Bueno, pego hoy la espampilla del macizo (conste: lleva airbag de serie en la curva de la cerveza y esas entradas interesantes son una alopecia en toda regla, a ver) y que pase lo que tenga que pasar. A ver si se cruje el buzón o algo.
Otro día profundizaremos.
PD: Cerrada ovación para quién ayer participó.
PD 2: dDnde se habrá visto un astronauta con esa facha. ¿Alguien se imagina a John Glenn, un decir, si afeitar? Que no, hombre, que no.
miércoles, 30 de abril de 2008
La venganza de Lem
A ver, que obligatorio no es, eso está claro. Pero no se, el pobre Lem se merecía un buen chorro de comentarios. Bueno, en realidad lo que se merece es que le leamos, al menos Solaris, quee sta requetebien, incluso -o sobre todo- a los no amantes de la ciencia ficción. Es como una vez que uan profesora argumentaba sobre Crónicas marcianas y la ciencia ficción. Yo defendía que era más poderosa su cosa lírica. Y luego llegó Sardá para darle la razón a ella. Pero el trabajo ya estaba hecho. En fin.
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Intente hacerlo en su casa perezoso
martes, 29 de abril de 2008
En la sala de espera
Que parece la Onu, oye. Que los pobres médicos y las sufridas enfermeras pasan las de Caín para llamar a Mustafá nosecuantos a Chu en Lai no se qué o los pakis y de por ahí, que es que no me extraña que se armen colas, sólo para aclararse los unos y los otros es para que echen la mañana. Si encima el médico se recrea en la suerte por cosa de la profesionaliad y todo aquello, ahí te dan las uvas, como es de ley. Si es que le programan las visitas de cinco en cinco minutos y ya me dirás, que los pobres jubilatas ya se echan el triple en cuanto les piden que se quiten el refajo para verles las pupitas, y los de la Onu, a más a más, que dicen los aborígenes, que no nos aclaramos ni a tiros. En fin.
O sea, que cuando me da visita me llevo un buen libro y a ver si le meto un empujón. Hoy me he llevado un libro de Stanislaw Lem, Provocación, el último, o penúltimo traducido al castellano por uno que nos cuenta en el prólogo lo que le parece a él. No se, un prólogo extraño y prescindible, pero ya que estaba, pues se lee. El libro recoge dos textos a modo de crítica sobre dos libros fantásticos. Fantásticos por inexistentes, digo. En la primera crítica comenta un estudio sobre la génesis y significado del Holocausto nazi. Hay propuestas de interpretación muy interesantes. Me parece muy interesante lo que apunta como un deicidio simbólico el hecho de liquidar al pueblo elegido para, una vez liberados de Dios y del hecho religioso, erigirse como pueblo superior cuyo único límite es su propia voluntad. Claro, en ese plan, si te molesta el vejete, matarile, si te molesta el cojo, matarile, si te molesta lo de la barriga, matarile. Qué cosas, ¿no?
El otro es un comentario acerca de un libro que pretende explicar todo lo que sucede en el mundo a todas las personas en unmismo minuto. Y resulta muy simpático el ejercicio que realiza de matemática recreativa para darnos idea de la complejidad del asunto. Qué voy a decir yo, que llevo no se cuántas entradas dando la murga con un tonto que rompe la estilográfica en un café.
No me esperaba que el libro fuese así, o sea que, en cierto modo ha sdio una pequeña decepción. Sobre todo, porque pensaba que todo el volumen trataba sobre el Holocausto judío. Pero lo que ha supuesto sorpresa, es decir el segundo texto es muy inteligente y personalmente me resulta muy curioso y sugerente. Buena elección al fin y al cabo. Recomendado queda.
lunes, 28 de abril de 2008
Estaba vacía
Iba a tirar de frigo, pero he visto que lo tengo como el de las casas de los pijos. ¿Os habéis fijado en esas neveras que sólo tienen un trozo de magret de pato con pelos, media botella de un rioja, un huevo, medio tomate y un trozo de una barra de mantequilla de papel dorado con letras muy raras, que parece un lingote? Tirarán de telepizza, porque de ahí, no sale una cena ni de casualidad.
Y mira que es fácil, que el otro día unos de túper en el trabajo hablábamos de eso, del apurillo de comida, ay que se me olvidaba y de cómo hacerla en diez minutos o así, con cosicas normales, si te medio apañas. Si al hervir la pasta haces un puñado más tiene un congelado estupendo y te saca de apuros los días malos.

