabrones.

Uf. No sé, hablamos algo más, nos despedimos. Venga. Vale. No es raro despedirse con palabras raras.

Luego esa tarde el personal, espontáneamente se quitaría los pañuelos-. Muchos se fueron a la sede de los etarras y lo dejaron anudado en la puerta, como señal de duelo. Ellos se creían que les irían a linchar y entonces pidieron protección a la policíasesina a los que habitualmente llamaban txakurras, ya ves en lo que queda el gudari cuando le aprietan medio minuto.

Hubo mucho silencio. Hasta los vándalos de las peñas se cortaron un poco.

De noche, a la manta de pañuelicos de duelo le prendieron fuego, que es un poco como matar dos veces, como cuando Ethan le pega dos tiros en los ojos a los indios muertos, por si acaso. A Ethan le habían matado a la familia y le habían secuestrado a la sobrina, que bien tampoco está, pero entre bestias, a veces no hay otra forma. Pero el asunto era muy diferente. Los bueno pedían clemencia, no le matéis. Los malos le mataron. Los buenos mostraron su dolor, en lugar de pegándoles tiros en los ojos, colgando el pañuelo, que es lo más sagrado para el sanferminero, en la puerta de los etarras. Los malos, los etarras, o sea, les prendieron fuego. Hubo uno que se debió de frotar las manos aquella tarde, con tanto dolor como había en el ambiente.

Bueno, pues eso, que aquel día estuvimos Josetxo y yo en la cafetería del Ciudad de Pamplona.

 

 

jueves, 26 de noviembre de 2020

Bueno

 Vaya, pues seguía abierto. Esto no me acuerdo nien cómo iba. O que han cambiado los botones.

Ahora pegaré una foto, la que tenga más a mano, y luego pasará el tiempo, tal vez unos años o algo.

 

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jueves, 24 de diciembre de 2015

Como hace un año

Feliz Nochebuena y feliz Navidad


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz Nochebuena y feliz Navidad

Feliz Nochebuena y feliz Navidad

martes, 11 de noviembre de 2014

La última canción

Claro, suena y uno se pone a recordar. La primera vez, como ahora, que oí The division bell, una madrugada de admiración pero también de desapego grunge -por favor, lo tonto que puede llegar a ser uno, la primera vez que dije Wish you were here o la primera vez que estuve al otro lado de la Luna. Como Pompeya no hay nada, y el que ha estado allí, escuchando el recóndito eco, sabe de lo que estoy hablando. Una vez soné que me encontraba un caset de El Muro, porque entonces setecientas pelas eran el oro de los nibelungos, y me acuerdo del dependiente de Kebra disc, que me guardaba los piratas y me reservó el vinilo de Pompeya, porque si setecientas eran una pasta, cuatro mil, a ver. Tuvo un crío, que ahora sera un bigardo de metro noventa, ya se sabe, los petisuís radioactivos. Un día le iré a agradecer su complicidad. Se le daba un aire a Syd Barrett.
Me acuerdo de la madrugada que escuché la cinta recién grabada del cedé, uno de los primeros del Amused to death de Waters, recién llegado, sentado en el suelo de mi cuarto deshaciendo la maleta. Me acuerdo de apenas hace tres horas, cuando a falta de otro disco, he vuelto a oir a Eric Clapton hacer de David Gilmour en un disco de Waters que debió de ser de Pink Floyd.



Tengo por ahí escrito una cosa sobre la última canción de Pink Floyd. No hay una, hay muchas. La última con Syd Barret, la última con Waters, la del último directo en trío, la del último directo en el live 8, la última de la última gira de Gilmour, con el tan recordado Wright, las útimas, tantas últimas. Quería hacer un guión de radio, como cuando estaba sentado escuchando la balada de Bill Hubbard en el rayado parqué de Pamplona.

