lunes, 18 de agosto de 2008

Trocitos del sábado

Tras una fallida expedición en busca de unas raquetas de tenis a precio irrisorio (nueve euricos largos por pieza), damos un paseíto por ahí, que es lo que apetece en las tardes del verano decandente y frágil, que aunque agota ya no deseca, que aunque sigue siendo agradable es presagio de la de hojas que se nos vienen encima, que se resquebraja como los hielos cuando los inunda nuestro refresco. Que anuncia septiembre a la vuelta de tres esquinas y un solecito en retirada. Aunqueda batalla, pero esta guerra la vamos a perder.
En el saco del ocio caen tres cosas. Una película, un disco y un libro. Diversos, distintos, dispares. Travolta, Alta fidelidad, Lago.

Travolta es la última vuelta de tuerca a uno de las dos mitades, aproximadamente, de Surfin Bichos. Después de ese gran grupo, un hemisferio se transformó en Chucho y el otro en Mercromina. Una vez seca, Mercromina ha dado paso a Travolta, grupo que manteiene una fiel continuidad de estilo y tono con sus predecesore, si acaso algo más suave pero igualmente intenso. Sigue siendo sorprendente como Joaquín Pascual y Fernando Alfaro siguen huyendo, cada uno por su camino, a veces juntos, de un éxito que por calidad tienen más que muy ganado. Lo mejor, que no se conforman y prueban cosas nuevas. Latinoides y ñoñotriunfos abstenerse.

Alta fidelidad es una película relativamente fallida basada en la novela de Nick Hornby Alta fidelidad, sobre la que ya puse algo por aquí hace un tiempo. Estamos a medio verla. Es complicado transformar una novela como esa en relato fílmico tradicional. A mi me parece que como falso documental habría funcionado muy bien. Con lo que estudian y saben los de la Pompeu fabra sobre mezcla de ficción y documental, las películas falsas y todo eso, en la fábrica de realizadores para la mentira que se han sacado de la manga, con un poco de valor y unos cuantos duros, le podían hincar el diente a esa historia. De todos modos, es una peli muy agradable de ver, a ratos divertida y a ratos patética, como su protagonista, como el del libro.

Lago, Julián, era aquel de la Máquina de la Verdad. Pero antes de eso, ha sido un periodista muy político muy importante en la Transición y después de ella. Fundador de la revista Tiempo, director de Interviú, subdirector del naciente Periódico de Cataluña en el 78, estrella en el Grupo Z, estrella en el origen de las teles privadas con su "respóndame después de la publicidad" sigue ahora dando guerra con mucha menos vergüenza, sin hipotecas ni políticas ni empresariales y con una poderosa voluntad de tocarle al personal lo que no suena. Ha escrito una especie de libro de memorias en el que reparte mandobles por todas partes y que, al parecer, ha sentado francamente mal a muchos de los aludidos. Ha editado en editorial pequeña, porque a ver quién se atreve y le han promocionado donde han podido, porque aquí el que se mueve sigue sin salir en la foto. No se si me gustará, pero que me interesará mucho.

Y así van pasando las tardes, una bebida, un ratillo y las cosas parecen mejores de lo que son.

9 comentarios:

Dulcinea dijo...

Pero ¿de dónde sacas tanta información sobre discos y música? No se ni papa de lo que cuentas.

De Julián Lago, sí. Creo que perdió credibilidad por hacer el indio con la máquina de la verdad. Pero antes y después, buen periodista.

Para el que le quiera oir, está en tertulias de Radio Intereconomia, en concreto FM 98.3 Hay que promocionar a los medios decentes.

Ángel dijo...

y tus vacaciones? en octubre estaré por tu tierra

Néstor dijo...

Tienes que escuchar un grupo llamado Collective Soul. Son yankees y -en contra de lo previsto- muy buenos. Dale al Ares.

Nodisparenalpianista dijo...

Dulci, joer, que eres una antigua!!! Julián Lago tiene luces y sombras, y por eso me parece que es especialmente interesante. Y ahora que esta sentando la cabeza (a la vejez, viruela) merece la pena prestarle alguna atención, al menos algún ratito. He leído un poco y promete.

Ángel, bueno reencontrarte aunque sea a ráfagas. Venga, a ver si vienes.

Néstor, afamado ciclista, ¿por qué quieres que le de al bueno de Javier Ares??? Anoto grupo, a ver qué consigo. Oye, que los Surfin además son casi vecinos tuyos, de Albacete...

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

vamos¡¡ con una raqueta de 9 leuros no pensarás ganar "Winblendon"... patético el Lago con su maquinica..ahora no se ni lo que hace...me entero pro lo que relatas...salud

Ángel dijo...

Exactamente 24-25 de octubre, jugamos allí,

Nodisparenalpianista dijo...

¡Uy Tucci, ya te contaré el juego que dan unas raquetas a tiempo, aunque sean de nueve leuros!!!

Oye, Ángel, pues a ver si nos vemos, o si al menos ganáis, aunque eso lo doy por hecho!!!

Atiza dijo...

"Dale al Ares", ja, ja, Javier Ares...Me temo que lo que el ciclista te reclama es que le des morcilla a tus amigos de la esgae con el programa Ares, amigo Pianista.
Y Julián Lago, dando estopa. Poco más de él. No acabo de entenderle.
Tengo la impresión de que va sobrado de morapio, pero, uf, quizás no sea así. Yo que sé!

Nodisparenalpianista dijo...

Hola Rafael.
Tu comentario creo que hubiese sido más pertinente en la entrada del día, por contextualizar. A mi si me merece respeto la muerte de un ser humano, sea quien sea. Como trato de contar en mi entrada, la trayectoria de Julián Lago está repartida entre zonas de luz y de oscuridad, como la de todos, poco más o menos. Leo lo que has pasado y me quedo con algo que tú mismo dices: que se arrepintió de sus errores y que al menos al final puso a cada uno en su sitio. Ojalá todos fuésemos capaces de hacer es en algún momento. Ojalá hubiese justicia en este valle de lágrimas, pero es lo que hay. Por ahora.