viernes, 25 de abril de 2008

Arrebato

Tras un arrebato, según sacaba el voluminoso catálogo de la exposición sobre Victor Hugo, descargó el soberbio tocho sobre su pie izquierdo. Más concretamente, sobre los dedos. De más daños le libró el hecho de que calzase unas viejas botas de imitación de las de soldado, reminiscencia de su anterior vida como casi punqui. En realidad no es que le gustara aquel submundo más bien sucio y de discursos primarios, pero es que había heredado las viejas cintas de su hermano, llenas de Clash, de Damned y hasta de Ramones. Y aquello no le cambió la vida, pero le entretuvo bastante. Una vez, con una de Violent Femmes, intentando darle la vuelta con un bic, le dio un golpe de mano más fuerte y empezó a salírsele la cinta. Al intentar acelerar para que volviese a poner en su sitio, se le lio aún más. Y cuando quiso desliarla, terminó por llenarla de nuditos. Bueno, tampoco era tan grave. Ya la compraría en otro momento. Las botas de punqui.

Una vez le dijeron que tenía aspecto de poeta, pero es que no se había peinado. Si le hubiesen visto los pies, le habrían dicho que parecía el primo tranquilo de Joe Strummer. A veces no le entendían.
Un día dejó de ponérselas. Y se pasó al abrigo. Y a veces olvidaba el peinarse. Pero iba bien. El abrigo, porque en el bolsillo interior podía coger la pluma. De todos modos, a fuerza de ponerla y sacarla, la había forzado un poco de manera que a veces se le caía. A fuerza de agacharse a recogerla, se había terminado por acostumbrar. Menos mal, por suerte no se me ha roto, se decía siempre.
Hasta que se rompió. Y dijo, vaya, mala suerte.

6 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Los Ramones SIEMPRE. Y las botas de pasado Punki, para Pancho, el hermano de María Lluviadideas.

Nada, otro arrebato

Néstor Aparicio dijo...

Creo que los Ramones y el tres-cuartos forma parte del pasado de media universidad española.
Dentro de diez años (bueno, ocho o nueve: los que sean) haremos fiesta alternativa punk y quemaremos tus botas en plan holocausto total.

Dulcinea dijo...

Para punkis de verdad, los alemanes. Conocí a uno en Berlín, que se portó conmigo como un caballero. Punki, pero caballero.

Los Ramones no me gustan. Será que en mis años universitarios se llevaba más la cítara ;)

Nodisparenalpianista dijo...

Siempé s´ñé con ir a un concierto de Losw Ramones, treinta canciones en treinta minutos. Buenas noches, Donosti. Y hala, treinta más. Bueno, así me lo contaron, FutBlo. Puessi, un detalle de Maríahermana sería regalarle a PanchoPunqui sus primeras botas radikales.

Fiesta punkiardiente ya, Néstor, pero antes pateamos algo, de buen rollo.

Es que son alemanes, Dulci, que se duchan y todo. Que es que allí hasta los okupas son gente presentable. Joer, viva Alemania y viva las cítaras, de camino. Y Los Ramones, créenos.

Marta dijo...

Me sentí identificada con lo de la cassette; darles la vuelta con el bic y sacarles las tripas era todo uno.

Vamos a hacer bote entre los habituales del café. Para una pluma nueva.

Nodisparenalpianista dijo...

Marta, aclara que es para el personaje, porque yo de pluma voy muy bien servido. O sea, estilográfica, que hay mucho que está esperando para sacarle punta a una bola de billar. Y como me busque uans botas punquis, la lío...