Lo cual que ese disco es excepcionalmente bueno. Es mucho Wright, mucho mucho. Nunca se dice que Wright es el mejor autor de un disco de los Floyd en solitario. Yo lo dije y lo repito. Brilla con momentos que le llevan a uno a Pompeya, a las Celestial voices de A saucerful of secrets, a Run like hell (y ahí me gusta menos), ecos de Echoes y de la campana de Division bell y hasta un casi solo de batería de Nick Mason, vivir para oir. Total, que me lo he apsado en grande, que es un discazo de maravilla y que escuchándolo, vuelvo a ser el que le pedía al de Kebra que no le vendiese el disco hasta ahorar los dineritos, el que estaba sacando los calcetines de la maleta, el que puso en la maleta radiocatel la cinta recién comprada en el Continente y el que dijo, pues a mi me gusta cuando los del coche decían que el corte final no era para tanto. Porque yo creo que ya lo intuía: no hay última canción. El río nunca deja de llevar agua. Porque si no, ya no es río.

jueves, 28 de agosto de 2014

JAVQ

No se por qué, había una cierta afición en acortarle el nombre al personal, naciendo simpáticas composiciones con las siglas. Eso a mi siempre me ha parecido mejor que los diminutivos, que según la barba del interesado, puede quedar hasta ridículo. Sobre todo, si terminan en i. Michi, Lichi, Pichi, Chumi, Michi, ay ese ya lo he dicho, fatal.
JAVQ queda fenomenal.
Pero se lee de pena, la verdad.
Era Vidal-Quadras. Que para nosotros era único, claro. Lo de la Q esa delante de la a siempre me ha parecido de un esnobismo exótico fenomenal, y más conociendo al personaje. Ahora que lo escribo, esto es, que lo pienso, JAVQ si tenía un cierto aire de dandi de vuelta, como de jubilado de la ventisca y rendido a la brisa de las tardes frescas -qué frescas, frías de reventar termómetros- de la parte del campus que daba al riachuelo. Vidal-Quadras ha sido un periodista de raza, de tinta, visera y manguito, que según cómo parecía fugado de Primera plana, pero de cuando era Luna nueva, me parece que era, aquella antigua, si esa, la de Cary Grant. Era tan buena persona que del mundo de raterillos que era lo de los papeles -hoy muchos han descubierto su verdadera vocación, pero como ese es un asunto de letrinas, aquí ni lo comento- se pasó al de la docencia. Porque más que profesor universitario de Comunicación (ponpón), pasó a ser maestro de redactores, lo que parece que no suene tan bien pero que, no nos engañemos, amigos, es mucho mejor.
De sus clases recuerdo poco. De él recuerdo mucho. Ahí está el quid. No daba consejos aparentemente raros y divertidos pero repletos de sabiduría, de sentido común  y de la bondad del cristiano bueno,que se le salía el cariño por las orejas.
Cosas de la vida y de los tejemanejes del delegado de mi clase -las cosas de la prensa, ay-, en este caso absolutamente inútiles, porque se trataba de uno de los  profesores más queridos de la Facultad, le escogimos padrino de nuestra promoción. Qué cosas, que los apadrinados escojan al padrino. A mi me parecería más lógico a la inversa, pero yo siempre he sido un poco contracorriente en estas cosas.
Lo cual que en la graduación nos colocó un discurso divertido y cariñoso, así como era él, que gustó mucho a las familias y sobre todo a las mamás y a las abuelas. Recuerdo, como si fuera ahora, los dos consejos que nos dió. Lanzó uno y todo el personal con la boca abierta. Este hombre se ha vuelto loco. Luego lo explicó, y nos reímos. Nos reímos de lo tontos que éramos por no haberlo entendido a la primera. Luego nos dió el otro. Mucho más serio y que también desarrolló con su tranquila facilidad.



JAVQ era un enamorado de la Universidad, de su historia y de su campus. Como Soria, se sabía todos los árboles. Y también se sabía los jardineros, los bedeles, los conserjes, muchos, muchísmos alumnos, muchísimos antiguos alumnos. Sería por eso que todo el mundo le quería. Porque él quería antes.

Total, que los de mi promoción estamos huérfanos de padrino. Y como yo lo del padrino siempre me lo he tomado muy en serio, estoy un poco encogidico, un poco pocho, como cuando los árboles se empezaban a pelar y parecía que la primavera nunca podría vencer a aquél puñetero frío.

martes, 8 de julio de 2014

El río interminable

Veinte años no es nada. Ese es el tiempo que habrá pasado desde la publicación del último disco de estudio de Pink Floyd que, Dios mediante, será el penúltimo a partir del mes de octubre.