Además, en agua se descongela en un segundo y queda como recién hecha. Si quieres le pegas un par de vueltas en la sartén con ajo y aceite y alguna hierba o no. Un poco de atún y unos tomates, que quedan bonitos los cherris, pero son un poco ñoños, esa es la verdad. A mi me gusta usar tomate pelado de bote para hacerlo frito y así. Se coge ese, se trocea, se guarda el líquido, y se mezcla con la pasta para calentarlo, sin llegar a freirlo y se añade el líquido para que no quede resco. Luego el atún ya mencionado y lo rematas con rúcula, un buen puñado, con cuidado de moverlo, porque es muy finita y enseguida se hace demasiado. Dos vueltas de sarten y listo, casi sin fuego. Lo sacas y lo puedes consumir frío, del yiempo o caliente. Si es en frío, con un chorrito de vinagre de Módena y si es en caliente, le van también unas alcaparras, por ejemplo.
Oye, pues eso te resuelve una comida de túper a las mil maravillas. Con una buena fruta y un chusco de pan para los más muertos de hambre, ayuda a la supervivencia. Y a resolver la güepada de hoy. Qué cosas.
Y mira que es fácil, que el otro día unos de túper en el trabajo hablábamos de eso, del apurillo de comida, ay que se me olvidaba y de cómo hacerla en diez minutos o así, con cosicas normales, si te medio apañas. Si al hervir la pasta haces un puñado más tiene un congelado estupendo y te saca de apuros los días malos.

Además, en agua se descongela en un segundo y queda como recién hecha. Si quieres le pegas un par de vueltas en la sartén con ajo y aceite y alguna hierba o no. Un poco de atún y unos tomates, que quedan bonitos los cherris, pero son un poco ñoños, esa es la verdad. A mi me gusta usar tomate pelado de bote para hacerlo frito y así. Se coge ese, se trocea, se guarda el líquido, y se mezcla con la pasta para calentarlo, sin llegar a freirlo y se añade el líquido para que no quede resco. Luego el atún ya mencionado y lo rematas con rúcula, un buen puñado, con cuidado de moverlo, porque es muy finita y enseguida se hace demasiado. Dos vueltas de sarten y listo, casi sin fuego. Lo sacas y lo puedes consumir frío, del yiempo o caliente. Si es en frío, con un chorrito de vinagre de Módena y si es en caliente, le van también unas alcaparras, por ejemplo.
Oye, pues eso te resuelve una comida de túper a las mil maravillas. Con una buena fruta y un chusco de pan para los más muertos de hambre, ayuda a la supervivencia. Y a resolver la güepada de hoy. Qué cosas.
domingo, 27 de abril de 2008
De fotos, zapatillas ramonianas y lo fácil que es leerse unas cositas
Eso casi suena a las matemáticas antiguas aquellas, no se si os suena.Yo aún me acuerdo del día que las abandoné para poner mi materia gris en empeños mejores. Mejores bajo mi punto de vista, no significa que fuese así, pero al menos me gustaba más. La pobre calculadora científica se quedó a medio amortizar, pero, a cambio, ahora se sacar porcentajes y los entiendo. Bueno, ya lo explicaré otro día. Por cierto, tengo unos temas pendientes por ahí, peor no desesperéis, que ya iré haciendo. Así,a vuelapluma me acuerdo de Ocatarinetabelatchitchit, de Calvin o de algunas cosas musicales. De todos modos, como hay confianza, ya me iréis diciendo, que no es plan hacer ahora una agenda.
Venga, va, al asunto.
Resumen.
La bici sin frenos, los libros, dedicados, pero por los lectores, las botas seguras, aunque Los Ramones eran más de zapatilla J'aiber, o como se llamen, que los humildes éramos de copias Victoria, que le inflamaban a uno el ánimo, con ese nombre, el resumen con foto, como está mandado, que es que uno innova y no se le comprende.
Para lo demás, joer, pues no seáis perezosos, pinchad en la columna lateral y os leeis los días perdidos, que a veces soy un poco taladro, lo admito, pero esto tampoco es Guerra y paz, que en media patada, con botas o zapatillas de baloncesto se tiene bien leído.
Bueno, venga, que no llego. Id poniendo que iré colgando. Hasta pronto, feliz semana a todos.
sábado, 26 de abril de 2008
Vecindarios
Animados. Pero en buen plan. Nada de botellón o sarandonga, arroz con bacalao, ya sabemos por dónde vamos.
