viernes, 12 de octubre de 2007

Dudas (y certezas)

Pues yo no se, no lo entiendo mucho. O puede ser que lo entienda demasiado. Pero no me lo explico. Por qué parte de la peña se siente ofendida con estas cosas. Por la bandera, digo.


Porque los que son capaces de enhebrar idea y cuarto te salen con las historias del abuelo cebolleta. Y entonces a mi me da por pensar en la suerte de los alemanes, los franceses, los italianos -¡los italianos!- los irlandeses, los estadounidenses, no se, hasta los daneses que son como yogures con pecas -¿o eran los suizos?-, que en las banderas ven lo que ven. La historia que les ha traído hasta aquí y los proyectos de futuro en común.

Pero aquí la peña sigue taladrando con presuntas izquierdas y supuestas derechas. ¿Tan tontos creen que somos?

Hace unas semanas creo que fue, cuando unos idiotas, para tocarle la bandurria al Príncipe y su DoñaChurri le salieron por donde Deusto con unas banderas republicanas dando la matraca.
Como esos alcornoques no se han leído ni media página de un libro de historia, tan borrokos y tan borrokas no tenían ni idea de que la bandera republicana también es la rojigualda, la de la primera y que la tricolor, la de la segunda, era tan española como la que luego ellos suelen quemar cuando cantan aquello de que la una si y la otra no.
Entristece todo esto. Sobre todo comprobar que estamos completamente rodeados de imbéciles e iletrados.

jueves, 11 de octubre de 2007

Sobrecogedor

Con todo el rollo de las ampliacioens de El Prado, al pobre Antonio Moro le tenían encerrado en los depósitos y apenas cada cierto tiempo, le sacaban algún cuadro para que le diese el aire o así.
Claro, qué quieres llamándote así de un modo tan incorrecto y tan chungo.
Y encima sólo pintaba gente bien, ya se sabe.
Fatal, fatal.

Pues que en cuando decidan echarlo al contenedor o a la recogida de trastos viejos e inútiles del Ayuntamiento, si puedo, le echo el guante.
Aunque a veces sea fascinantemente sobrecogedor.



María de Inglaterra

Antonio Moro

miércoles, 10 de octubre de 2007

Lo de Carlos en San Sebastián (II)

Hablaba el otro día sobre Carlos y las aventuras de 24 Imágenes por segundo. Lo puse, cosas del directo, el día después de los premios que dan en el Festival de San Sebastián. Estrellazas y nivelón. O no, pero es -nunca mejor dicho- otra película.

Estábamos en que Iñaki, Carlos y yo habíamos conseguido acreditarnos para el evento, y allí que llegamos, con la boca abierta y dos duros en el bolsillo. Nos metíamos unas panzadas de películas tremendas, la mayoría infames, por no decir prácticamente todas. De aquella edición, lo único que se salvó fue la ganadora de la Concha, Alas de mariposa, de Juanma Bajo Ulloa, al que luego entrevisté un par de veces y me explicó cosas divertidas del festival, y Barton Fink, de los Coen, una peli rara, rara de dos estrellazas a los que el máximo estaf de 24IxS admirábamos tras su nunca igualada Muerte entre las flores. También me gustó mucho una que se titulaba Scorchers, que tenía un tono de irrealidad encantadora. Y un arranque en plano fijo con el padre de la novia hablando a cámara muy bonito. Bueno, no os la cuento. Aunque la verdad, no creo que nadie la pueda ver en la actualidad. Cosas de las teles.



Total que allí íbamos los tres, Iñaki haciendo las fotos, tomando notas de las ruedas de prensa y cogiendo sobre las pelis que más jugo tenían. Iñaki después escribió una cosa buena sobre una productora rusa de la que pasaron unas cuantas, olvidadas e interesantes. Carlos, además de lo que se apuntaba para la revista, había conseguido duplicar su tareapara mandar una crónica diaria a un periódico de Zaragoza de corta vida. Él, muy en su papel de crítico concienzudo, durísimo y culto, repartía estopa que daba gusto. A media tarde larga, creo, se iba al Centro de Prensa, pillaba un ordenador y perpetraba sus textos. Luego íbamos a tomar algo por ahí y nos ventilábamos alguna de las pelis de sesiones raras y nos echábamos un sueñecito, mayormente. En estas cosas se aprende a rentabilizar el tiempo.
Por las tardes nos programábamos el día siguiente. La de la Sección Oficial no nos la perdíamos, luego la rueda de prensa, que solía ser terrible. y a partir de ahí, sobre todo Zabaltegui por un tubo, que es donde llegaban cosas más interesantes, ya testadas o incluso estrenadas por ahí y que no tenía un carácter tan promocional como las oficiales. Allí vimos Siempre felices, una película española hecha con cuatro duros y con un guión digno de estudio para cualquier aficionado a la cosa. Dirigida por Pedro Pinzolas, si la vimos cien personas -desde entonces- creo que hemos sido muchos. Gran peli. Una vez por la tarde me llegué a una tiendita de discos que había al lado de la pensión donde dormitábamos Iñaki y yo y me compré un casete de Anderson, Bruford, Wakerman y Howe.
Total, que tenía que venir de Niro. Me parece que presentaba algo, o que venía bajo contrato a dejarse ver. El jueves, por decir un día, llegaría, le agasajarían con las cosas, se pondría ciego de kokotxas y adiós muy buenas. Mañana de Niro. Vale.