En su interesante y divertido libro sobre la la historia del grupo, el batería Nick Mason explicó que en las sesiones de grabación de The Division Bell tocaron mucho, mucho, entre otras cosas varias jams sessions inspirados por las entonces muy de moda sesiones de música ambiental con aires tecnos y progresivos. Mason te toma en el libro el asunto con su sorna habitual. La cuestión es que parte de esas tomas fueron usadas en los conciertos, como interludios instrumentales.
Tiempo después, Gilmour se mostró interesado por ese tipo de música instrumental, tal vez mucho más próxima a su idea de la composición de lo que se podría imaginar. Gilmour nunca ha sido un buen letrista y sus aportaciones al grupo siempre se refirieron a la parte instrumental.  De hecho, en varios de sus últimos trabajos Gilmour ha publicado varias brillantísimas jams tocadas en diferentes sesiones, libre de la atadura de tener que componer un éxito musical,  algo que, personalmente entiendo como una forma de entender la música como "progresiva", es decir, evolutiva, y llegado el momento actual, completamente libre de textos, estribillos y, como es el caso de una jam, de principios y finales. Es decir, el puro placer de interpretar el instrumento. En su colaboración con The Orb se percibe eso exactamente: un colchón sonoro ambiental sobre el que Gilmour desgarra una colección de guitarreos fantásticos. Pero no es un disco Floyd, dirán algunos. O si, decimos otros.



Llevo leídas hoy unas cuantas noticias a propósito del asunto y me admira la profunda ignorancia que en algún caso bordea el insulto, como en el texto que publica Elmundo.es-, con la que se ha tratado la información. Que no hay que ser una enciclopedia en todo, pero tampoco es tan difícil preguntar a uno que sabe cuando se ignora de lo que se escribe. En fin.

Hay una muy buena pista de por dónde pueden ir los tiros en la grabación en directo de la gira de ese disco que dio lugar al disco Pulse. En la versión en cassete hay una canción oculta al final de la segunda cinta que se tituló Soundscape que se empleó como fondo sonoro en el concierto durante algunas proyecciones en la pantalla redonda gigante. Es más que probable que parte de esas grabaciones se empleasen para elaborar ese Soundscape y no sería extraño que ahora hayan formado parte del nuevo proyecto.

La sustancia es que se ha recuperado el material de esas sesiones y se ha mejorado con algunos textos cantados, con lo que se ha conformado el que será The endless river, el último trabajo de Gilmour, Mason y Wright. A la espera de que algún día se publique el material sobre el que trabajaba Wright poco antes de fallecer o de las nuevas ediciones en solitario de Gilmour y Waters en solitario que se auguraban para la próxima primavera, tendemos un disco de Pink Floyd todo lo nuevo que puede ser. Que es mucho más que la colección de inéditos piratas y rarezas con las que hemos ido despachando los floydianos en estos últimos veinte años.

Esto no acabará aquí.

lunes, 7 de julio de 2014

San Fermín (estamos todos)


Bueno, bueno. Antes el encierro entrevistas al Pequeñico. Qué tío, lleva doce años celebrando que hace cuarenta que comenzó a correr los encierros, ganadería de Chindasvito, me parece a mi. Que si ta, que si el pintado en rojo, que si vale, que su suerte que bueno. Luego Solano, olé Solano le cuenta a la boba de la locutora que bueno, que si, que lo de subtitular en eusquera lo del canto vale, pero que esa es una “tr
adición” de hace seis años. Si eso es tradición, Bisbal se ha de codear con Vivaldi, me parece a mi. Bisbal tiene pinta de buena gente, pero bobo, un rato, no se. Nada personal. Ni siquiera negocios. Vale.

Pum. Y hala, cinco Torrestrellas a correr. Cinco porque uno anoche se escaharró una parta y claro, no era plan. ¿Y con ese qué harán? Filetes, HermanadelPianista. Uy, pobre. No querrás que le entablillen la para, dice la MamadelPianista.
Rápido, limpio, demasiada gente y más para ser lunes, pero claro, es siete, vale.

Pero algo va mal.

