
Y allí debajo las encontraron.
¿Y qué decían?
Pues lo que nadie quería oir, claro.
Se supone que si no tienes un sitio por aquí, no eres nadie. Una vez superada la fiebre de los dominios, cualquiera tiene su rincon el forma de güeploc. Menuda tontada, pero ya que estamos, algo haremos, ¿no?
6 comentarios:
Oye... ¿Y qué decían?
Es que nadie quiere oirlo, Néstor.
Pero después de todo... lo han dicho ¿no?
Pues qué lástima. Pobrecillas.
O porque las palabras se las lleva el viento. Quizás no sabéis de la costumbre de los del carajillo y lengua suelta cuando pasa alguna miembra de buen o de mal ver, (depende del número de carajillos...), de escribir en las paredes que luego van a "empapelar". Y el desempapelador que las desempapele, sabe Dios lo que encontrará. (Atiza, vidit)
Otra encuesta chunga. Sólo admite un voto.
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