Bueno, qué, carlos, ¿hoy de qué? Y Carlos nos cuenta. He mandsado una sobre la llegada de De Niro, la que se ha liado, las jovencitas como locas, las señoras mayores, desde su fría dignidad con la boca abierta, txirimiri como bienvenida y a punto para ser honrado por los funcionarios del Festival, que tan pocas alegrías nos está dando. Carlos siempre listo para dar caña. Oye, Carlos, pero de Niro aún no ha llegado. Eran, no se, las seis y no estaba previsto que aterrizase hasta las ocho, por ejemplo. Bueno, mira, es lo que pasará, total. Y así quedó la cosa. Nos fuimos de pinchos, anduvimos por ahí, nos tragamos alguna otra castaña, y hasta mañana, que vaya bien.

Y por la mañana, en el suplementillo del Deia que nos daban a la entrada de las zona sde prensa, leemos que de Niro, a ultimísima hora se ha rajado y ha dejado colgada a la organización, con lo que la gran estrella del año es la ya comentada Jane Seymour, de la que, por cierto, Carlos, que la vio de cerca, nos dijo que estaba mucho más cañón de lo que parecía en la tele. Porque cine, esa chica tampoco.

Claro, a Carlos, un poco más y le da un infarto. Evidentemente, no hubo tiempo de rectificar aquella información -por llamarle algo- y el pobre las pasó canutas. Normal. Claro es muy fácil hacer sangre de la cosa: inútil, informal, hasta jeta y poco fiable. Pero no es ciertto. Carlos metió la pata, pero él no era, no es así. De hecho, esa oinformación pudo ser así, caso de haber llegado de Niro. No lo disculpo, claro, ni digo que la culpa sea de actor por no comparecer. Fue un error por falta de profesionalidad, sin duda, pero ¿quién no ha metido la pata alguna vez? Yo, el primero. Si hago inventario de todas mis notas desacompasadas, me daban un pelotón de fusilamiento cum laude. Así que más comprensión, ¿no?. Y Carlos es mi amigo, o sea, que hay que apoyarle, hasta en sus torpezas.
Como el periódico aquel tampoco era gran cosa, pues la sangre no llegó al río, pero él sufrió bastante. Como es normal, por otra parte. Y como era muy bueno, pues siguió escribiendo cosas estupendas y siendo un buen amigo. Aún recuerdo, por ejemplo, en prácticas de radio, cuando le toco dirigir al grupo y nos dejño a todosalucinados con unas brillantes entradillas y pasos a las informaciones que hizo siguiendo colores, el verde la esperanza, claro, el rojo de la sangre o el marrón de la política. Estupendo Carlos.

Al cabo de los años, en 2000, en concreto el 29 de septiembre, Robert de Niro recibió de manos de Bardem el Premio Donostia. Esta vez no falló. O le pagaron mejor. Carlos bien, me parece.

martes, 9 de octubre de 2007

El bautizo de Marc

¿Os acordáis de Marc? Os lo recordaba el domingo, precisamente el día en que celebramos su bautismo.

Bueno, fantástico, estuvo la mar de tranquilito, con un pequeño conato de bronca transformado en dulce sueñecito en brazos de su papi. El personal, que le miraba, todo estupendo. Raimon, el eterno bautizador de la familia, ofició estupendamente, nos recordó el valor de los símbolos en el rito, nos fue explicando el por qué de cada cosa y se le vio lo que sabe después de toda la vida enseñando. Para los bises, como si dijéramos, cogió al bebé Marc en brazos y le dió las gracias por ser señal de la presencia de Dios, por la reunión de la familia y amigos, ypor ser promesa y esperanza de futuro. Me gustó lo que dijo sobre los papis, que son optimistas, porque ponen hijos en el camino cara a un futuro que esperan mejor. Bueno, más o menos, porque Raimon de vez en cuando se merece unos subtítulos, que va a su aire y, o hace veinte años que le conoces, o no le sigues.
Memorable fue el momento en que avisó a los del fondo de que había sitios libres a su alrededor. Y allí que nos fuimos sus exalumnos aguantándonos la risilla viendo que los años no pasan y que Raimon sigue dispuesto a sacarnos los colores con tal de tenernos cerca. Y encima a las chicas les quita años: "tú tendrás... veinticuatro, ¿no?" Todo un caballero.
Marc ni lloro con el agua, todo un crac. Los papás y las nenas nos dijeron unas palabras, le echaron fotos, les aplaudimos -a instancia de Raimon, inédito, el cura animando a la claque- y nos emocionamos un ratito. Todo estupendo. Y cuando termina, me dije Joan: "ahora, antes de que bajen, yo me escapo a ver el cole". Bueno, vale. Y Helena me dice algo parecido. Total, que formamos un comando de cuatro, con Cristina y este Nodisparenalpianista que les cuenta, en busca de las aulas perdidas. Y comienzan las batallitas.