Veo a Sherlock. Y al Pequeñico, en entrevista y en carrera. Pero el de verde no está. Y el de la gorra tampoco. Esto es la gripe, seguro. Porque faltan, estos no pueden faltar.
Acaba el encierro, hay tres con los huesos escachados y un policía inglés multado por pasarse de la raya, qué cosas. Pero yo sigo con el bullebulle. Total que mientras echan las repeticiones y entrevistan al pesado de Julen Madina, que, entre nosotros, es un fantasma de aúpa, que si, que vale, que la empresa es como el encierro, y encima de cornudos apaleados, tío plasta, veo en al repetición al de verde. Olé, que le ha costado, pero se ha colocado. Un poco al bies, cierto, pero oye, hay que estar ahí, que a mi sólo de oírlo me tiemblan las rótulas. Torrestrella. Cling, cling.
Y luego veo al de Miura que tiene la cabeza así como apaisada hacia arriba, frente amplia, o sea, que es el más elegante, dónde va a aparara, todos los días con el corbatín, que entre tanto pulgoso destaca. Y el de la gorra, que iba cerda del de verde, como siempre, pero que se ha quedado un poco in albis.
Ahora recapitulo viendo la corrida y escuchando a los castañas de sol, que hay que ser tonto hasta en el patio para darle a la corneta con la chica yeyé teniendo a la Pamplonesa.Pero en fin, es lo que toca. Lo que no suena, ya nos entendemos.
Lo cual que viva San Fermín.
Y ya está.


martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz Navidad

Que uno ande atareado no significa que abandone...
Con cariño para todos, presentes, ausentes y mediopensionistas.


lunes, 27 de mayo de 2013

Bienvenido, lunes



Por esas cosas de la vida conozco la existencia de don Aristóbulo Bausela, director general comercial en España de Mapfre, unos a los que pagas para que te paguen si te das tortas, un curioso negocio, no me digáis que no. Como su propio nombre indica, Bausela ha debido de ser, en sus años escolares, un virtuoso del compás. Del de dibujar, se entiende. Aristóbulo Bausela, compasista. Aunque como segundo trompeta en la Gran Orquesta de Xavier Cugat en aquellas películas de tiros y de femmes fatales también pegaría.

Bienvenido, lunes.

martes, 21 de mayo de 2013

Las cartas de Bankoa

Una vez Iñaki se trajo un mazo de cartas de Bankoa. Antes, creo, usábamos unas de pacharán Zoco o algo así, muy sucias y gastadas, que no había quien barajase. Un fin de semana en casa  e Iñaki se trajo unas nuevas. Creo que se las habían dado a alguno de sus hermanos y gracias a ellas, las partidas del mus que jugábamos todas las noches después de cenar, eran mucho más rápidas y limpias, para que nos vamos a engañar, que las cartas llevan muchos microbios y mugres variadas.
Bankoa era un banco, claro. Había alguna oficina, normal. Pero para nosotros, Bankoa eran las cartas del mus. Y así discurría la sobremesa de la cena.

lunes, 8 de abril de 2013

La Thatcher

Vaya, vaya, vaya.
Esto si que no me lo figuraba yo.


Hace tiempo que se supo que no andaba fina, sobre todo desde que en una especie de homenaje del partido, mientras pronunciaba un discurso, en lugar de darle un castañazo a algún muñecafloja, perdió el hilo y el personal se llevó un susto de aúpa. A ver quien le dice a doña Margaret que anda pachucha.
Según parece no fue cosa de la edad, ni de los ajetreos de la primera línea de combate, ni nada que ver con la botella, por mucho que los sinvergüenzas habituales de la peli esa de Jolibu lo insinuasen con esa obamaníaca mala una que les alumbra. Meryl, chata, que te vemos la patita. Lo que la dejó a la pobre trastocada fue que falleciese Denis, su esposo. Denis y ella eran un poco Roper, pero a ver qué inglés no lo es.

La cosa es que gracias a la Thatcher hoy no hay Muro de Berlín, por mucho que los del 15M se empeñen en volverlo a poner en pie. La Thatcher, Reagan y (casi San) Juan Pablo II. Pero también Walesa, y Gorbachov, y si me apuras, hasta el bestia de Jaruzelski, que en lugar de hacer lo que le brotaba, esto es, sacar las tanquetas y pulirse medio Gdansk cuando vio que Gorby tiraba la toalla.

Pero a mi me alucinan dos cosas que hizo la Thatcher. Cuestionables, recriminables, no digo yo que no. Pero tela.