Me refiero a la cosa elegante, como decían unos, que tampooco es para tanto. Y la otra, que era la experimental y que tampoco, o sea.
Una canción y una historia. Un entretenimiento, y también invitación para si alguien se anima a echar una mano. Bueno, ya está. Me estoy regenerando, hoy no he robado cuadros. Algo es algo. Letrados, intentaré que no hagáis negocio conmigo, de buen rollo.
viernes, 25 de abril de 2008
Arrebato
Tras un arrebato, según sacaba el voluminoso catálogo de la exposición sobre Victor Hugo, descargó el soberbio tocho sobre su pie izquierdo. Más concretamente, sobre los dedos. De más daños le libró el hecho de que calzase unas viejas botas de imitación de las de soldado, reminiscencia de su anterior vida como casi punqui. En realidad no es que le gustara aquel submundo más bien sucio y de discursos primarios, pero es que había heredado las viejas cin
tas de su hermano, llenas de Clash, de Damned y hasta de Ramones. Y aquello no le cambió la vida, pero le entretuvo bastante. Una vez, con una de Violent Femmes, intentando darle la vuelta con un bic, le dio un golpe de mano más fuerte y empezó a salírsele la cinta. Al intentar acelerar para que volviese a poner en su sitio, se le lio aún más. Y cuando quiso desliarla, terminó por llenarla de nuditos. Bueno, tampoco era tan grave. Ya la compraría en otro momento. Las botas de punqui.
Una vez le dijeron que tenía aspecto de poeta, pero es que no se había peinado. Si le hubiesen visto los pies, le habrían dicho que parecía el primo tranquilo de Joe Strummer. A veces no le entendían.
Un día dejó de ponérselas. Y se pasó al abrigo. Y a veces olvidaba el peinarse. Pero iba bien. El abrigo, porque en el bolsillo interior podía coger la pluma. De todos modos, a fuerza de ponerla y sacarla, la había forzado un poco de manera que a veces se le caía. A fuerza de agacharse a recogerla, se había terminado por acostumbrar. Menos mal, por suerte no se me ha roto, se decía siempre.
Hasta que se rompió. Y dijo, vaya, mala suerte.
Una vez le dijeron que tenía aspecto de poeta, pero es que no se había peinado. Si le hubiesen visto los pies, le habrían dicho que parecía el primo tranquilo de Joe Strummer. A veces no le entendían.
Un día dejó de ponérselas. Y se pasó al abrigo. Y a veces olvidaba el peinarse. Pero iba bien. El abrigo, porque en el bolsillo interior podía coger la pluma. De todos modos, a fuerza de ponerla y sacarla, la había forzado un poco de manera que a veces se le caía. A fuerza de agacharse a recogerla, se había terminado por acostumbrar. Menos mal, por suerte no se me ha roto, se decía siempre.
Hasta que se rompió. Y dijo, vaya, mala suerte.
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Si se me ocurriese apuntar estas cosas
jueves, 24 de abril de 2008
Dos horas (o menos o más)

En cosa de dos horas, menos, no se, igual una, hay que liberarse de la esclavitud de los relojes, de pulsera o esposas, en el móvil, como grilletes, hemos pasado de la cortina de agua al sol como secadero de charcos.
Se oía el repiqueteo, tictictic de los gotarrones sobre el tejadillo de la marquesina del autobús, la sirena de una ambulancia, uno que salta para subirse o para bajarse, que con el paraguas no entra -o no sale- y que se lleva un remojón de campeonato. Mucha gente se enfada. ¿No serán capaces de escucharla? ¿Nunca habrán sentido ese olor de hierba recién mojada, de piedras, grises, negras, adoquines cuando les dan las primeras aguas? Normal enfadarse si nunca lo has disfrutado, creo.
Hace unos días, hablando de no se qué -también me voy haciendo libre de la memoria-, a Rocíon le dije en un comentario que la lluvia hay que bebérsela. Una vez estuve viviendo en un sitio donde el agua de beber era de lluvia. A mi, que el agua no me gusta ni en hielo para refrescar el pacharán, os aseguro que me sabía mejor de lo que nunca, ni antes ni después me ha sabido. De eso si me acuerdo.

Me gusta la lluvia. Hasta cuando no se deja ni ver ni beber.
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Yo quiero ser un fotolog pero quedo largo
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