Que si yo sólo me se los pisos desde el tercero hacia abajo, porque llegué en sexto, que si los cristales de las puertas los han cambiando, peor los pupitres siguen siendo estilo nigeriano, que si el voto de pobreza es lo que tiene ¿os acordáis de la calefacción que nunca tuvimos?, ¿alguien sabe forzar cerraduras para entrar en las clases?, allí estaba el museo, donde tenían aquel gorila disecado, asqueroso y feo, ¿no estaba allí? no, allí el de los pajarracos, ¿y la mesa de pinpón?, joer que eso era enfrente, en el edificio de BUP y COU, ay, yo es que de esto me acuerdo a trocitos, es que te haces mayor, guapa. Pues Raimon dice que tengo veinticuatro. El otro.
Joan que se pone a buscar la orla, todo un clásico en las rutas de exalumnos por el cole. Yo aún no entiendo por qué, pero para mi que juegan a las sillas musicales, pero con las orlas; así que de año en año las cambian de sitio. Total, que como para estas cosas es un hacha, Joan la encuentra en el pasillo del primer piso, en la zona de aulas de octavo. Recuerdo que aquel fue un gran año. Lo pasé muy bien, aquel año y los siguientes. Suena muy bien el piano.

Cosas de la tecnología, la vamos a liar: ¿nos hacemos una foto delante de la orla? Vale, ni uno con cámara. Pues con el móvil. Con un par. De móviles, digo. Y comienza la tontada, oye que no cabemos, hay que apretarse mas, que esto no se ve, tralará. Intentamos secuestrar a algún invitado, pero no cuela con el abuelo de Marc, que anda atrapado por su hermanita Blanca. Al final oigo que baja otro y resulta que son Marc y su papá Paco. Joer, les digo, este no nos vale, que va con niño y ha de salir en la foto. Al final le lio y nos metemos los cinco en la foto, apretujadillos y troceados, pero la cosa resulta divertida. Marc no sale en la foto, porque aún no es exalumno del cole. La veteranía, que es un grado, y al que no le guste, pues que se haga anarquista, jolín.

Lo del fondo es la orla, palabrita.

Los de delante, pues... los orlandos

Después de la sesión de fotos caótica, desmelenada y divertida, nos vamos a dónde la cosa alimenticia, y nos lo pasamos de miedo. Con un poco de suerte rehacemos una buena amistad, con otra, montamos un cenorrio pendiente y con otra poca más, se irán arreglando algunos problemillas que hay por ahí. Raimon dice que Marc dará fuerzas. Y yo me fío de los dos.

lunes, 8 de octubre de 2007

Recuento de libros de viejo I: Alimenticio

Esto era lo que rezaba en la portada de un disco recopilatorio de una revista muy moderna de músicas muy modernas, tendencias muy modernas y cosas muy modernas. Me puse a juguetear con el paint y perpetré el dibujito, relativamente inspirado en ese cedé pero más en la frase o lema.
Esto, hablando de moderneces, podía haber resultado un proyecto de flyer que es como le llaman ahora a las octavillas o a las hojas volanderas. Pero claro, un modernillo de esos medio daltónicos y con poca afición a la ducha no le va a llamar octavilla a una octavilla, que parece que suena a pasantía antigua o a negociado de buró y tintero para los cuños.

Y resulta que me llevo un alegrón cuando encuentro en Austral, dos de Shakespeare. Con lo que cuesta localizarlas ahora en castellano. Que sales de Las comadres de Windsor, Macbeth, Hamlet y Enrique IV y las cosas se complican mucho. La tempestad aún, pero Enrique V o Trabajos de amor perdidos imposibles. Total, que me alegro cuando veo Noche de Epifanía y Tito Andrónico en un mismo volumen. Y me la compro, claro.