Estaba Bobby Sands y sus secuaces en mitad de la huelga de hambre, exigiendo un trato especial en la cárcel, porque él era miembro electo de la Cámara de los Comunes y consideraba a los asesinos del Ira presos especiales. Los del Ira fueron unos bestias, pero hay que reconocerles arrestos: cuando djaron de comer, lo dejaron, no como De Juana, cada día más gordo, y el del cáncer terminal, que terminal, no terlmina, oye. Joé la energía que da la chapela a rosca. En fin.
Un día le dicen a la Thatcher que menudo pollo lo le dos presos, que qué hacemos ayay, los conservadores de pitiminí, que son como los de aquí, pero en plan Doña Croqueta. La Thather que se queda mirando al titafloja y le pregunta: esos presos, ¿tienen comida? Er... si, Primera Ministra. Pues ya está, si quieren, que coman, y si no, pues no.
Lo terrible fue que Bobby Sands palmó y los suyos le reconocieron como heroico su sacrificio. Pero a partir de entonces, el frente de presos del Ira tuvo que replantearse la contundencia de sus acciones.

La otra fue cuando unos agentes del M16 cruzaron media España en bicicleta o en algo para disimular persiguiendo a otros dos o tres tíos del Ira. Por cosas de las seguridades, al parecer el Gobierno español debió de tener noticia del asunto.
La cuestión es que según pasaron la frontera ignominiosa de Gibraltar, los del M16 que sacan la pipa y pumpum, tururú a los de Ira. Eso es una burrada, se mire por donde de mire, no nos confundamos.
En la Cámara de los Comunes, algunos más bien tirando a vulgares intentaron presionar a la Thatcher. Oiga, pero qué ha hecho esos angelitos, polimalopolimalo, yo soy de pitiminí, vamos, como aquí, queremos saber, no nos merecemos un Gobierno que nos mienta... y agarra el micro. Señoría, arranca la Thatcher, he sido yo. Clong clong clong... los de más de uno, que se les fueron al suelo.

Poco después, aquí, lo del Gal. Algo más después, la cobardía de González, que mandó al talego a sus inferiores -olé, qué gran jefe- y al que le salvó de estarse veinte añitos a la sombra el abrazo aquel tan efusivo que le dio el Rey y que tan poco escándalo causó, y el pacto de silencio con el PP, que tanta gana tenía de tirar de la alfombra y que terminó por enmoquetar La Moncloa.

A mi, de la Thatcher me gusta todo. Sobre todo que pone de los nervios a los rojelios de izquierdas y a los de derechas, a las feministorras y los cuetorros, y, a cambio de una Thatcher que pusiese el asunto en ristre, yo les daba Gibraltar. O no. Bueno, los monos. Y un llavero.

Viva la Thatcher.

lunes, 1 de abril de 2013

Las comas

Andan a vueltas ahora los republicanillos de pitiminí -ojo con los disimulados de la derechona, que son los enarbolan el fiel de la balanza, esos traidores- con la fortuna o no de Don Juan, el Conde de Barcelona. 
Años hace de su traspado.
Recuerdo aquella anécdota en una gélida mañana en el aula aquella de la Facultad de Derecho donde orillábamos los casi periodistas. Entre bostezos y ojeras, en los dos minuticos previos a la clase, la gente apuraba un café veloz, se echaba un cigarrito o charlaba de las cosas del día.
Pamplona era un hervidero de fotógrafos de la Corte y periodistas especializados. La profesora de Derecho de la Información nos trajo a unos para realizar un debate sobre lo del honor y todo eso. Juntó allí a cuatro o cinco indeseables que nos explicaron cómo se tasa la foto de un moribundo. Los alumnos, en general, les respondimos con mucha dureza a lo que ellos iban explicando. Yo daría todo lo que fuera, dijo uno de ellos, por fotografiarle muriéndose. Alcázar, la seria, daba la razón. A los otros me los ha borrado la piadosa memoria. Que asco de gentuza.

Total, que unos días antes del luctuoso suceso, el Diario de Navarra, tan serio y tan formal, echó el resto en su portada.



Menudo titular. Todo el mundo sabía lo que ocurría, lo de la prolongada estancia de don Juan en la Clínica, pero nadie lo había abordado de un moco tan claro y tan excesivo. Pues si, se han pasado, joe qué brutos, tal. Hasta que se alzó Pablo con voz grave y dijo: es una intolerable falta de respeto. Habráse visto. En todo caso -explicó- deberían tratarle como su rango merece. Don Juan, (coma recalcó), agonice. 

