martes, 14 de octubre de 2008

Un buen motivo para no ir al cine





Por lo visto en el Festival de Cine Fantástico y de Terror de Sitges que es un certamen de curiosa historia, hay uno que ha presentado una película, por llamarle de algún modo, que ha tumbado a tres o cuatro espectadores, por así decirles, y ha revuelto a los demás.

A ver. Según parece es una historia de una venganza o algo así, de una chavalita contra sus secuestradores, pero algo no va bien y al final se perpetra una matanza y una serie de torturas tan gráficas que el personal se desmaya. Para evitar males mayores, los cuidadosos responsables de ese Festival de Cine, por así decirlo, han tenido la precaución de poner una ambulancia en la puerta para asistir a los que quedaran fuera de combate. Pues mira.

Claro, a mi me falla todo.

O sea, que el recreo es ver torturas tan salvajes que no sólo te revuelven la tripa, sino que hasta te pueden llegar a dejar KO. Además, al animal que fabrica esa basura, no sólo le pagan, sino que además le promocionan en un festival basurero. Digo eso, porque lo que en su día era un festival de género importantísimo en el sector, probablemente el mejor del mundo en su especialidad, intentó ser reconvertido en Festival de Cataluña, en general, para hacer la cusqui a los de categoría A, para arrasar con el de Valladolid y para justificar que algunos sacamantecas enarbolasen el banderón para mantener su momio. Aquello fracasó, peor a cambio trajeron al prescindible Tarantino y a un Woody Allen en horas flojas que hace lo que sea para que le sigan pagando por rodar un guión que parece siempre el mismo. Si al menos fuese el de Manhattan o el de Delitos y faltas. En fin.


Luego lo de la ambulancia. Que te da un mal y te has de esperar hasta que llegue. Que sales del hospital con la pata quebrada y sin caérsele la cara de vergüenza a la de la ventanilla te dicen “tenemos una espera estimada de seis horas para las ambulancias de vuelta a casa”. Con un par. Aunque claro, si estás taja y buenorra, resulta que algunos camilleros chungos te hacen estampillas mientras te dan un masaje cardíaco, pero por fuera. Y claro, no todos serán iguales, seguro, pero me empiezo a aburrir de ver ambulancieros mano sobre mano, fumando dentro de las ambulancias, atizándose sus sucias rastas o llevando de baretos, yo te acerco que me viene de paso, a las borrachas que están fuera de turno. Es la cosa: los recursos priorizados –que es palabro moderno y, por lo tanto, feo- según las necesidades de los ciudadanos.

Me he acordado del amigo Goti, que no era mafioso sino buena gente. Creo que lo conté en su día. Un profe nos dice un día que si le cedemos una hora de clase porque quiere comentar unas cosas sobre el aborto. Se acepta la petición y nos avisa: ilustraré mi exposición con unas diapositivas, algunas de ellas de alta crudeza. Evidentemente y tratándose de una actividad voluntaria, el que quería se iba y el que no, se quedaba. Yo diría que todo el mundo se quedó. Don Esteban comienza a contar la cosa técnica, digamos, del asunto. O sea, la escena y la operativa del crimen. Aquello ya le cruje la tripa a más de uno. Por favor, podrían apagar las luces.

Y aquello se convierte en un espectáculo de sangre que uno es incapaz de imaginar hasta que no lo ha visto. Mutilaciones, abrasamientos, restos triturados, seres humanos mal triturados, decapitaciones, o sea, un festival del mal en estado puro.

Algunos salen desencajados. Algunos salen llorando. Casi todos aguantamos como podemos.

Boum!

Y Don Esteban explica que cuando se habla de tal técnica lo que se hace es eso. Y cuando se habla de esta otra técnica, lo que se hace es esto otro. Y eso sobrecoge aún más que lo de antes.

Unos recogen al pobre autor del “boum”. Es Goti, que se ha desplomado. Cuando entre dos le acompañan fuera del aula para que se despeje, le de el aire, se refresque o se meta un coñac entre pecho y espalda, se les vuelve a desmayar.

Creo que nadie recriminó el haber hecho aquella exposición imprevista, a salto de mata y fuera del temario. Pero también creo que par nadie fue plato de buen gusto.

Ayer, o anteayer, vamos, hace dos días, una cuadrilla de insensatos pagó por ver, del modo más realista posible –tanto que fueron capaces de llegar hasta a su propio riesgo personal- cómo se causa dolor a la gente. Y nadie hace nada para impedirlo.

Luego aún quedan tontos que se preguntan cómo puede escribirse poesía después de Auschwitz. O de Katyn.

Pues mojando bien la tinta, idiotas.

Aunque sea en sangre.

15 comentarios:

Néstor Aparicio dijo...

Plas, plas, plas... Aún a riesgo de parecer faccioso o trotskista, aplaudo. Sigue habiendo mucho imbécil (entre los que me incluyo) que no sabe de qué va la vida.

Myriam dijo...

Pues sí que es un buen motivo.

manuel de la rosa dijo...

Es que bestias los hya en todas partes... te cuento: el otro día en clase de ETICA... viendo la peli "el pianista" ...los alumnos se reina cuando lanzaban a los de silla de rueda por la ventana de un 3º o 4º piso...saludos

María dijo...

yo no lo entiendo, de verdad... ¿cómo puede a alguien apetecerle ese plan? No puede ser nada bueno.