Y abro y leo. Y me gusta. A ver, es fácil que me guste, la verdad. Y ahora lo pongo, para compartirlo.





ESCENA I

Aposento en el palacio del Duque
Entran el DUQUE, CURIO y SEÑORES, MÚSICOS tocando

DUQUE
Si la música es el alimento del amor, tocad, saciadme de ella, para que, a fuerza de escucharla, mi pasión pueda enfermar, y así morir. ¡Repetid ese trozo! Tiene una lánguida cadencia. ¡Oh! Vibra en mis oídos como el suave susurro que sopla sobre un bancal de violetas, desprendiendo y arrebatando su perfume. ¡Basta! No más. Eso no es ya tan melodioso como lo de antes. ¡ Oh espíritu del amor! ¡Cuan sensible y voluble eres! Tu capacidad, no obstante, es inmensa como el océano, donde nada cae, sea cual fuere su valor y talla, sin que entre en disminución y pierda precio en un minuto. Tan fecunda en creaciones es la fantasía, no más que elevación imaginaria.
-
Pianísticamente bello, ¿verdad?

domingo, 7 de octubre de 2007

Marcando los tiempos se me echan encima. Los tiempos, digo

Domingo

Los aviones, ya anticipé. El martes tengo fotos, creo. Ya haré una segunda parte para pegarlas. Si supiese pegar vídeos como hacen Marta y J (punto) con sus bitelidades os pegaba una pijada de la Patrulla. Pero los vídeos son un poco rollo, ¿no? Haré una encuesta.



Lunes

Como terminaba lo de San Sebastián, se me ocurrió lo del la historia de Carlos. Está pendiente la segunda parte. No me olvido, no me olvido. Carlos, qué majo.



Martes

Como se me acumulan las cosas, coloco hoy lo de la Patrulla. Qué trabajo, cosas de la técnica, como el deubedé no está cerrado no se pega, pero en la tele se ve. Ay, la sencillez de la técnica, decimos los antiguos, pero claro, entonces no habría ni gueps ni emepetreses. Pero más tranquilos, ¿no? Haremos una encuesta.



Miércoles

Hoy tocaba darla la bienvenida a Jsv por su aterrizaje literario. Hace tiempo que le daba la tabarra con lo de ponerse en el mundo güep, pero que si si, que si no, le costaba entrar. Y al final entra. Os lo recomiendo vivamente otra vez. Además me paga cubatas cada vez que lo hago. Eso si que son amigos, joer.

Pero como las circunstacias son cómo son, el día 3 hacía tiempo que tenía pensada la entrada relativa al día 3. Un día de ilusiones, de comienzos, de aroma de libros viejos, de atardeceres fugitivos, de zuritos de tarde, de victorias y derrotas osasunistas y de ver por fuera las luces del bar aquel de donde Telefónica. Pampalunadas, que dice aquella.



Jueves

La Mamádelpianista celebra su santo revolucionándome el garito. Aprovecho para comentar otras cosicas, pero como tengo una famélica legión de lectores fiesteros, aprovechan para ponerme patas arriba el saloon.

Qué majos sois.

¡Pero qué gorrones!!



Hablando de todo, coloco nueva encuesta a petición de María. Y luego se queja. Hemos conseguido llegar a 22 votos, creo. Espero que con su encuesta, batamos con creces esa marca. Por favor, todos a votar como locos.





Viernes

Veo que en lo de Rocíoalaldrida, o sea, la aquella de antes, que me llamam memo. Y que encima quiere que me rebote. Bueno es una cosa de esas que uno dice no se qué y que animan a otrs a que hagan lo mismo. A mi me molaría más que le llamasen cadena, pero le llaman Meme, que me suena raro y feo. No soy muy de esas cosas, ya véis que he agradecido vuestra locura generosa cuando me habéis premiado con esa cosa tan graciosa, pero no se... no soy muy de aspavientos. Me gusta más la rutina de los colores y el brillo exótico d elo cotidiano. Peo como Rocío me propone rebotarme, pues a ver. En unos días a ver si meto caña.



Sábado

Ayayay. Se me va el horario y no hay entrada. Bueno, lo arreglo malamente, pero espero que me lo sabréis perdonar. Además para la próxima semana tengo citas pendientes, así que no me presionéis, jolines.

Por otra parte, y ya que sale el tema, estad atento a la cuenta, que pronto (espero, par quien tenga que tomar nota) caerá el próximo capítulo. Yo estoy frotándome los ojos para leerlo mejor. Venga, que esto se anima.



Domingo.

Dentro de un rato Marc dejará de ser morito y nos vamos a poner más contentos que castañuelas ante evento de tal magnitud. Ya os contaré. El pobre ya va a la guardería. ¡Padrastrones!

sábado, 6 de octubre de 2007