jueves, 8 de enero de 2009
Las horas tempranas (I)
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Se supone que si no tienes un sitio por aquí, no eres nadie. Una vez superada la fiebre de los dominios, cualquiera tiene su rincon el forma de güeploc. Menuda tontada, pero ya que estamos, algo haremos, ¿no?
5 comentarios:
Pues muy bien, yo quiero un cafe que toi muuuuuuuuuuuuuueta, lo de la pesiana y el tinte es opcional ¿no? ;)
Primer comentario, primer premio del año ¿no?
¡Hacía cuántooo! Esto de volver a la rutina también tiene sus encantos. El del Vienés, por ejemplo :)
Marta
!Yastá! El de la persiana es el de la camisa hortera ¿siii? !Bieeennn!
Es que las seis menos cuarto no son horas para hacer nada... Lo que me extraña es que fueran suaves en vez de resistirse al movimiento a esas horas.
Lidia
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