Nestor, una cosa es no saber de qué va la vida y la otra esta. Y no me creo que no sepas de qué va la vida!

Rocío Arana dijo...

Hombre, mu chulo el post, pero Woody Allen no está en horas bajas ni escribe siempre el mismo guión.

Dulcinea dijo...

Pues sí. Toda la razón, Pianista. Me traes a la memoria la polémica que hubo con "La pason de Cristo" que los analfabetos que no saben cómo era la pena de muerte de los romanos, calificaban la peli de género Gore.

En cuanto a apetencias, gustos, y opiniones bestias, os cuento. Hoy. Clase con los de 4 de eso. Me preguntan por qué la prostitución no puede ser una elección profesional. Argumentan que todos trabajamos a cambio de dinero, y que no hay diferencias. Las chicas de la clase defienden su derecho a ser prostitutas profesionales, si eso es lo que quieren.

Nodisparenalpianista dijo...

Anda que no, Néstor, anda que no. Y ni lo uno ni lo otro, que lo se yo.

Myriam, sólido como una roca.

Tucci de la Rosa, tal y como está el patio (también el escolar) aún me hago cruces de cómo los contuviste para que no se tiraran entre ellos. Esto se hunde, aunque unos pocos luchéis para volver atrás la cosa.

María, pues yo se de muchos a los que esto les alucina. Por no hablarte de las pedorras (y pedorros, que la miembra me sacude) disfrazados de siniestros por la calle Tallers, al de las tiendas de discos, maquillados como si les sangrase la cara o con lentillas de esas blancas como el idiota de Marilinmanson. Somos más modelnos que pa qué.

He oído decir, Rocío, que está ínfimo, pero hay quien por dos duros hace lo que sea.

Jo, Dulci, pues ahora que lo dices, reconozco en algún admirador de esa basura de cine lo que comentas de vapulear "La Pasión" por escabrosa, sangrienta y desmedida. Sin duda, "La Pasión" es una peli muy fuerte, muy bruta y salvaje, pero es que las crucifixiones romanas eran así. Estarás conmigo en que después de verla (o después de leer los estudios que hace la actual medicina forense sobre los acontecimientos de la Pasión) el Cristo de Velázquez aún nos sobrecoge más. O el Critos yacente aquel de la Iglesia de San Miguel, si mi maltrecha memroia no me falla, en Valladolid que hasta compungía a mi admirado Umbral. Sobre lo de las idiotas de esa clase, estaría bien que viviesen un baño d erealidad equivalente al de las diapos que contaba yo hoy. Y si tienen cuajo, que se hundan, pero solas y bien lejos.

a tiza y papel dijo...

Pianista me preocupa tu "peor" en lugar de "pero"; claro que a estas alturas, tienes poco remedio.
Bien pensado, no me preocupa nada.

Rocío Arana dijo...

Hombre, lo de Peor es marca de la casa, ahora sería raro que saliera con una conjunción tan aburrida como "pero"...
Propongo un brindis por el Pianista y su "Peor".

Dulcinea dijo...

La peli de Gibson es fiel a una crucifixión desde un punto de vista histórico. Está muy bien documentada. Y tiene el valor añadido de que se trata de La Crucifixión. Me conmovió.

Y lo que les pasa a estas crías es que no piensan lo que dicen, no reflexionan, ni son capaces de ponerse en la piel del otro. En el fondo es lo mismo que cuenta Tucci de la Rosa: no se paran a pensar qué pasaría si ellos estuvieran sentados en la silla que rueda escaleras abajo.

a tiza y papel dijo...

Chin, chin!

Altea dijo...

¿EL CRISTO DE SAN MIGUEL CONMOVIÓ A UMBRAAAL? Uau!, creo que ahora lo miraré con más devoción, si cabe.

Altea dijo...

Me uno al brindis ése que decís que hay.

Nodisparenalpianista dijo...

Jaja, Atiza, será peor el día que los acierte!!! De todos modos, me preocupa tu despreocupación.

Pero peor sería, Rocío, si. Menos mal que a no todos disgusta mi rara arte a la tecla.

Por eso digo, Dulci: igual dos tortas a tiempo también ayudan. Como el desmayo del pobre Goti, quiero decir. Y eso que es buena gente, ojo.

Chin chin, Atiza.

Si, Altea, maja, que me tienes olvidado. Yo creo que era el de San Miguel, y hasta le tengo una foto hecha, al Cristo Yacente de Juan de Juni, creo recordar, terrible en su grandeza, hermoso en su dolor. En Mortal y rosa escribe unas cosas preciosísimas de ese Cristo y de su vivencia cuando estaba delante de Él. Y en la Leyenda del César visionario me parece que también lo toca, creo. Curioso lo de Umbral.

Venga, va, chinchín, Altea, pero no me forméis la bulla por aquí, que os conozco, perlas!!!

maria jesus dijo...

Dicen que sobre gustos....Pero hay gustos que merecen palos, así que unidos a la ambulancia, los desmayos y demás, a lo mejor le sirve a Woody para cambiar de guion