El chiste no fue sobre don Juan. Ese era el respeto que se merecía la canallesca.

martes, 12 de marzo de 2013

El sol en la esquina

Caminaba apresurado bajo un sol, anticipo primaveral, tan sorprendente como agradable, camino de una cita a la que no llegaba tarde, aunque las pausas podían resultar fatales. Hablaba por teléfono con la HermanadelaDulci para felicitarla y para ver a qué hora nos llamaríamos luego. Lo cual que al doblar una esquina vi a Roger Hogdson sentado en el suelo. Esta vez si que no se me escapa, pensé, mientras casi perdía el hilo de la llamada. Me detuve y terminé de hablar con la HermanadelPianista, vale, pues a ver si para comer coincidimos, y si no, después.
Roger Hogdson el mendigo, quiero decir.

Ya os conté que le volví a ver hace unas cuantas semanas, pero cosas de las prisas malas, no me pude parar ni a darle los buenos días. Esta vez no me pasaría.

Hola, le dije.
Estaba sentado de cara al sol, disfrutando de la luz y del calorcito, con un vaso de plástico que aún tenía un culín de cerveza. Me miró
¿Cómo estás? Antes de que me contestase, seguí. Sería por miedo, digo yo. Por miedo mío, quiero decir, a que me dijese, pues aquí, viendo cómo me sigue dando tortas la vida. Supongo que tan valiente no soy.
¿Puedo invitarte a comer algo? ¿Te apetece un bocata o algo?
Bueno... me miró... igual un pincho de tortilla.
Vale, si quieres te lo traigo. Pero no me dio tiempo a más. Se puso de pie y se metió en el bar de al lado. Como a veces son muy malajes, pasé justo detrás, por si le decían algo. Y se lo dijeron. ¿Qué pasa, Sebas?, ¿tomas algo?
Y se calló, claro.
Hola, ponle al señor un pincho de tortilla y... ¿Qué quieres beber?
Me miró con sus ojos azules y pequeños, tristes como la pena más gorda y tranquilos, como el dolor una honda puñalada. Casi pidiendo perdón, un vaso de vino, dijo. Pues le pone un vaso de vino también. Muy bien.
Me quedé mientras se lo preparaban.  Sebas a mi izquierda, callado, esperaba.
Pagué todo lo discretamente que pude, que fue muy poco, la verdad.
Bueno, cuídate, y hasta otro día.

Llegué un poco tarde a la cita en cuestión, pero no pasaba nada.

miércoles, 27 de febrero de 2013

¿Dónde me metes, Altea?

¡Maja!!!!
Resulta que Altea, aquí, cuenta una cosa simpática a propósito del cónclave que se nos viene encima. Ay, jolines, que no pierdo la esperanza, que igual B16, el Papa con nombre de bombardero, como decía el añorado JotaPunto, allá, se lo repiense y siga. Viva el alcoyano.

Total, que como yo soy de la pachanga, y lo del cristiano triste y el triste cristiano, voy y me apunto.
Y me toca lo que me toca.

Lo cual que a ver...




Que digo yo que me parece que el camarlengo no es elegible. Y como mi ignorancia supina es lo que es, yo pediré por una larga vida para Bertone, que, entre nosotros, tiene nombre de descapotable, como la mitad de los italianos, pero que para la Silla de San Pedro, mejor uno más bragado en menesteres complejos. Y Quebec ha de ser un marrón de cuidado.

Eso no es trampa, ¿no?

lunes, 11 de febrero de 2013

El Papa

Dice la HermanadelPianista que en Benedicto XVI ve a un abuelo. Un abuelete majo, tan majo que casi es como de dibujo animado. A mi me fascina su serena inteligencia. A mi, en la discusión, me gusta el argumento duro, la imagen fuerte, el castañazo, o sea. Y me encanta del Papa que es pausado y efectivo en su argumentario. Y lo bien que se explica, siendo el teólogo más brillante desde vaya usted a saber cuánto.

Uno de sus rasgos más notables del Papa es su tierno humor. A mi, lo del tricornio me ha parecido una se sus mejores imágenes. Y la de la tormenta en la JMJ de Madrid.  Atrás, ni para tomar impulso.


En su anuncio en latín de la renuncia (he oído que algún cardenal alucinaba porque no le entendía, ay, al Logse ha llegado hasta a la Curia) ha dado una clase de catequesis, un minitratato teológico de aúpa. Nos ha dicho que ha orado y ha reflexionado sobre lo que tenía que hacer. Ha puesto en en la balanza la libertad y la responsabilidad. Ha obrado y ahora rinde cuentas ante su rebaño.
Yo es que sigo alucinando.

Como he dicho en Fenmadrid, lo que me sabe mal es que la misa en la que por sin podremos llamarle santo a San Juan Pablo II no la presidirá él, su amigo. Jo, es que vaya par, un alemán y un polaco. Hay que dar gracias por la suerte que tenemos.

lunes, 4 de febrero de 2013

El triste café




Hace unos días vi en la calle, en una esquina soleada, mañana fría convaleciente de la gripe gris ay, por fin sale el sol, al vagabundo aquel que me recuerda a Roger Hogdson. Hace mucho que no le veía. No me daba tiempo a invitarle ni a un triste café, porque iba yo cargado y apresurado, peste de la vida moderna.
Ahora ya no deambulo por su barrio, pero sigo pensando en él.

En la radio, en Discópolis echan una serie sobre rock sinfónico y progresivo, por pasión del locutor y aclamación de los oyentes. Propone a ver qué pone, si Mars Volta, que son actuales, raros y fascinantes o si Supertramp, buenos, comerciales y un poco antiguos. Hace lo normal, poner los dos. Roger Hogdson, el de verdad dejó el grupo no por las desavenencias habituales de las estrellas del rock, sino porque a su chaval le iba mal en el cole y decidió tomarse una pausa en el rock para enderezar al bigardo. Mars Volta son alucinantes.


Otro día me paro y le endoso un bocata que no se lo salta un torero.

domingo, 6 de enero de 2013

La Monarquía

Está la güep, entre lo navideño y el tedio, un poco aletargada. Así que no me voy a complicar la vida, que es tarde, hay sueño y ya veo los camellos por las esquinas.

Esta tarde noche en la Cabalgata me he inflado a gritar "Viva el Rey" a la que veía a un tío con barba o a un negro de color negro. La peña, que estaba por lo de los caramelos y por insultar a los mozos de escuadra, no pillaba la ironía, claro está.



Enfrente, el bobo que había colgado la bandera secesionista, fijo que ni se enteraba.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad

Para desentrañar el misterio de los globos, leed aquí, o mirad aquí. O incluso aquí, pese al carota de Marcos J. (¿de jeta?, que pilla la foto pero no pone el enlace, joé qué morro, chato.)
Y con música, aquí, como siempre.
Por ejemplo, o sea.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El de la trompeta ha vuelto



Llevaba una semanas sin oírle y me daba que alguien le habría echado al fondo del minilago para que se lo zampasen las carpas o los mobidics esos colorados que hay por ahí. O el musgo, que se lía una de verdura submarina que ahí tiene que haber una central nuclear o algo.
Y resulta que escucho el tubutú. Para mi que intentaba tocar la canción aquella de Bonnie and Clyde, que era una peli de malos que te ponía triste y que uno nunca terminaba de aclararse si Faye Danaway era Boni o Claid. Suena raro, como perdiendo fuelle, como si le hubiesen perforado un pulmón de un mal tiro enrevesado. O con un punzón, en plan venganza entre apostadores de carreras de caballos. Luego está, en plan macarra, el Boni de Barricada, que me parece que yo conocía una prima suya. O de otro, ay no se.  Lo cual que es normal que me figure al trompetista en el fondo del lago. Minilago.
Ey, ts,ts, oigo mientras paso raudo y velos a la MamádelPianista, que me ha visto pasar como una exhalación, como cuando Induráin dobló en la misma contrarreloj al gitano Chiapucci primero y al elegante Bugno después, que un poco más y se caen de lado, los pobres del susto. Uy, hola MamádelPianista. Los dos vamos justillos, pero llegamos. ¿Has oído al de la trompeta? Si. Menos mal, o sea que no son imaginaciones mías. Qué mal toca, ¿no? Pues si. Pero tiene voluntad. Eso si. 
Pues vale.


Cojo este bonito dibujo de aquí, que conste

De vuelta tocaba algo que parecía Barras y Estrellas. Pero eso si que han sido imaginaciones mías.